jueves, 14 de mayo de 2015

Pompa y circunstancia




Esta tarde se presentará en la Feria del Libro de Sevilla Pompa y circunstancia. Diccionario sentimental de la cultura inglesa (Fórcola, 2014, ya por la tercera edición)Acompañando al autor, Ignacio Peyró, estaremos su editor y yo mismo. Dejo aquí la reseña que he publicado del libro en el número 116 de la revista Clarín:




Gentis anglorum


Esta reseña podría despacharse con un telegrama baratísimo que costara un penique: “Excelente”, se podría afirmar sin necesidad de poner un stop ante ninguna palabra siguiente y secundaria. Pues sucede que lo que ha logrado Ignacio Peyró es algo muy inusual: conjugar la erudición y el conocimiento profundísimo con una manera de exponerlo desenfada, cordial y sin resabios y que si hace alarde de algo es de una prosa elegantísima, como no emplean muchos que se dedican directa y declaradamente a la literatura y no a los estudios culturales o a la alta divulgación. Hay que decir, no obstante, que se trata de un libro muy personal que se fija sobre todo en una de las Inglaterras posibles, la conservadora, de gentleman, dejando de lado muchos otros aspectos que podrían haberse tratado igualmente. Está además el terreno de la política, donde es posible debatir sin perder las formas; así, al que esto firma le resulta antipático Churchill, por no hablar de esa indeclinable bruja, a la que Peyró aprueba, Margaret Thatcher, que ahora concentra su maldad en el infierno harta de asesinar ubicuamente en España (Gibraltar), Irlanda (Derry y Belfast) lo mismo que en Argentina y sus costas (las islas Malvinas).

Como declara el subtítulo, las entradas (sobre bebidas, prendas de vestir y marcas de automóvil, pero también sobre instituciones políticas y costumbres) son alfabéticas, y las hay que son cumplidos ensayos, pequeñas monografías que saben traer muy bien sus citas y resultar hondas sin ser cargantes. Porque el autor no opera tanto por acumulación como por vislumbres, tratando de sorprender (creo que lo consigue con creces) los gestos y, más aún los tics, que hacen del carácter inglés lo que es. Habrá lectores para los que sea blasfema la ausencia de los Beatles, pero más llamativa que la de los melenudos de Liverpool es la de quien pudo haber sido vecino, un santo tonsurado cuyos huesos reposan a 109 millas, en Durham. Autor de una estupenda y pionera Historia ecclesiastica gentis anglorum, panorama diacrónico desde un punto de vista religioso del pueblo inglés, Beda el Venerable ya contó muchas anécdotas sobre estas gentes que luego han ido evolucionando hasta ser la amalgama de hoy en día. Y como un hispanoparlante (o hispanoescriba) no puede mencionar a Beda sin citar a Borges, podríamos decir que este Pompa y circunstancia es susceptible de ser leído como el bonaerense fatigó la Encyclopaedia Britannica, consultándola constantemente aquí o allá, disfrutándola a sorbos, pero también se puede leer de corrido. La principal diferencia con la Britannica (que aquí abarca tres páginas) es que esta está redactada por una imponente plétora de especialistas, y Pompa y circunstancia es obra del imponente y pletórico Peyró, a quien lo vemos como un doble del doctor Samuel Johnson, compilador titánico de un gran diccionario de la lengua inglesa a muy pocas yardas del muy literario pub Ye Olde Cheshire Cheese, en la londinense Fleet Street.
No es la literatura de lo que más se ocupa Peyró, pero en este ámbito también compone artículos de fuste. Los hay sobre Jane Austen, Hillaire Belloc, William Blake, las hermanas Brontë, Chesterton, Graves, Hardy, Orwell, Pepys y Shakespeare, entre otros. Sobre Robert Browning es lacónico, pero no menos preciso; citando a Antohy Burgess, dictamina: “a todos nos encantaría que nos gustara Browning, pero nos parece demasiado difícil.” Otros simplemente no salen a escena, y en ese coro estruendoso de silencio alzan la voz muda Byron, Eliot (inglés de adopción) o Wordsworth. De los españoles se cita a Blanco White, a Leandro Fernández de Moratín y se dedica una entrada al Quijote. Echa uno en falta al king Arthur, monarca de un reino inabarcable –Luis Alberto de Cuenca– e inspirador de toda la literatura de las novelas de caballerías y que tuvo un segundo reinado, no menos mítico, en la segunda mitad del siglo XIX, de Tennyson a los prerrafaelistas.

No basta que la materia de un libro sea fascinante, también es preciso transmitirla con la pericia –permítaseme el pun– de Peyró, que se acredita muy bien en este centón maravilloso (¡1.064 páginas!) que, con permiso de Clarín, donde merece recensión es en el Times Literary Supplement







1 comentario:

Solo un lector más dijo...

Como más que moderado anglófilo, me parece que debe de ser una obra importante y muy notable. No obstante, como español, a uno le pone un poco melancólico esta deferencia admirativa hacia la "Pérfida Albión" (no inmerecida). Y eso porque se echa de menos más sentimientos y empeños literarios similares hacia nuestro propio y atormentado país, por parte de oriundos o forasteros, que, como Félix de Azúa señalaba hace poco en El País, sigue "enfermo de auto-odio", y no tiene, como aquel coronel "quien le escriba". No tiene, me temo, y es comprensible, muchos que escriban de él con admiración, aunque sea crítica, "of course".
Dicho esto, saludemos, pues, la aparición de este libro de Peyró.