lunes, 8 de junio de 2015

El léxico y lo onírico




Otra de mis lecturas recientes ha sido el último libro de Rafael Fombellida: Di, realidad, publicado en la colección Calle del Aire de Renacimiento. Tal vez no debiera emplear la palabra "reciente", porque con independencia de cuándo se hayan escrito,  impreso, disfrutado, en estos poemas del autor cántabro hay referencias a un tiempo a menudo alejado de este de hoy y, más aún, una fantasmagoría atemporal. La combinación sabia de un lenguaje rico y exacto y un mundo evanescente, onírico, provoca un estado de hipnosis permanente que acompaña al lector durante el recorrido del volumen, también turbado por las imágenes violentas y las insinuaciones de un mal no siempre explícito.
     Fombellida emplea a menudo una primera persona engañosa, a la que hace protagonista y testigo de situaciones que parecen enhebradas en narradas letanías, muy bien ensartadas en el largo hilo de estos versos dilatados, muchos hasta el versículo, aunque también hay entre ellos versos medidos que en ocasiones son empleados íntegramente en algún poema, como el final "El cielo no tiene horizonte", cuyos tercetos (mayoritariamente de alejandrinos) son buena vecindad para la cita de Dante que baja la persiana del libro.
     Di, realidad habla de todos nosotros, con nuestros miedos y figuraciones y todo el amplio caudal de la voz visionaria que, a veces, se nos enreda como animalillo preso y aullador en las cuerdas de la garganta.