sábado, 28 de febrero de 2015

Hibernia astur (y mucho más)




Ovetense pero nada vetusto, Xaime Martínez es, para mí, que lo acabo de leer y disfrutar, el más reciente descubrimiento poético de la tierra asturiana. Aunque me separan tres décadas de él veo con placer que nos une, junto con el amor por la poesía, la veneración por Irlanda. Fuego cruzado es su segundo poemario, tras El tango de Penélope (2012),  y con él se ha alzado por unanimidad con el XVII Premio de Poesía Joven "Antonio Carvajal", que publica Hiperión.
     Pese a lo dicho arriba, y a que Martínez ha estado estudiando el pasado curso en el dublinés Trinity College, donde ha sido erasmus y ha tomado una asignatura sobre literatura irlandesa medieval, la Isla Esmeralda no está muy presente en este libro. Sí aparece, es cierto, en el poema "Mael Dúin, el viajero", una recreación de uno de los relatos de navegaciones maravillosas conocidos como immrama (Tennyson también escribió una versión de ese periplo); en "El Padre", que adapta y adopta "He Wishes for the Clothes of Heaven" de W. B. Yeats; "La isla" (que no parte del poema sobre Innisfree del mismo Yeats); y, por último, "El halcón (nº 2)", que ostenta como epígrafe el nombre de Séamus Mac Máirtín aunque lo irlandés no esté presente y la traslación al gaélico del nombre del autor sea solo un guiño.
     Pero fuera de denotaciones hibérnicas, el libro se ocupa de variados temas y ámbitos, incluso el Gotham de Batman. Muchas páginas harán las delicias de Luis Alberto de Cuenca, y no solo por los personajes y la recreación del mundo del cómic, sino por la espléndida ejecución formal de Xaime Martínez desde el soneto con el que se abre el volumen, "El cuchillo", donde además el lector asiste a un sabio juego con el lenguaje: "Tiré si tuve tiro y tirité / si amor me quiso títere en su juego."
     Martínez es cantante y músico. No lo he escuchado. Como poeta es, a sus veintiún años, magnífico, lo mismo en los poemas de mediano aliento como en los breves, de los que este que no me resisto  a copiar es un excelente ejemplo:

FUERA DE TEMPORADA

Tu beso, como un gajo
de sol en pleno invierno:
la excepción que confirma la tristeza.


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