martes, 3 de marzo de 2015

LA CURVA





Mi padre se salió de la carretera en una curva.
Desde entonces
un impostor usa mi nombre
muy lejos
de una cruz con flores blancas en el recodo
marchitas ya, desintegradas,
en uno de esos tramos lastimosos
que trepan como bancales junto a la autopista.

La rodada de aquellos neumáticos sobre el asfalto fueron
mis versos iniciales y los últimos.

4 comentarios:

Jesus Cotta Lobato dijo...

Ahora que leo este hermoso poema, descubro que la muerte de mi padre no solo marcó mi vida, sino también mi poesía. Gracias.

rupertapretura dijo...

Genial poema. Lo que no sabemos es en qué metro estaban las rodadas de la carretera.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Cuando yo tenía un año de edad, el coche que mi padre conducía y que llevaba como pasajeros a mi madre, mi abuela y a mí mismo, se salió viniendo de Málaga a Sevilla en una curva, de las muchas que había, y cayó por un terraplén. Nadie resultó herido. Pese a su fragilidad, el bebé se salvó (otro cosa es que, y será posible, quedara mal de la azotea, no lo descarto). El poema es una especie de "qué hubiera pasado", una especie de, y el título es especialmente pertinente tratándose de un accidente de carretera, "The Road not Taken", el poema de Robert Frost. ¿Y si hubiera muerto Antoñito?

rupertapretura dijo...

Lo bueno del poema es la ambigüedad. Puede parecer que el que muere es el padre. Que se llama igual que el hijo. Y el cabeza de familia toma la identidad y el oficio de su pequeño. Ahora, el padre es un poeta muerto que sólo escribió un accidente. O puede que la explicación correcta sea la del que escribió el poema, cosas más raras se han visto.