jueves, 4 de junio de 2015

Morerías




Elías Moro ha recogido en este libro, Algo que perder, más de 1.400 aforismos o, como él los llamaba en otro lugar, morerías. Las hay de todo tipo y calidad, pero las excelentes son muchas, muchísimas. Aunque toda colección de aforismos tiene algo de desaforado, aquí hay varios cientos de piruetas brillantes, de ocurrencias que alcanzan la categoría de iluminaciones, de revelaciones epifánicas. Qué curiosa la matemática del aforismo: se quitan los cien más flojos a esos 1.400 y el resultado ya no es 1.300, sino, por decir una cifra redonda, 10.000. 
     Al libro le hubiera beneficiado un ligero expurgo de frases anodinas como "Regresar todas las tardes a casa con una indefinible sensación de derrota y abandono", "Cuando encuentras un amigo de verdad tu vida da un gran salto adelante" u otras emparentadas con el chiste, todas ellas expresión débil frente a lo fuerte e intenso que vitamina tantas otras greguerías o sentencias (la abrumadora mayoría). Traigo aquí algunas de estas en las que mejor brilla el genio de Elías Moro, que lo mismo toma impulso con un juego de palabras que da con una metáfora deslumbrante que se queda reverberando en la memoria:

Lo peor no es tropezar dos veces con la misma piedra, sino siempre con todas.

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Hoy me duele lo de siempre como nunca.

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Mientras dormimos el mundo descansa de nosotros.

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Cuando quiero llevar razón, guardo silencio.

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A un poema no puedes decirle sin más "me gustan tus ojos"; tienes que encontrarle la mirada.

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¡Qué ganas tengo de ajustar cuentas con el futuro!

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Su risa bajaba la factura de la luz.

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El primer verso del poema mira a los demás como por encima del hombro; el último soporta el desastre como puede.