viernes, 3 de julio de 2015

Algo sobre la poesía española joven





Me pidieron una nota sobre el tema arriba expuesto y aliñé estos párrafos. Quizá el tercero de ellos genere cierta polémica. Si lo hace, será que hay quien cree que aún estamos en el siglo XX, o en el XIX. 



Con la poesía escrita en España y en español por quienes tienen menos edad (no hablo aquí de la poesía escrita en las otras lenguas oficiales del país) sucede lo que con la escrita por los más veteranos, y eso es saludable: coinciden diferentes estéticas y corrientes, hay una forma de escribir heterogénea que permite que incluso un mismo autor emplee distintos registros.
            Podría pensarse que por ese atributo que se concede a la juventud, la rebeldía, los más jóvenes cultivan un tipo de verso libre que da la espalda a la tradición, pero eso sería engañoso, pues no falta la escritura de sonetos y formas cerradas, medidas, en poetas como Miguel Floriano, Rodrigo Olay o Xaime Martínez, por limitarnos a tres voces nuevas de Asturias, en el norte; o Gonzalo Gragera en Andalucía, al sur. En cuanto a la temática o el estilo, es tanta la variedad de enfoques y preocupaciones que sería imposible hablar de una corriente dominante, aunque es visible la presencia del viaje, de la apertura cada vez mayor a otras literaturas y del desembarazo en el tratamiento de la sexualidad, de la que van cayendo, como hojas muertas, los tabúes.
            Un fenómeno reciente ha sido la irrupción de numerosas poetas que confirman la existencia, cada vez mayor, de una poderosa poesía femenina, aunque a veces por voluntad de las poetas con cierta impermeabilidad, al agruparse estas en recitales y publicaciones cuyo nexo es el sexo, como si ellas mismas rehuyeran la convivencia de su obra con la de los poetas hombres, en igualdad de condiciones, en un mismo ecosistema. Replican así para el feminismo algunos de los vicios del machismo y su antiguo apartheid literario.
            En el panorama editorial, creo justo reconocer la labor desarrollada por la editorial sevillana Isla de Siltolá, que se ha convertido en la principal plataforma de atención a la poesía más joven. También citaría Valparaíso en Granada o Ediciones Liliputienses en Cáceres. En cuanto a las revistas, nombraría dos: la asturiana Anáfora y la sevillana Estación Poesía: en una y otra, aún jóvenes, como los poetas de los que estamos hablando, han ido publicando muchas de las voces más interesantes de la actualidad. Igualmente son destacables La Galla Ciencia y Años Diez. También tiene gran importancia la difusión en Internet en publicaciones digitales, blogs, etc.
            Entre estas, y ciñéndonos a los nacidos después de 1980, me parece particularmente valiosa la obra, ya publicada o que conozco escrita a falta de verla impresa en los libros que sin duda la acogerán, de María Alcantarilla, Víctor Peña Dacosta, Sara Torres, Ben Clark, Pablo Fidalgo Lareo, Martha Asunción Alonso o Javier Vela. 

1 comentario:

La trompa de Eustaquio dijo...

"(...) a veces por voluntad de las poetas con cierta impermeabilidad, al agruparse estas en recitales y publicaciones cuyo nexo es el sexo, como si ellas mismas rehuyeran la convivencia de su obra con la de los poetas hombres, en igualdad de condiciones, en un mismo ecosistema. Replican así para el feminismo algunos de los vicios del machismo y su antiguo apartheid literario".

En esto precisamente pensaba al ver a muchas de esas poetisas que censuran sistemáticamente a los poetas varones en recitales, festivales y publicaciones, juntando firmas contra Chus Visor.

Por lo visto es más censurable la opinión de un hombre que piensa que aquí por cada poetisa buena hay cinco buenos poetas hombres (opinión tan discutible como otras) que la discriminación sistemática que llevan a cabo diferentes poetisas en sus eventos de poesía exclusivamente "de mujeres". (!)