martes, 24 de febrero de 2015

El punto y el infinito




Puede la concisión ser el ojo de la cerradura por la que se accede a una cámara de asombros, un gabinete de curiosidades. O también, desde dentro, el ojo de la cerradura que se asoma al espacio abierto, infinito, de la imaginación, para el que no hay agrimensor que valga. El aforismo es así. Y Seré breve. Aforismos poéticos y otras breverías, al cuidado de Carmen Camacho, reúne varios puñados, como caramelos lanzados en una cabalgata, que los niños ansiosos recogemos con alborozadas sonrisas.
     Beltrán Laguna, uno de los participantes en el libro, ha elegido para abrir su muestra de aforismos una cita que no puede ser más adecuada. Es de Nicanor Parra, y dice: "Mi posición es esta: / el poeta no cumple su palabra / si no cambia los nombres de las cosas." Entre sus propios textos, Laguna nos deja este: "Digo no, no y no: estoy que trino." Cada uno de los otros siete colaboradores aporta al menos una pirueta verbal digna de admiración. De Esther Cillero (no puedo citarlos a todos) es esta: "El despertador es el primer llanto del día."
     El libro está publicado por el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS), dentro de su nueva colección "Cuadernos de laboratorio".