martes, 2 de junio de 2015

La técnica que aleja




Aunque mantenga este cuaderno de bitácora digital y sea bastante activo en la red social por antonomasia, no tengo más relación con los trinos que las serenatas que quieran darme los pájaros, y en mi teléfono móvil no he instalado ni instalaré esa mensajería instantánea, tan intrusiva, en la que cualquiera puede añadirte a un grupo, es decir, a una cárcel. Hablábamos la otra noche con Aquilino Duque, quien se quejaba de que no había tenido éxito la voz que él propone para lo que el resto de los hablantes llamamos correo electrónico. Aunque sea por abrazar una causa perdida, me sumo a su campaña de usar la palabra electrograma. Nadie se asuste si me ve emplearla en el futuro.
     La charla frente a frente, incluso la llamada telefónica, están siendo desplazadas por sofisticadas formas de aislamiento, la realidad por las series televisivas (que son más bien para el ordenador). Víctor Peña Dacosta es uno de esos jóvenes que habitan esa isla, ya un extenso continente, de los "nativos digitales". En La huida hacia delante, su primer libro, refleja muy bien esta situación actual en su poema "Posmodernidad":

Mi abuela muere lentamente
en la habitación de al lado
mientras yo veo un capítulo
de Mad Men con los casos puestos
pensando: "joder, qué bien
reflejan la sociedad
de los cincuenta los guionistas
de la HBO".