domingo, 26 de julio de 2015

Última poesía brasileña




Solo una vez estuve en Brasil, hace cinco años, y fue en el curso de una breve excursión desde Argentina para ver las cataratas de Iguazú desde el lado brasileño. Como una catarata de muy buena poesía llega ahora a mis manos este volumen de cuatrocientas páginas, ¿Qué será de ti? Poesía joven de Brasil, que con selección y traducción de Luis Aguilar, y en edición bilingüe, ha publicado Vaso Roto.
        Son veintiséis los poetas antologados: Ana Elisa Ribeiro, Ana Rüsche, Andréa Catrópa, Anita Costa Malufe, Bruna Beber, Dirceu Vila, Elisa Andrade Buzzo, Eduardo Sterzi, Fabiano Calixto, Fábio Aristimunho Vargas, Fabricio Carpinejar, Fabricio Corsaletti, Leonardo Gandolfi, Marcello Sorrentino, Márcio-André, Mariana Ianelli, Marília Garcia, Matias Mariani, Pádua Fernandes, Paulo Ferraz, Prisca Agustoni, Renan Nuernberger, Ricardo Rizzo, Sergio Cohn, Tarso de Melo y Thiago Ponce de Moraes.
     El mayor nació en 1971, el benjamín en 1986. Es decir, tenemos un trecho de quince años (una generación) aquí representado. Muy bien representado, hay que decir. Son numerosos los poemas que llaman la atención y que este lector ha señalado. De mi casi prima Ribeiro destacaría "Renacimiento", que saca punta al tema de una mudanza de casa y alcanza la sugerente condensación de versos como estos:


Meus sonhos,
que eram imensos,
haverão de caber dentro
das caixas de sapatos.



Mis sueños, 
que eran inmensos,
cabrán dentro
de las cajas de zapatos.

De Matias Mariani hay dos poemas que, por breves, desearía reproducir completos, tan conceptual y cerebral el primero, tan visual e imaginista el segundo. Aquí va uno:

A palabra impossível é uma possibilidade.
A palabra impénsavel é pensada.
A palavra amorfo possui forma.
A palavra inexistente existe.
A palavra infinito finda.

Concevemos o inconcebível?



La palabra imposible es una imposibilidad.
la palabra impensable es pensada.
La palabra amorfo tiene forma.
La palabra inexistente existe.
La palabra infinito termina.

¿Concebimos lo inconcebible?



Y aquí el otro:

No supermercado

engano,
meu olho 
um templo grego
no código de barras.



En el supermercado

iluso,
mi ojo ve
un templo griego
en el código de barras.


1 comentario:

jordim dijo...

Pues tiene buena pinta.