jueves, 26 de febrero de 2015

El sermón de las cosas




EL SERMÓN DE LAS COSAS

                                    Para Eduardo Chirinos

Dejadnos ser sin gran estorbo
(o, con más propiedad, estar).
Ya estábamos aquí cuando llegasteis
y seguiremos existiendo, rotas, transformadas,
cuando ya no estéis ni seáis,
tras de vosotros.

No interfiráis con nuestros ciclos,
no menoscabéis nuestra materia
ni pequéis de soberbia, fugitivos.
Este beso que os da la permanencia
es un beso no más de despedida.
Con ojos que no veis os contemplamos
sabiendo
que no os volveremos a ver nunca.

Jamás turbéis nuestro silencio
con ajorcas de voz atolondrada,
mas resignaos.

Tan solo lo que es nada persevera en su nada.
Alguien siempre es un tránsito hacia nadie.

5 comentarios:

anónimo dijo...

Una sugerencia: alternativa posible para el (excelente) último verso, "alguien es sólo un tránsito hacia nadie".

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias. Valoraré lo que propone, pero ya de antemano veo un problema con el verso anterior, donde se emplea el "solo".

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Con su permiso, lo incluiremos en ZdeP. Aunque no siempre publique nuestros comentarios, nos da igual y seguimos siguiéndole. Un cordial saludo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

¿Se me ha escapado algún comentario?

SUSANA BENET dijo...

Una delicia este poema que le dedicas a las cosas, esas presencias que nos acompañan sin que normalmente les demos valor poético. Me conmueve.