sábado, 23 de mayo de 2015

Un descubrimiento: Alfonso Brezmes





Apenas sé de él que publicó en 2013 su primer libro de poesía, La noche tatuada, también en Renacimiento. En Don de lenguas, que ha visto la luz esta primavera pero que tiene detrás la madurez de años y el afinamiento creciente y ya satisfactorio de una voz aquí consolidada, he encontrado un puñado de poemas excelentes que me gustaría citar aquí completos. No pudiendo ni debiendo hacerlo, solo dejaré constancia de sus títulos: "La vida", "Una palabra", "El pacto", "Las cigüeñas", "Descifra-dos", "Los buenos consejos", "Tarde de perros" o "Pronombres".
     En "La vida", Alfonso Brezmes habla de "este coserse y este recoserse / y este irse despacio descosiendo" que es eso: la vida. Esa idea la retoma, pero en el contexto de una invocación amorosa en uno de los mejores poemas del volumen, que, sí, este lo transcribiré íntegro:

EL PACTO

Si me enciendes, no aguardes
de mí un lenguaje al uso,
los desgastados ritos del amor,
las consabidas normas,
los burdos reglamentos
que matemáticamente predicen
cómo todo se teje y se desteje.
Si me prendes,
no dejes leña para un día
que acaso nunca ha de llegar,
y arriésgate al juego prohibido
que ignora la aritmética y el cálculo.
No te cubras, no conserves:
organiza tu vida para el fuego.
Este es el pacto: si me incendias,
arde conmigo.