domingo, 30 de noviembre de 2014

Bosch en Palinuro


No lo sabía, y esta tarde he tenido que oírlo nada menos que de su autor, con voz débil y entrecortada por los infartos cerebrales sufridos, Fernando del Paso: en Palinuro de México empleó cuatro versos del poema de Paz dedicado a su compañero muerto en el frente de Aragón, el Bosch de mi novela: "Has muerto, camarada, / en el ardiente amanecer del mundo. / Has muerto cuando apenas / tu mundo, nuestro mundo, amanecía." Investigo un poco y veo que ya lo había revelado del Paso en otras ocasiones, pero oírselo hoy, en México, ha sido emocionante. Mucho.



viernes, 28 de noviembre de 2014

Tangerine Dream




Paul Bowles y los desnortados de la Beat Generation, y el recuerdo en prosa de los últimos estertores de aquella época en la prosa de Eduardo Jordá, un lugar mítico que aquí no es mera literatura, sino el cruce de coordenadas de la propia vida, el cosmopolitismo y lo atávico, todo eso es Tánger. Álvaro Valverde ha compuesto con la luz de la ciudad y sus reverberaciones su más reciente publicación, un libro unitario y, por eso mismo, tratándose de un muy buen poeta, lleno de matices. Hay páginas minimalistas como un haiku:

La ciudad, 
desde el barco,
es una mancha blanca.

Una sábana al sol.

La ciudad es correlato objetivo, como cuando tras presentarnos sus calles, un portal, un rótulo, leemos:

Piezas sueltas de un puzle
que tendrás que ordenar.

Para saber de ti.

Del medio centenar de composiciones o cuencas de este collar tangerino, casi un sueño como el nombre de aquel grupo de rock basado en parte de la letra de una canción de los Beatles, esta, tan atemporal, tan de cualquier latitud, me parece uno de esos logros que habría deseado firmar cualquier poeta y que hay que agradecer, porque es él quien la ha escrito, a Valverde:

De los barcos envidio
la promesa latente
de una vida distinta.
Los observo a distancia,
con vagos sentimientos encontrados:
el de huir a lugares donde nunca se escapa,
el de tornar de sitios de donde no se vuelve.

jueves, 27 de noviembre de 2014

De la vida literaria


Sí, muy bien: te ha puesto unas letras, acusándote recibo, ese escritor admirado. Ahora, por favor, no vayas a confundir la amabilidad ajena con el genio propio.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Recital



Voy a un recital. Al caer la noche, a los niños amantes de la poesía nos gusta que nos lean versos, no para dormir, como con los cuentos, sino para despertar.

martes, 25 de noviembre de 2014

Papel ceniza






Esta tarde tendré el placer de acompañar a Trinidad Gan en la presentación sevillana de su más reciente libro, Papel ceniza. Aquí los versos con los que se cierra el poema titulado, precisamente, "Cenizas": 

Nunca huyas del fuego,
porque donde no existe estás de sobra.
Atrévete a pisar en ambos lados,
en su cara de luz, también en su tiniebla.
Deja tu huella con el peso exacto
abierta en cada una de las orillas rojas.
Sé ángel, sé demonio,
hielo y ascua, destellos o remanso:
cualquiera de los muchos matices de la llama.
Y cae después como ceniza fértil
sobre tu propia tierra calcinada.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Última glaciación





ÚLTIMA GLACIACIÓN

Como un título helado, hereditario,
en manos de alguaciles que no esperan
y manchan el desahucio de aguanieve,
la puerta de carámbanos y escarcha,
se va adueñando el frío de su faz:
cambia la superficie, cubre un témpano
el bosque ralo, el sur que languidece
bajo el peso del blanco que lo oprime.

Llama la glaciación, la lanza, el arco
se hunden con las flechas en la cueva,
esa gatera que atraviesa el tiempo
afiladas las uñas de los años.
Una membrana vela los objetos,
solo los lacrimales no se secan
al norte de los vientos del insomnio
o toda la preñez de pesadillas.

Debajo de la hiedra de la caries
solo los dientes pierden su encalado,
y gusto el paladar, hambre el estómago.
Igual que un meridiano ya se comba
y pronto volverá a la horizontal,
la yerta desnudez del campo inerte;

será entonces abrazo del estiércol
o un polvo de cenizas ateridas,
la suma de los días incendiados
que no guardan memoria de sus brasas.

El tiempo levantando su intemperie.



Caspar David Friedrich, "El mar de hielo"

domingo, 23 de noviembre de 2014

Jimmy's Hall





¿Habéis visto ya la última película de Ken Loach? Ojalá os guste la traducción del poema de Yeats que se recita, porque es mía. Se tata de "La canción del errante Angus" (Poesía reunida, editorial Pre-Textos, 2010).

sábado, 22 de noviembre de 2014

Pana



No importa la edad que se tenga, al estrenar unos pantalones de pana nos salen bajo ella, en las rodillas cubiertas, postillas de hacer el salvaje a nuestros nueve años.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Aldaba y pico



Comíamos ayer, con el balcón cerrado al fresco de noviembre, y como un comensal imprevisto llamó con dos toques muy leves una sombra, de figura distinta a la del gorrión, aunque de similar tamaño, y verde y hasta azul, no sé si reflejo del esplendor del cielo. Se posó luego en la persiana enrollada de la casa de enfrente, pista de despegue, curva y también verde, de su suelo. Y se marchó con su secreto aéreo.

Late el cristal.
¿Qué recado nos trae 
el verderón?

martes, 18 de noviembre de 2014

Aforismos del perdón




Conocí a Armando González Torres hace justo un mes en Dublín, donde los dos participamos en una mesa redonda en torno a la figura y la obra de Octavio Paz que había organizado el Instituto Cervantes. Cordialísimo, educado, inteligente, Gómez Torres me obsequió con dos ejemplares de libros suyos; uno de ellos, este estupendo Sobreperdonar, que he leído a mi regreso a España.
     No sé cómo serán los otros volúmenes de aforismos que ha publicado, pero este está repleto de ideas y aún escalofríos, porque lo que se aborda colinda con la crueldad y el alma. Un gran hallazgo del libro es no mantener una única línea discursiva, sino dar voz a lo impronunciable, al verdugo. No se trata de un manual de autoayuda, sino una indagación, desde varios ángulos, sobre el daño y la clemencia. Me permitirá González Torres que reproduzca aquí algunas de estas sentencias y, con permiso también de Antonio Machado y de la lengua, lo que podríamos denominar como perdonaires:

Y, de repente, amar, simplemente por cansancio, por reblandecimiento del odio.


En la vida de los santos, la ofensa siempre viene a la zaga del ágil reflejo del perdón.


A todo el mal que hizo, él prefiere llamarlo "infortunio compartido".


Gracias a la existencia del enemigo podíamos disimular el profundo odio que nos profesábamos a nosotros mismos.


Revisando la correspondencia de una dama de sociedad que vivió la época de mayor terror y violencia de que haya memoria, el historiador observa que no hay una sola referencia a esos acontecimientos y que sólo es posible adivinarlos detrás de ciertas quejas banales contra la insolencia de los criados y la mala calidad de la repostería.


Imagínate: dilapidar ese capital de odio que has acumulado a través de una vida desdichada, en el acto instantáneo y farandulesco del perdón.


El acto más imperdonable no proviene de la mujer que nos traiciona, sino de la que nos aburre.


El perdón, ese acto magnánimo de autoagresión.


El perdón es, en realidad, una figura de estilo, y, ante lo inmodificable del pasado, sólo cumple con la función de hacer más amable la descripción de lo que aconteció.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Feminismo


Para feminismo, el discurso que le suelto a la persona que atiende la recepción de cualquier hotel extranjero al registrarme y decirle que si no me encuentra en el ordenador es porque en España y tantos países de nuestra lengua el apellido de la madre no se pierde, que lo usamos junto con el paterno. Yo siempre empleo los dos, así me cause problemas.

(Hace años escribí este poema sobre el asunto de los apellidos)




domingo, 16 de noviembre de 2014

Celebración de la huella






Haber sido testigo parcial de la gestación de este libro no disminuye su milagro, porque impresos ahora los poemas, entre los que se cuentan muchos que desconocía, cobran los versos una dimensión superior a las copias ya conocidas en holandesas sueltas y hacen del volumen uno de los más logrados que se hayan publicado en Andalucía este año.
     Francisco Barrionuevo sabe llevar a sus poemas la reflexión, y lo hace con un poso clásico de noble ritmo, sentencioso sin palabrería, elegíaco sin queja. La cita de Luis Rosales con la que se abre el conjunto es muy pertinente: "Y nadie sabe al caminar si le llevan sus pasos o le llevan sus huellas".
     El poema "Autobiografía" traza muy bien ese volverse sobre el caminar que va definiendo el rumbo de la vida, y destacaría de él no ya un verso o una sílaba, sino un punto, el abrupto anticlímax que antecede a un derribo:

Le llevaron a ver aquella casa
en obras frente al mar.

Conversaban sus padres -sintió miedo-
con gente extraña y sucia. Y la tristeza
por una casa fea, gris y rota,
sin puertas ni ventanas.
Creyó que estaba terminada.

Que habían de habitarla de ese modo,
con todo aquel desorden, sin saber
muy bien qué era el desorden.
Más tarde fue feliz en esa casa.
Que un día demolieron.

De mayor fue arquitecto. En toda obra
siente, al entrar, tristeza.

     Esa profesión, y los años, hacen que el poeta vea la realidad de otro modo, con un peso dramático de lo temporal -invocar aquí a Heidegger sería una pedantería, pero es su ejemplo el que viene a la cabeza-. En "Ciudad y tiempo" se lee cómo al cabo entendemos: 

que la ciudad, que es lugar y que es espacio,
aún más que ello,
                             es tiempo y es memoria.

     "El sueño", "El uroboros", "Amanecer en Córdoba" o el tremendo "La casa dividida", donde un suceso doméstico trae el misterio y la epifanía, son algunos de los más perfectos poemas de este libro, junto con los dos últimos, el que le da título y "la vida que se teje", cuya última estrofa viene a compendiar la atmósfera del poemario:

Al fin siempre es lo mismo: un hombre,
una mujer, las sombras de la noche, 
la ciudad en silencio, fuego amigo
del que también se muere porque todo
se queda al descubierto en esa prórroga
que tan inerme deja ante la muerte
la vida que se teje en esa espera.

     Con una tirada de solo 75 ejemplares numerados y firmados por el autor, Celebración de la huella lo publica Los Papeles del Sitio, al cuidado de Abel Feu.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Ella: invierno


Aunque uno traduzca, quien avisa no es traidor. Una excelente poeta con un estupendo libro. Este próximo martes. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

jueves, 13 de noviembre de 2014

Primera piedra



Mandaba la semana pasada el nuevo libro de poemas al editor (supongo que aparecerá en la primavera) y ya han venido nuevos versos a importunarme. Son tan recientes que no tienen todavía título:



Hilos que cosen el botón
–ese ojal que le guiña–
de la vida a la muerte.

Hebras de pasta dentrífica
–¿contra qué caries?–
cayendo de cerdas oscureciéndose.

Tiras de una cebolla finísima
que ni siquiera logra
hacernos llorar.

Bufandas sin teñir
abrigando amorosas
nuestro frío.

Muelles helados en la noche
vistos desde un avión,
no un buque: su estela.

Pequeños chiles
todos cubiertos de nieve
en agosto.

Canas, versos blancos
que no riman con el mundo
cada vez más negro.

Mangos de un hacha invisible
que sin moverse
nos decapita.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Camino de perfección




Robyn Sarah, poeta canadiense, acaba de publicar en el Times Literary Supplement un poema muy a propósito para la estación que ya tiñe, también por aquí, los cortos días. Se titula "Fall Arrives" ("Llega el otoño") y sus cuatro primeros versos, cuya intensidad ya luego no alcanzan los dieciséis restantes, ay, también ellos declinantes, dicen así:

Comes a day when we accept
the imperfection of our lives
and begin to hope
for a perfect death.

Ni siquiera hay que traducirlos, porque -no tanto por su facilidad como por su fatalidad- los podría escribir, suscribir cualquiera.

martes, 11 de noviembre de 2014

Tarea ímproba





C. K. Scott Moncrieff


Un tipo peculiar, sin duda, pero no algo insólito en el mundo intelectual británico, donde la erudición y el trabajo duro suelen verse coronados por logros inimaginables. Se acaba de publicar una biografía suya, y el primer traductor de Proust al inglés, C. K. Scott Moncrieff, asoma en ella como un traductor titánico, que además tuvo notables aciertos, como verter el título À la recherche tu temps perdu como Remembrance of Things Past, que es un eco del soneto XXX de Shakespeare. 
     Pero no solo tradujo del francés. En cierta ocasión, Moncrieff le dijo a Vyvyan Holland, el segundo hijo de Oscar Wilde: "Voy a traducir las obras completas de Pirandello, en doscientos dieciocho volúmenes; será muy difícil, puesto que no tengo ni idea de italiano."

lunes, 10 de noviembre de 2014

La consulta



A partir de hoy se acabarán todos los problemas de Cataluña, sus políticos ya no serán corruptos, sin comercio libre con el resto de España y el de la Unión Europea su renta per capita se disparará a la estratosfera, no habrá paro y todos los habitantes de esa Jauja comerán perdices. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado... Ahora a la cama, niños.



domingo, 9 de noviembre de 2014

Hecho en falta




Pocos libros de poesía más recomendables de entre los publicados esta temporada que el que recoge la poesía reunida de Juan Bonilla, agrupada bajo el título -burlón y difícilmente más suyo- Hecho en falta. El autor se ha puesto a barajar sus cuatro entregas anteriores y, con algunos inéditos, ha montado este volumen sin orden (cronológico) pero con concierto, en el que todo tiene una rara coherencia, con ecos y hasta la siempre bienvenida autoparodia:

Encuentras poesía en todas partes.
La poesía es un milagro muy común,
sueles decir. Qué raro entonces
que hallándola con tal facilidad
-el mundo es una plantación de versos,
nos has dicho, rotundo-
resulte tan difícil encontrarla
en tu libro de versos.

    El talento de Bonilla brilla en cada página, ya sea en los haikus (no todos de igual calidad pero algunos insuperables) o en los poemas más extensos. En todas partes, los juegos de palabras, el brillo verbal, la sorpresa; pero también la hondura, que  destaca en los poemas de amor, como el perfecto "Epitafio del enamorado" o "Denominación de origen: extranjero". Hay guiños y homenajes (a Guillermo de Aquitania, a Gil de Biedma, a José Hierro, a Juan Ramón Jiménez), y versiones (William Carlos Williams, Elizabeth Bishop, Dorothy Parker). Pero sobre todo hay una complicidad: la que enlaza a este libro con su lector, que disfrutará de él aunque no sea el habitual del género.

sábado, 8 de noviembre de 2014

viernes, 7 de noviembre de 2014

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La edad


Manuel Machado


Han transcurrido setenta años desde que Manuel Machado publicara estas líneas, que siguen siendo hoy tan ciertas como entonces: "Los grandes poetas, por lo demás, lo son siempre desde la juventud, aunque algunos sigan hasta mejorando toda la vida. Pero, por lo general, lo que con el tiempo se alcanza de maestría, suele perderse de jugo y de frescura."* Que nos lo digan a los que sin ser grandes poetas ni haber alcanzado maestría alguna vamos cumpliendo años.

"La poesía española en 1943", La Vanguardia Española, 1 de enero de 1944. pág. 4.

martes, 4 de noviembre de 2014

Shortlist



Mi primer empleo, más allá de algunos trabajillos eventuales relacionados con el idioma inglés (acompañar al aeropuerto a estudiantes de cursos de verano y dar clases particulares), fue como librero: encargado de una librería de textos en inglés. Se vendían en el establecimiento métodos, gramáticas, diccionarios, más libros de didáctica y complementos para la enseñanza de la lengua. También, y esto lo mimé en la medida de lo posible, había varios metros de estanterías con una nada despreciable sección de narrativa, en la que no eran tan abundantes los géneros en los que cada vez más se ha ido especializando la oferta como, copiosa sin más y atenta a la calidad, la vasta y sin excesivas etiquetas ficción literaria. 
     De aquellos tiempos, de frecuentar catálogos y hojear la revista del sector (The Bookseller), recuerdo la importancia atribuida a los grandes premios británicos: el Whitbread (hoy Costa) y el Booker (que pese a las apariencias de su nombre no hacía mención a nada relacionado con el libro, pues es apellido). Se trata de premios concedidos a obras ya publicadas, algo así como en España el de la Crítica o el Nacional. Los títulos seleccionados para competir forman primero lo que se denomina la longlist, que es tamizada hasta llegar a la preciada shortlist, ya muy reducida, de la que sale el libro ganador.
     He revivido la mecánica de esos premios porque este año se ha presentado uno a un premio importante de novela convocada por una editorial concreta (es decir, a libro inédito) y ha tenido que saltar las vallas de una primera preselección y de una lista de obras finalmente consideradas: la shortlist. No ha subido al pódium, pero haber estado entre los autores de las once que ha leído el jurado, de las 1.462 presentadas, es mucho. Sobre todo, teniendo en cuenta que se trata de la primera novela que he escrito (la publicada este año, Los huesos olvidados, es de más reciente composición). Haber estado ahí, rozando el Herralde y no haberlo conseguido, no me causa decepción sino confianza; no amargura, sino gratitud. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Duermevela





Es, palabra misteriosa y sugerente, el título del más reciente libro de poesía de Eduardo García. Me ha gustado de él la alternancia del versículo y el verso medido, muy a menudo torrencial, y destacaría un puñado de excelentes poemas que están entre lo mejor del autor: el inicial "La palabra", "Infiltrado", "Rumbo a nada", "Eco", "Páramo y pájaro", "Precipicio", "Otra vuelta de tuerca" y el final, con su puerta abierta al optimismo, "Rescatar la alegría".
     La tercera parte del volumen reúne poemas breves, una novedad en la obra de García y un camino en el que ojalá continúe, visto el resultado (especialmente en uno de los citados, "Precipicio"):

Soy el que llora en el espejo
y el que contempla su agonía.

Nos separa un desierto inagotable.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Cine de versos






A finales de esta semana comienza en Sevilla su festival de cine europeo, ese que con tanto acierto creó y dirigió mi amigo Manolo Grosso. Lo cual me recuerda: ¡cuántos meses hace que no vamos a una sala! Quizá sea ahora ocasión de volver a hundirse en una butaca como el que se apresta para un viaje. Se me vienen a la memoria mientras escribo muchos poemas relacionados con el llamado séptimo arte. Casi siempre que esto sucede comparece "Palacio del Cinematógrafo", de Pablo García Baena. Mucho más breve, pero no menos bello es este haiku de Susana Benet, perteneciente a su libro Lluvia menuda:

Sesión de cine,
sin ti qué duro el brazo
de la butaca.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Otoño y premios





Aún calurosa por estas tierras, trae la estación sus frutos, que en el campo son vegetales y en camino a nuestras bocas, y de tinta y papel en lo literario, para el deleite de la vista y la inteligencia en los mejores casos. A veces, más que frutos ya cosechables, se trata de la siembra de lo que se recogerá dentro de unos meses, en el correr del tiempo que no se detiene aunque a todos se nos vaya terminando la cuerda del reloj, en el que ya empieza a haber piezas oxidadas por la intemperie que es, no importa qué techo la cobije a ratos, toda vida. 
     En los últimos días varios amigos han obtenido premios de poesía, y otros me han hecho llegar los libros galardonados suyos, propios ya al leerlos y disfrutarlos, o he tenido también la ocasión de presentar alguno. Si el jueves compartía mesa y conversación con Eduardo García en torno a su poemario Duermevela, por el que recibió el XXXV Premio de Poesía Ciudad de Melilla, unos días antes recibía la alegría de que Javier Vela se alzaba con el Premio de Poesía Joven Emilio Prados, para menores de treinta y cinco años. La obra se titula Hotel origen y será publicada por Pre-Textos. Pre-Textos será también la editorial que publique el libro merecedor del Premio Unicaja este año, que ha ganado Enrique Baltanás. Cuando se publique su libro Las propiedades del aire se enmendará un importante desacierto: que la concesión del premio no conlleve la edición del libro ganador, como le sucedió el año pasado a José Manuel Benítez Ariza con Panorama y perfil. Hay que felicitarse, sin embargo, por su inminente aparición en la Colección DKV de Poesía que dirige en Jerez de la Frontera José Mateos.
     De Murcia, pero pasando por Gijón, donde reside el poeta, me llega finalmente Lo que dejan los días, de Pablo Núñez, libro ganador del XX Premio de Poesía Dionisia García. De un hermoso soneto suyo son estos versos que se pueden aplicar a esta perseverancia en la escritura de la que tan buenas muestras dan los volúmenes, premiados o no:

las ideas, los gestos, las palabras
que alguien dijo una vez y se quedaron
en el alma del mundo resonando;

y también permanecen, felizmente,
viejos sueños que acaso cumpliremos.
Ingenuos arañazos a la muerte.