domingo, 28 de junio de 2015

"Una conversación en la penumbra"





Con introducción de Pablo Jauralde se acaba de publicar esta antología poética del poeta estepeño, pero afincado en Granada, Rafael Juárez. Una conversación en la penumbra (título que procede de un verso de Eliseo Diego) cubre veintiséis años de escritura de un poeta exigente que siempre tiene la mirada puesta en la infancia, en su pueblo, en las casas en sombras, en las florecillas de las cunetas y, cada vez más en el paso del tiempo. Y ello con belleza formal, con versos rimados de medidas y ritmos de siempre, nunca en él arqueología. Con el permiso expreso de Juárez (cada vez conllevo peor los robos, bienintencionados o no, de material protegido por la leyes de propiedad intelectual), aquí algunas muestras de lo mucho bueno que ofrece el libro:


LO QUE VALE UNA VIDA

Estoy en esa edad en la que un hombre quiere
por encima de todo ser feliz, cada día.
Y al júbilo prefiere la callada alegría
y la pasión que mata, la renuncia que hiere.

Vivir entre las cosas mientras que el tiempo pasa
-cada vez menos tiempo para las mismas cosas-
y elegir las que valen una vida: las rosas
y los libros de versos y el viaje y la casa.

Hasta ahora he vivido perdido en el mañana
-seré, seré, decía- o en el pasado -he sido
o pude ser, pensaba- y el mundo se me iba.

Ahora estoy en la edad en la que una ventana
es cualquier aventura, y un regalo el olvido.
Ya no quiero más luz que tu luz mientras viva.


                                       De Lo que vale una vida (2001)


ANTIGUO MUCHACHO

                                      Luis de Góngora

Platillo de estaño,
gusanos de seda.

Tres bolas, de barro,
dos de cristal, nuevas.

Pelota, candado, 
mechero, linterna.

Y un beso mojado
(que nadie lo sepa).


                           De Medio siglo (2011)


UN SUSPIRO

Ya comienza la casa a ser cocina,
ya cuecen agua y leche en los cacitos
y en el aceite verde el pan se dora
como una rebanada de domingo.

Después será la casa patio y puerta,
puerta y patio, gatera en el postigo,
escalera a las cámaras calientes,
escondite entre cántaros caídos.

Después será la casa fruto oscuro,
liso y redondo como el paraíso,
rojo balón forrado de sandía
que hace rodar la siesta con su hocico.

Y en el cuarto de baño será un niño
que se peina, se mide y se ve antiguo
en el espejo de su padre,
mientras dan los jazmines un suspiro.

                                       De Medio siglo (2011)


No hay comentarios: