lunes, 20 de abril de 2015

Escribir



El escritorzuelo se siente contrariado al ver que el procesador de texto le ha marcado en rojo una palabra con falta de ortografía. El escritor de raza se pone muy contento: ha creado un neologismo.

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En su artículo "¿Usted también escribe?", Jorge Ibargüengoitia señaló algo que no ha hecho sino agudizarse desde que él murió: eso de que a diferencia de lo que sucede con la pintura o la música "los escritores tengamos una cantidad de críticos exactamente igual al número de personas que saben leer y escribir.". Y añadía: "Para escribir novelas no se necesita más que leer novelas, que, después de todo, se supone que la gente lee por gusto. Así que además de parásitos superfluos somos hedonistas."

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En Ahora es la noche, su poemario recién aparecido, Carlos Acorta expone algo que no es el primero en expresar pero que en sus versos se manifiesta tan acertado como hermosamente escrito:

porque un poema es una convención,
en él la realidad se reconoce
a sí misma inventándola al decirla.


2 comentarios:

anónimo dijo...

Aprecio el humor. Pero llamar a "bino", un poner, "neologismo" (o a "vurro", o a "biento"), como que no lo veo. Ni lo beo.

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Algunos neologismos de teclado:

HERNIA FISCAL: Inspección de hacienda.

MANIFRUSTRACIÓN: Manifestación a la que acuden sólo los antidisturbios.

SALDOMASOQUISMO: Ir de rebajas.

TRAUMACHISMO: Patada en los testículos.