sábado, 21 de noviembre de 2015

Los muchos rostros del suicidio




Acantilado acaba de publicar el libro de Ramón Andrés Semper dolens. Historia del suicidio en Occidente. Me ha traído a la memoria muchos de los argumentos a favor y en contra que, entre altas disquisiciones teológicas, desgranaba John Donne en Biathanatos, raro tratado que traduje hace unos años para El Cobre. Pasando sus páginas me salta a la vista un caso citado por san Doroteo. ¿Podría considerarse suicidio? Así lo cuenta Donne: 

Un anciano venerable, habiendo visto que su siervo había confundido un veneno con la miel y lo había echado en su caldo, lo comió como si nada sin reprenderlo; y cuando el siervo se dio cuenta y exclamó, "¡Señor, os he matado!", respondió: "Da igual, porque si Dios hubiese querido que tomara miel, habría dirigido tu mano hacia la misma."