miércoles, 6 de mayo de 2015

En el solar del nómada





Juan José Vélez Otero (Sanlúcar de Barrameda, 1957) es uno de esos poetas que merecen más difusión. Y sería lástima que su faceta de traductor de poesía, últimamente pródiga en frutos, eclipsara su propia obra poética, nada despreciable. En la editorial Valparaíso publicaba a finales del año pasado este En el solar del nómada, que con sus 124 páginas se trata de un libro extenso para lo que es habitual. 
     Vélez Otero es un poeta reflexivo, que si se sirve de alguna anécdota es para transustanciarla. "Tú, fiel taxidermista del recuerdo", escribe en "Reflejos". "Celuloide", "Poética", "Mal día", son otras de las muy logradas composiciones, a las que es justo unir "Al cabo de los días", con esos versos que lo abrochan: "Al cabo de los días soy la herencia / del tiempo que he perdido persiguiendo, / del tiempo que he ganado contemplando."
     Solo un poema como "La carta" ya justificaría la publicación de este libro. Una carta llega y traspasa la rendija que la puerta deja bajo ella. El poeta la reconoce y, tras unas estrofas que nos van preparando, deja estos versos finales:

Al abrirla sentí la respuesta del humo,
el cristal de la niebla, el cuchillo del tiempo, 
lo que nota una momia al romper el vendaje.

La carta que yo mismo escribiera hace años,
la que depositara con manos de deseo
en el buzón oscuro del destino,
estaba allí, de repente, amarilla,
herida en las aristas
por la voz desvaída de un oráculo antiguo.

Me volví hacia el solar a llorar sobre el musgo.