miércoles, 7 de enero de 2015

Flores en los surcos.





En los versos cuidados, formales, clásicos, de Lutgardo García Díaz, he visto brotar flores sin pasar por el tallo tímido o la rama. Directamente, como fogonazos de emoción. Son metáforas, imágenes, que proceden de la observación que acierta a expresarse, y que le hace escribir, por ejemplo, con qué limpieza de la nieve en la sierra. Como el poeta es creyente, y la Navidad la época de año, son lícitos, y preciosos, unos versos como estos, con su asonancia a lo Claudio Rodríguez, que hasta recuerdan a su bellísimo "Siempre la claridad viene del cielo":

Huyeron los pichones celestiales
y envolvieron de plumas a esta sierra.
Se ha fragmentado el cielo y se nos viene
repartido en minúsculas obleas.
Ha nevado, Señor, y es un milagro
porque aquí es Navidad y el que no crea
que contemple la lana con que el día
ha abrigado los montes...

En el paisaje urbano también es capaz Lutgardo de entregar logros como este, ribereño del Guadalquivir a su paso por Sevilla: "y la brocha del álamo en el río / como en el cajetín de una acuarela." La viña perdida fue el libro finalista del Premio Adonáis 2013, y entre sus poemas elegíacos, de celebración de la paternidad, del amor conyugal, hay cinco o seis poemas extraordinarios. No me dejará por mentiroso el XIX, "Gota fría":

Mi padre ya despierto,
sobre la mesa fichas anotadas
y libros señalados con papeles.
Entra una luz sin sol que todavía
no supera las nubes.
Una luz todavía adolescente.
En el cazo la leche quiere hervir
y suena.
Después mi padre sopla apartando la nata.
Se derrama en mi vaso
una leche que viene a alimentarme,
y todavía me alimenta.
Al parecer habrá una gota fría,
dice hoy la radio igual que esa mañana:
una taza vacía entre mis manos,
y mi padre callado, casi ceremonioso
me la llena -otra vez- con su recuerdo.

Ya transcrito el poema, esa gota fría anunciada por la radio me ha recordado el final del relato "Los muertos", con el que se cierra Dublineses. Allí, la gran nevada es anunciada por los periódicos, y en el momento de la acción el pronóstico ya es una realidad general "sobre todos los vivos y los muertos". Espero que no moleste esta comparación con Joyce, e incluso con Huston, a Lutgardo García Díaz.