martes, 31 de marzo de 2015

Baile Átha Cliath en Valaquia





Parecen un nombre y un apellido, pero en realidad son un son, un rumor rumano, cada vez más insistente, de candidato al Nobel: Mircea Cărtărescu. Ahora, su editorial en España, Impedimenta, publica en una edición revisada por el autor una novela suya, escrita en buena parte en verso: El Levante. Se trata de un libro singular, una epopeya dividida en doce cantos en la que el protagonista, Manoil, tiene como correlato la historia de Valaquia, y como vehículo la evolución de la lengua rumana, al modo –confesa inspiración– del capítulo “Los bueyes del sol” del Ulises de James Joyce. Si en la obra del irlandés la ciudad de Dublín (Baile Átha Cliath en gaélico) tenía una importancia fundamental, aquí, como se apuntó arriba, es la región (casi homofónica, y creo que en esto no ha reparado nadie) de Valaquia.
            Se dan, además, constantes “incursiones abusonas del autor”, como señala Carlos Pardo en su prólogo, y la anábasis se ve interrumpida aquí y allá por la propia escritura de la novela, por la metaliteratura y por el reconocimiento de que hay alguien que nos escribe, como en el bellísimo poema de Octavio Paz: “Sin entender comprendo: / también soy escritura / y en este mismo instante / alguien me deletrea.” Lo que Cărtărescu dice de ese antecedente de su Minail es esto: “Ulises, el de la Antigüedad, no sabía que no fue él, sino Homero, el que urdió todos los engaños , el que le envió los pretendientes a su esposa, el que hablaba a través de su boca; que ni un solo cabello de su cabeza se movía sin permiso del aedo.”
            Borges, Cortázar, Góngora, son autores de nuestra lengua que cita el de El Levante, junto con las peripecias de la urdimbre de su libro en circunstancias adversas. Por desgracia, es mucho lo que le lector se pierde, a pesar de la encomiable traducción directa de Marian Ochoa de Eribe. Probablemente, solo un lector culto rumano pueda sacar todo el partido a esta obra. Y pese a ello, su lectura merece el esfuerzo, porque demuestra una vez más lo que subraya Patrick Kavanagh en su poema “Epopeya” (o “Épica), que la Ilíada tiene su réplica en cualquier disputa de aldea así sea en el condado de Monaghan, en Irlanda.

lunes, 30 de marzo de 2015

Prejuicios y poesía






Robert Graves en Cracovia, 1974


En el capítulo XXIII (“Bestias fabulosas”) de La Diosa Blanca, Robert Graves escribe lo siguiente (la traducción es de su hijo William en la reciente edición de Alianza):

[…] para pensar con perfecta claridad en sentido poético, uno primero debe deshacerse de muchos estorbos intelectuales, incluyendo todos los prejuicios doctrinales dogmáticos: la pertenencia a un partido político, una secta religiosa o un grupo literario deforma el sentido poético —es como si introdujera algo irrelevante, destructor, en el círculo mágico que le poeta traza con una vara de serbal, avellano o sauce y dentro del cual se aísla para el acto poético. El poeta debe conseguir, cueste lo que cueste, la independencia social y espiritual, aprender a pensar tanto mítica como racionalmente […]

Ese, como el que han de guardar contenido y forma, tradición e innovación, es uno de los equilibrios que ha de mantener el poeta. Ojalá esa idea se transmitiera en eso que Graves decía que no existían en 1948 y hoy proliferan: las academias de poesía.

domingo, 29 de marzo de 2015

Pla en Nueva York




Cuando Josep Pla visitó Nueva York en 1954, y ante la pródiga iluminación de los rascacielos, preguntó: "Y todo esto, ¿quién lo paga?" El año siguiente publicó sus impresiones en un librito titulado Weekend (d'estiu) a Nova York. Ahora, su Quadern gris, traducido en 2014 al inglés por Peter Bush para New York Review Books, aspira al premio a mejor obra traducida que concede el PEN Club norteamericano. Anticipándome a la posible pregunta del señor Josep, no sé quién corre con la dotación del premio.




sábado, 28 de marzo de 2015

Si es verdadero



Si es verdadero, todo poema es siempre el último; el siguiente, si lo hay, ya es una persona distinta quien lo escribe.

viernes, 27 de marzo de 2015

Cuatro gatos



Mi columna de ayer, dedicada a los resultados de las elecciones al Parlamento de Andalucía, y en concreto a Sevilla y su provincia, la dedicaba a la "letra pequeña de los números".

miércoles, 25 de marzo de 2015

Altolaguirre, impresor




Si fue sobre todo poeta, Manuel Altolaguirre también se ocupó de otras tareas limítrofes, como la traducción y la impresión. Ahora Rafael Osuna publica un estudio sobre parte de esta dedicación. Desfilan por estas páginas publicaciones como Espuela de Plata, Nuestra España o Revista de la Habana.
     Creo que al propio poeta le habría gustado este Revistas de Altolaguirre en Cuba y México, cuya elegantísima cubierta no me resisto a trasladar aquí con el mayor tamaño posible. Tampoco sé esquivar la tentación de reproducir unos versos del poema que su amigo Cernuda le dedicó en "Supervivencias tribales en el medio literario", de Desolación de la Quimera (donde alude a Pablo Neruda, el autor de Residencia en la tierra):

Así tantos compadres del Poeta en Residencia,
Sin excluir, por su interés en la guerrilla, a éste,
Quisieron consignar al olvido su raro don poético,
Cuidando de ver en él tan sólo y nada más que a "Manolito"
Y callando al poeta admirable que en él hubo.

El dibujo con el impresor ante un cajón de tipos es de Gregorio Prieto.


martes, 24 de marzo de 2015

Dos traductores, cuatro poetas





Ben Clark obtuvo con su libro La fiera el Premio Ciutat de Palma Joan Alcover 2013. Quien lo venga leyendo desde el principio sabrá que Clark es uno de nuestros mejores poetas jóvenes, y aquí el ibicenco (aunque de origen galés) no lo desmiente. Me ha gustado en especial esa camaradería con Andrés Catalán, mostrada en el poema "Traduciendo "The Sun Used to Shine"", que ostenta la dedicatoria "Para Andrés Catalán-Frost" (el poeta salmantino está a punto de ofrecer una traducción de la poesía completa del norteamericano que comparece en el segundo miembro del espurio apellido compuesto) así como una cita de Edward Thomas, vertido por Clark hace unos años. Frost y Thomas fueron amigos, como los son sus respectivos traductores. Los versos finales del poema dicen:

estábamos allí,
amigos y poetas;
el traductor de Thomas y el de Frost;
todo un siglo después, rememorando
cuando fuimos amigos en la voz
de otros cuerpos distintos,
en un tiempo en que el sol brillaba y tú
no eras Frost todavía,
no había muerto yo ni era posible
imaginarnos juntos otra vez,
traduciendo los versos
que escribí, recordando aquel verano.


lunes, 23 de marzo de 2015

domingo, 22 de marzo de 2015

Estilo




Me gusta dejar aquí ideas sobre la escritura de poesía. Hoy viene aquí esta, recogida del estupendo y doliente último libro de Manuel Vilas, El hundimiento. Está dicha con el tono que es marca de la casa, que podría parecer engañosamente lo contrario de la poesía, pero qué certera:

Exalta la vida de tus padres,
es lo mínimo que puedes hacer.
Pero hazlo con estilo.
No digas "ay, papá, cuanto te quiero",
eso es una mariconada imperdonable.
Una "hijoputez", que diría Clint Eastwood.

Exalta la vida de tus padres, pero siempre con estilo. 




sábado, 21 de marzo de 2015

Sueltos



Cuando otro escribe v por b, es falta de ortografía. Si lo haces tú, es que se te fue el dedo, ¡esas letras tan juntas!

                                       *     *     *

Para la contracubierta de un libro de próxima aparición en una colección en la que ya publiqué, he adelgazado el currículo. ¡Fuera kilos! 

                                        *     *     *

Los güesos de Cerbantes. (Mi humilde aportación al tema de nuestro tiempo)

                                        *     *     *

Ser generoso: dejar aquí y allá errores, lapsus, para que otros puedan corregirlos.

(Pero solo, claro está, en lo acertado)

                                        *     *     *

(Anotación a las siete de la tarde:) Vaya, está oscureciendo. ¿Pero el eclipse de sol no era mañana?

                                        *     *     *

Esta noche he estado tomando algo con una profesora del Dpto. de Anglosajón, Nórdico y Célticas de la Universidad de Cambridge (todo esto con permiso de Borges, claro). ¿Y qué les sucede a dos personas que se ponen a hablar con tanto entusiasmo de Irlanda, aunque sea en Sevilla? Pues que les llueve, naturalmente. Estoy como una sopa. Disculpadme si la borrasca os ha mojado también a vosotros.

viernes, 20 de marzo de 2015

Memorabilia



Hace ahora un año que salía de la imprenta mi novela Los huesos olvidados, que recoge y amplifica una historia recogida por Octavio Paz como nota a uno de sus poemas: “Elegía a un compañero muerto en el frente de Aragón”. Repetí el relato ante los asistentes a una tertulia, la semana pasada. De aquel ambiente de terror en la retaguardia republicana da fe, entre otros muchos, el testimonio de Juan Gil-Albert, quien en Memorabilia. Drama patrio. Los días están contados, escribe: “Esta oposición de “carácter” entre anarquismo y comunismo se hizo patente en la manera especial con la que cada uno de los dos grupos administró justicia, que, hablando de aquellos tiempos, significó administrar la muerte. Los anarquistas, más expeditivos, pusieron en práctica sus procedimientos espontáneos, a campo abierto, que casi podían ser calificados de naturales por lo que tenían de instintivos y de irrazonados, de infrahumanos. Los comunistas, racionalistas extremos a quienes toda acción desordenada irrita, montaron el rigor legal, por decirlo así, de las checas, de cuyo funcionamiento subterráneo estaba excluida toda debilidad y que, ordenadamente, sometieron a su fallo mortal a amigos y enemigos, llamáranse reaccionarios, libertarios, y aun, con especial ensañamiento, marxistas disidentes del POUM.”


Juan Gil-Albert

jueves, 19 de marzo de 2015

El naufragio del almirante



Escribir de lo local con la fantasía de que puedan disfrutarlo los antípodas, de eso se trata. Mi columna del pasado día 12.

miércoles, 18 de marzo de 2015

La vida y algo más





Conocí a Gonzalo Gragera cuando echaba los dientes -las sílabas- en esto de la poesía (que es siempre aquello). Ahora, aún muy joven, presenta su segundo libro. Será para mí un placer acompañarlo con tal motivo.

martes, 17 de marzo de 2015

Luz de Irlanda




Son varias las veces que he querido traer aquí este libro, y tantas las que se me ha escurrido, arrastrado por los muchos que pasan por mis manos cada día. Sin embargo, quería dar noticia de él, y no se me ocurre día mejor que el de hoy, San Patricio. 
     Llum d'Irlanda, de Marcel Riera, obtuvo el Premi Carles Riba 2011. Está escrito en catalán, sí, pero habla, como el verde de la cubierta y los tréboles subrayan, de la Isla Esmeralda, de su efecto en la mirada de un poeta peninsular. Carrickefergus, Connemara, la cerveza Guinness, las estufas de turba... Y personajes de la religión, la literatura y la política, como Robert Emmet, James Joyce o san Enda de Aran (sobre el que existe un hermoso poema de Máirtín Ó Direáin). También John Ford en la ilusoria Innisfree. Riera escribe hermosas metáforas: "i la pluja que cau com si fos cendra / d'estrelles apagades".
      Manifiesta Riera en toda y cada una de las páginas su abducción por esta tierra irlandesa, y llega hasta verter al catalán la maravillosa balada de amor de Patrick Kavanagh: "On Raglan Road": "A Raglan Road la vaig trobar per primer cop un dia de tardor..." E ingresa -¡bienvenido!- como miembro de pleno derecho en la cofradía de amigos de Michael Furey, el joven pretendiente de Gretta, la protagonista de "Los muertos", el Galway de la lluvia, la pulmonía y la muerte.

lunes, 16 de marzo de 2015

5,4 grados en la escala de Richter




Christopher Domínguez Michael es especialista en Octavio Paz, con quien colaboró en la revista Vuelta, esa continuación de Plural. De su conocimiento personal, de su prolongado estudio, se ha beneficiado la biografía de 656 páginas que publicó sobre el Nobel a finales del pasado año, el del centenario (Paz nació en 1914). Apoyándose en una enorme bibliografía, peinando hemerotecas, ha compuesto una obra que es hoy, hasta que llegue la de Enrico María Santi, de lenta y concienzuda elaboración, el trabajo más extenso que tenemos sobre la vida del autor de Los hijos del limo. Con todo, junto a la detallada y útil cronología, que apuntala lo ya visto y juzgado en los capítulos del libro, lo que más interesante me parece es la aportación personal de lo visto y oído, ese estar ahí en medio de los sucesos: el ser, antes que biógrafo, testigo. Miembro del consejo editorial de Vuelta, Domínguez Michael (1962) registró mucho en el diario que llevaba por entonces, al que ahora ha recurrido a menudo para este tramo final de la vida de Paz.
     Emocionante resulta la narración del incendio parcial del apartamento en que vivía el matrimonio Paz, y ese final en la Casa de Alvarado, en la calle Francisco Sosa de Coyoacán, con el poeta enfermo, moribundo. Cuenta Michael cómo la tarde en que se celebró el funeral en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, el 20 de abril de 1998, se produjo un temblor (sismo dicen allí) de 5,4 grados en la escala de Richter. En esas páginas últimas de Octavio Paz en su siglo, Michael emplea la primera persona y cuenta aquello en lo que participó; y si es lícito el símil, la tipografía se empaña por un temblor emocionado, y la voz, no tanto escrita como oral, se hace trémula. Así acaba este denso volumen:

Aurelio Asiain, Aurelia Álvarez Urbajtel y yo tomamos, en la esquina de avenida Juárez y la antiguamente llamada calzada de San Juan de Letrán, uno de esos taxis verdes que el humor institucional llamaba entonces "ecológicos" y partimos rumbo a Coyoacán donde Krauze, intempestivo, nos había convocado en las oficinas de Vuelta, a una emotiva reunión para hablar de inmediato de los planes para seguir en la brega con una nueva revista. Minutos más tarde, en el Zócalo, ese magma en la poesía de Octavio Paz, vi la banderota de México a media asta y pensé que viajaba yo con dos representantes de La llama doble, pues Aurelia y Aurelio se estaban separando. A esas horas, las 17:59, según reporta el Servicio Sismológico nacional, se produjo un sismo de 5,4 grados Richter de intensidad, lo cual sólo quiere decir, porque en la Ciudad de México tiembla a cada rato, que la madre tierra tomaba nota de la muerte del contemporáneo de todos los hombres, el poeta que, según su hija, se despertaba cada mañana de un solo golpe, se erguía y abría los ojos enormes. A Octavio, como dijo uno de nosotros, a Octavio, lo amábamos.

domingo, 15 de marzo de 2015

La deriva de Jesús Malia





Es un libro raro, distinto, este de Jesús Malia. Para empezar, hay elementos tipográficos que no había visto antes, la verdad, como la ligadura entre las vocales que hacen sinalefa, como la diéresis para marcar los hiatos entre vocales de palabras distintas: "Aunque më hieles." Si bien no exclusivamente se nutre de ellos, el volumen se abre con un ramillete de haikus, y luego la segunda mitad se dedica a esclarecer esa ascendencia oriental, con Basho y sus intérpretes occidentales, bajo la autoridad de Fernando Rodríguez-Izquierdo, Antonio Cabezas, Octavio Paz y otros.
     Con todo, me quedo con este poema de la tercera parte, "Camino en soledad", bellísimo:

He salido a caminar para quedarme quieto,
como el árbol camina en las sendas del aire cuando busca las nubes que le ocultan la luz,
como un niño que salta para asirse a los rayos y suspenso se queda agarrado del aire.

He salido a caminar para no hollar la tierra,
como el árbol camina cuando ensancha su tronco extendiendo el abrazo.

He salido a caminar como el árbol camina al hundir su raíz.

sábado, 14 de marzo de 2015

Toda ceniza es polen



David Mayor 


Con esta certera y consoladora cita de Novalis se abre Conciencia de clase, el cuarto de los libros de poemas de David Mayor (Zaragoza, 1972), un recuerdo al padre que guarda páginas de tanta belleza como esta, toda una declaración de principios: 

CONCIENCIA DE CLASE

Divido a los escritores entre los que no escriben -mi padre, tornero fresador, era uno de ellos- y los que no saben vivir sin escribir -aquí pongo a mi maestro-: Quijotes ambos adentrándose por caminos sin camino, inmortales en su luz artificial y letra impresa, siempre destronados por la mejor página que han leído, siempre jóvenes y bellos pese al cruel tiempo de los días y la parca que nos asombra, siempre en un mundo que se derrumba. No prefieren la vida al honor ni por salvar la vida pierden la razón de vivir que escribió Juvenal. Me acompañan más por la actividad que por la creación, más por la práctica que por la obra. Con ellos sé de dónde vengo y adonde voy.

Con el resto, por mucho oficio que tengan en la vida y sus costumbres, no atacaría Troya, no la defendería.


Conciencia de clase ha sido publicada a finales de 2014 por Prensas de la Universidad de Zaragoza en su colección La Gruta de las Palabras que dirige Fernando Sanmartín.


viernes, 13 de marzo de 2015

Cádiz, poesía


Bellísima Cádiz, y más estos días de versos en su II Festival Iberoamericano de Poesía. El tiempo benigno, el mar. Me viene a la memoria el comienzo de "Descubrimiento de América" de Eduardo Chirinos:

La luz reposa en los viejos balcones
y los baña de un intenso y triste dorado.
Recuerdo el perfume de una calle, los olores
del puerto. Y un jardín.
Alguien observó que las plantas de Cádiz
eran también las plantas del Caribe.



jueves, 12 de marzo de 2015

Trenzada elegía




Publicaba hace unos días esta reseña del polémico libro Rosas de plomo, de Jesús Cotta, donde se tratan los puntos de coincidencia entre José Antonio Primo de Rivera y Federico García Lorca.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Presente y tradición




Aunque no la cumpla, que para eso están las máximas, hace tiempo que procuro seguir una norma al componer un poema: emplear una palabra, aunque sea una sola, que no haya usado con anterioridad en otro poema. Y esta palabra recién llegada no proviene de fatigar los diccionarios de sinónimos o de jugar a la ruleta rusa -interminable cargador- con el vocabulario. Casi siempre surge, y pide ser utilizada, a partir de la lectura de un poema ajeno. Y lejano a veces, en el espacio o en el tiempo.
     Es un error muy frecuente, sobre todo en quien empieza, la persecución un tanto atolondrada de originalidad (no tanto la expresión novedosa como "el reflejo de los que yo siento", sin intermediarios, si deudas). Ángel González lo expresó estupendamente, y a sus palabras me remito: "Cuanto mayor sea la tradición, mayor valor tendrá la obra de un poeta y a la vez no hay contradicción entre clásico y moderno. Las obras clásicas informan y generan lo moderno, y la modernidad renueva e ilumina el mundo clásico, que sigue siendo referencia imprescindible en todos los campos de la cultura humanista. La ciencia ha podido dejar atrás las teorías de Tolomeo, pero en el arte permanecen, operantes y vivas, las obras de Homero y Virgilio, de Garcilaso y Quevedo: ningún poema del presente o del futuro, por excelso que lo imaginemos, podrá nunca anularlas. Y eso es así porque en el arte no hay progreso, sino regreso; un constante regreso que no significa retroceso ni inmovilismo porque es un regreso hacia delante, desde el pasado hacia el futuro. Lo que mueve el arte es el impulso dinámico del eterno retorno, que acerca al presente las cosas del pretérito."
     Quien solo lee a sus contemporáneos se mimetizará con ellos, reducirá su léxico, estrechará sus miras. Pasado: palanca necesaria para rozar -llegar es otra cosa- el futuro.

lunes, 9 de marzo de 2015

domingo, 8 de marzo de 2015

La intensidad (acerca de Jaime Gil de Biedma)







De Jaime Gil de Biedma conviene destacar hoy más que nunca, cuando su figura aparece desdibujada por fenómenos extraliterarios, algunos aspectos que atañen a su singularidad poética y que no se limitan, con la avaricia que podría deducirse de su voz, a su escasa obra en verso. Más allá de cuestiones sociológicas sobre determinada discoteca barcelonesa, o sobre los aspectos más sórdidos de su forma de relacionarse sexualmente, zaherida por Andrés Trapiello en diferentes páginas aun sin nombrarlo o explotada en la biografía (luego hecha película) de Miguel Dalmau, Gil de Biedma fue un poeta que se preocupó por la crítica, en el sentido de un conocimiento profundo de la tradición, incluida como no podía ser menos la extranjera, para situarla en su contexto como influencia, sombra o pretexto de lo contemporáneo y próximo.
En El pie de la letra, el poeta reunió sus ensayos. Muy esclarecedora es la cita en inglés de W. H. Auden que lo abre. Traducida, dice: “Las opiniones críticas de un editor siempre deberían ser tomadas con cautela. En su mayor parte, son manifestaciones del debate que mantiene consigo mismo acerca de qué debería hacer a continuación o qué es lo que debería evitar.” Y eso es precisamente lo que hace Gil de Biedma. Sus escritos sobre otros hablan sobre todo de sí mismo. Y hay mucho en él de T. S. Eliot, Aleixandre, Baudelaire, Cernuda, Guillén (mérito suyo es conciliar poetas que en el mundo sintieron recíproco aborrecimiento). Sobre el penúltimo, con quien tuvo complicidad que salta a la vista en la correspondencia cruzada, publicada por Fernando Ortiz primero y luego por James Valender, escribió uno de los mejores ensayos que acumula ya su bien nutrida bibliografía: aquel “Como en sí mismo, al fin” de 1977, más el trabajo incluido en el número-homenaje de La caña gris aparecido un año antes de la muerte del sevillano.
También se ocupó de poetas de su generación, como Carlos Barral o el prematuramente muerto (suicidado) Alfonso Costafreda. Con el igualmente suicidado Gabriel Ferrater tuvo también una intensa amistad, y le dedicó un ensayo en el que brilla, como era normal en él, la erudición arropada con galas y desenfado de dandi, más dos poemas (el primero de ellos, una extravagante octava con estrambote compuesta en inglés a imitación de Byron). Mérito de esos escritos es su gratuidad, es decir, no partir de profesor o académico que tenga que darse de codazos con colegas que compiten por una cátedra, sino de paladeador experto de la literatura, espectador desde la barrera a menudo, por apatía que no desinterés, pero también diestro capaz de abrir el tarro de las esencias, brindando grandes faenas.
Una vez, Guillermo Carnero me dio un merecido coscorrón a cuenta de un desahogado juicio mío sobre métrica. “El Modernismo nos enseñó a romper la regularidad para despertar la percepción del ritmo, adormecida por la inercia métrica”, aleccionaba el autor de Dibujo de la muerte. Y aducía, verbigracia, tres composiciones de Gil de Biedma, de irregular métrica: “En el nombre de hoy”, “Mañana de ayer y hoy” o “La novela de un joven pobre”. Esta prosodia libre contrasta, no obstante, con el virtuosismo, como sucede con uno de los poemas más conocidos de Moralidades, la sextina “Apología y petición”.
Otro aspecto destacable es el de su humor e ironía, susceptibles de alcanzar lo vitriólico, también contra sí mismo. De lo burlesco y por llamarlo así, “erótico-festivo” dan testimonio unos “divertimentos antiguos” que publicó la revista Fin de Siglo en su número 4 (año de 1983). De que fue no poco lo que eliminó de su poesía reunida, Las personas del verbo, la ausencia en ella de una serie de sonetos que escribió a comienzos de su carrera poética.
Pero hemos estado mareando la perdiz. Nada de lo anterior tendría importancia si no fuera contiguo del núcleo, el meollo: Gil de Biedma fue un gran poeta que dejó una docena de poemas inolvidables en que se fustiga a sí mismo, a su país, y solo tiene palabras amables para el amor y para otros poetas. En su haber está la parquedad, el horror ante la repetición, cuando ya sentía habitar “las ruinas de mi inteligencia”. Por eso, en la obra que quiso transmitir hay concentración, novedad, intensidad poética.

                                       (Publicado en Rick's Magazine)

sábado, 7 de marzo de 2015

O poeta é un mingidor



En la puerta del aseo del restaurante Seps's (Tamaulipas y Michoacán, Hipódromo Condesa, México D.F.), este caballero: Pessoa.


viernes, 6 de marzo de 2015

El problema



El problema de Maduro es que declama siempre, y además mala prosa. Empiezas por no respetar la palabra y terminas por cargarte lo que esta nombra: el país.

jueves, 5 de marzo de 2015

Instante



En este mismo instante, en el siglo VIII a. de C., Homero compone una recreación libre del poema que acabo de escribir.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Citas


Todo tiene algo que lo salva, a pesar de sí mismo; como el que está ahogándose y manotea y escupe agua, el cabello del que tirar de él. Aun en los libros malos de poesía, y quizá sobre todo en los peores, hay una buena cita a la que agarrarse. Ahora, otras veces las citas son plomadas, piedras en los bolsillos, guijarros que desean regresar al fondo.

martes, 3 de marzo de 2015

LA CURVA





Mi padre se salió de la carretera en una curva.
Desde entonces
un impostor usa mi nombre
muy lejos
de una cruz con flores blancas en el recodo
marchitas ya, desintegradas,
en uno de esos tramos lastimosos
que trepan como bancales junto a la autopista.

La rodada de aquellos neumáticos sobre el asfalto fueron
mis versos iniciales y los últimos.

lunes, 2 de marzo de 2015

domingo, 1 de marzo de 2015

Mosca


A la primera mosca se lo perdonamos todo. Heraldo de inminente primavera, no es insecto sino casi golondrina.