sábado, 9 de mayo de 2015

Cartas sobre el Atlántico




A lo largo de casi tres lustros, del 20 de febrero de 1958 al 13 de junio de 1971, Max Aub y Vicente Aleixandre (que todavía no había recibido el Premio Nobel) intercambiaron numerosas cartas, de las que se conservan 64 en la Fundación Max Aub de Segorbe. En ellas había no solo acompañamiento de ejemplares de los libros que iban publicando el primero en México y en España el segundo, sino también opiniones sobre los mismos y efervescencia de proyectos, como el de esa revista, Los sesenta, en la que solo publicarían autores de veteranía (que ya hubieran alcanzado esa edad), lo mismo radicados en España como Dámaso Alonso que dando vueltas por el exilio, como Alberti. Inicialmente, el título que pensó Aub era In memoriam, y contaba para la publicación con el concurso de los dos ya citados miembros de la Generación del 27 más otros como Cernuda, Altolaguirre, Prados, Diego y Felipe, además de él mismo y de Aleixandre. Fueron cinco los números que se publicaron, entre 1964 y 1965 (se anuncia ahora la edición facsímil de la revista, también en Renacimiento y con un estudio de Xelo Candel y Gabriele Morelli).
     Hay algunas curiosidades en estas cartas. Por ejemplo, cómo picó Aleixandre el cebo de esa mixtificación que en Jusep Torres Campalans produjo Aub, quien no solo se sacó de la manga al pintor, sino también sus pinturas (obra, de quién si no, del propio Aub). O la cautela luego del autor de La destrucción o el amor cuando el amigo publica Antología traducida, donde recoge la obra de sesenta y nueve poetas en realidad ficticios. O, en fin, ver cómo tras esa única mención a Cernuda este no vuelve a aparecer en el epistolario, ni siquiera con motivo de su muerte en noviembre de 1963, a diferencia de lo que ocurre unos años antes con Altolaguirre, cuando pierde la vida en un accidente de automóvil estando de visita en España. Como se sabe, Cernuda tuvo un serio encontronazo con Aleixandre, de quien no recogió siquiera un ejemplar de su poesía reunida que este le había enviado a México. En cuanto a Aub, este escribió en "Al volver del entierro de Luis Cernuda", publicado en enero de 1964 en la Revista de la Universidad de México: "Si me pongo a recordar a Luis Cernuda, a lo largo de los cuarenta años que estuvimos juntos en la misma tierra, no pasan de seis o siete los encuentros que quedan presentes en mi memoria. Debieron ser más, pero me separaban de él tantas cosas vitales que fueron borrando, aun sin querer, su imagen."
     Esa correspondencia entre los dos escritores no quedó solo en papel. Finalmente pudieron abrazarse de verdad, más allá de la fórmula de cariñosa despedida en las misivas, durante la visita que Aub hizo a España en 1969. El encuentro fue recogido por Aub en La gallina ciega y por Aleixandre en un texto publicado en Cuadernos Americanos luego recogido en el volumen Los encuentros.
     Xelo Candel Vila es poeta, profesora de la Universidad de Valencia y, por lo que más concierne a este libro, publicado por Renacimiento en su colección Biblioteca de la Memoria, especialista en Aub. A ella se deben De lo vivo a lo pintado. La poética realista de Max Aub en el ámbito de la Modernidad literaria y la colaboración, entre otros estudiosos, en la Obra Completa. Hay que agradecerle haber desempolvado estas cartas y haberlas presentado como lo que son: el testimonio de una amistad y una fuente de primera mano para conocer no pocos entresijos de nuestra historia literaria reciente.
     El Epistolario entre Max Aub y Vicente Aleixandre, con edición, introducción y notas de Xelo Candel Vila, y prólogo de Gabriele Morelli, se presenta mañana en la Feria del Libro de Sevilla.