domingo, 31 de mayo de 2015

Poemas de Londres




Terrible duda. Me he traído de Londres algunos poemas nuevos. Pero ahora creo que los escribí mal: como allí se conduce al revés, quizá debiera haberlos compuesto en árabe o hebreo, con los versos corriendo de derecha a izquierda, no sé. En cualquier caso, aquí va el primero de ellos:


LA POESÍA

Una oquedad que llena,
un colmar que vacía:

en el tiesto vacío de lo estéril,
halla el mantillo fértil para ser
ese petróleo que refinas
y te mancha las manos con la tinta
de lo hondo que subre como un chorro
que en vuelo interno se desploma,
siempre ascendiendo,
y alimenta el motor de la catástrofe.

La poesía: accidente mortal
que solo al ocurrir te hace estar vivo.




viernes, 29 de mayo de 2015

Cuarentena





La ilustración de cubierta del libro, obra de David Rodríguez, sitúa muy bien el contenido del volumen: un hombre que, cumplidos los cuarenta, sale a la intemperie y, se diría que por timidez, aparta la mirada, quizá con azoramiento. Es esa modestia una característica principal de Braulio Ortiz Poole, que aun entregándonos un libro magnífico lo hace como pidiendo disculpas, sin el afán de protagonismo de tantos escritores al uso que pregonan su condición -discutible- de autores dignos de todos los elogios.
    Yo no voy a intentar aquí una página crítica sobre el poemario, pero sí deseo resaltar su calidad y su hondura. Son muchos los versos que se anudan a la memoria con su belleza, y poetas enteros escritos en estado de gracia, como el delicado "Carpe diem", que reproduzco aquí con la autorización de Ortiz Poole. En consonancia con lo ya dicho, y porque en el fondo hablan oblicuamente del poeta, qué hermosos estos dos del prólogo a Cuarentena: "Quizá el despojamiento sea dichoso, / también la parra es bella en su esqueleto."

CARPE DIEM

A menudo ha irrumpido en tu memoria
ese campo al que escapabais los domingos, 
ese campo
con un altivo eucalipto como guarda,
un caserón que jugaba con el eco
y unos perros que siempre tenían hambre.

Allí tu padre os mostraba con orgullo
la última variedad de algún naranjo
que habían incorporado a aquellas tierras.
Recuerdas con qué emoción pelaba aquella fruta
y os daba a probar su carne dulce,
recuerdas
que aunque pusierais cuidado en el empeño
el zumo os cubría la mandíbula.

A menudo te viene aquella imagen
y te preguntas
si tu padre, que no pudo jubilarse,
que renunció a sus sueños por vosotros,
sabía que esa naranja, esa simple naranja,
era en su pequeñez la plenitud,
era toda la verdad que escondía el mundo.

Quizá
esa sea la lección que trae el viento:
que en vez de fantasear con el futuro
hay que tomar la carne dulce, el jugo,
               del momento que vives.


jueves, 28 de mayo de 2015

R. L. Stevenson o la magia de la literatura




Con este título, la Casa de los Poetas y las Letras organiza esta tarde a las 20:30 horas un coloquio sobre Stevenson en el Casino de la Exposición, en Sevilla. Participaré en compañía de Eduardo Jordá, Ignacio F. Garmendia, David Fernández-Viagas y Jesús Beades. 

martes, 26 de mayo de 2015

Poeta(s)





Yo que siempre he sido platónico, acabo de componer un poema aristotélico, si es que tal cosa es posible. Y me siento rejuvenecido porque creo que quien lo ha escrito es aquel joven que en otro mes de mayo estudiaba Filosofía para Selectividad. Y que aún tenía toda la poesía por delante.

*     *     *

La poesía no es ciencia. Cuando creas que has encontrado una fórmula, abandónala.

*     *     *

Esa antología llegará lejos: está hecha con los pies.

*     *     *

Los poetas es. El poeta son.

lunes, 25 de mayo de 2015

De un próximo libro



LA PIEL Y EL HUESO

Si todo frontispicio es un final,
anuncia el colofón siempre un principio.
También en la mirada periférica
el centro late exacto, apercibido
en la imagen borrosa de tan nítida.
La piedra que en el medio del estanque
se arroja, es los guijarros de la orilla.
En la niebla está el faro, como dentro
del sol un núcleo negro que, invisible,
sacrifica su luz a su contorno;
una hectárea de tierra en una uña;
donde una gota de agua, un oasis;
debajo de la atmósfera y su párpado,
el ojo y la pupila, el horizonte.
El marinero vuelve a la placenta:
donde se hunde el barco en el océano
en tierra firme, al punto, aun sin saberlo,
naufraga el corazón de la viuda.
La piel de la manzana ya en el hueso
recuerda la caricia de los dientes.

domingo, 24 de mayo de 2015

102 Eaton Square



Leopoldo Panero, Felicidad Blanch y Luis Cernuda 
paseando por un parque de Londres hacia 1947


La última vez que estuve allí para hablar de Luis Cernuda, el Instituto Cervantes estaba en obras, de modo que el acto hubo de realizarse en la Universidad de Londres, en el literario Bloomsbury. Ahora será en la señorial Belgravia, en la restaurada sede que visitó más de una vez el poeta cuando la dirigía Leopoldo Panero y se descorchaban las mejores botellas para T. S. Eliot. Más información, en las páginas 24-25 del programa.

sábado, 23 de mayo de 2015

Un descubrimiento: Alfonso Brezmes





Apenas sé de él que publicó en 2013 su primer libro de poesía, La noche tatuada, también en Renacimiento. En Don de lenguas, que ha visto la luz esta primavera pero que tiene detrás la madurez de años y el afinamiento creciente y ya satisfactorio de una voz aquí consolidada, he encontrado un puñado de poemas excelentes que me gustaría citar aquí completos. No pudiendo ni debiendo hacerlo, solo dejaré constancia de sus títulos: "La vida", "Una palabra", "El pacto", "Las cigüeñas", "Descifra-dos", "Los buenos consejos", "Tarde de perros" o "Pronombres".
     En "La vida", Alfonso Brezmes habla de "este coserse y este recoserse / y este irse despacio descosiendo" que es eso: la vida. Esa idea la retoma, pero en el contexto de una invocación amorosa en uno de los mejores poemas del volumen, que, sí, este lo transcribiré íntegro:

EL PACTO

Si me enciendes, no aguardes
de mí un lenguaje al uso,
los desgastados ritos del amor,
las consabidas normas,
los burdos reglamentos
que matemáticamente predicen
cómo todo se teje y se desteje.
Si me prendes,
no dejes leña para un día
que acaso nunca ha de llegar,
y arriésgate al juego prohibido
que ignora la aritmética y el cálculo.
No te cubras, no conserves:
organiza tu vida para el fuego.
Este es el pacto: si me incendias,
arde conmigo.



viernes, 22 de mayo de 2015

En Mayora




El blog de Álvaro Valverde, siempre atento a las novedades de poesía, dedica una entrada a Lo que importa. Muy agradecido estoy por su lectura.

jueves, 21 de mayo de 2015

Gibraltar, espacio abierto




Ilustración de cubierta del libro


Hace pocos días, de regreso de un viaje a Málaga y la Costa del Sol, volvimos a contemplar la roca, el peñón, en la distancia. Este libro que ahora tengo entre mis manos, Gibraltar, lo acerca. Lo ha editado Pedro Tabernero y reúne una colección de ilustraciones de Roberto Sánchez Terreros precedida por un texto del poeta gibraltareño Trino Cruz, "Autorretrato en un espejo cóncavo", y otro de Juan José Téllez, conocedor como pocos de esa bahía, titulado "El Peñón rampante".
     Me acuerdo de esto porque hoy toca Al Stewart en el Royal Albert Hall de Londres -tenemos entradas- y Téllez cuenta en su estampa gibraltareña : "Desde una garita de su servicio militar, Al Stewart contemplaba los barcos contrabandistas que llegaban desde España a bordo de su canción "On the Border"".
     También, cómo no, evoca Téllez a la gibraltareña Molly Bloom, la esposa del protagonista de Ulises (leo estos días que hay sendas nuevas traducciones al español y al catalán). Tres días antes de que se celebre el Bloomsday, el día en que tiene lugar la acción de la novela de James Joyce, se celebra el 150 aniversario del nacimiento de su compatriota William Butler Yeats, quien también estuvo en Gibraltar y en Algeciras hace casi noventa años. La estancia de Yeats en Andalucía la tengo contada en otro sitio. Otro día la traeré aquí.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Relatos en 35 mm





Como digo en el propio relato, jamás he escrito uno, un relato breve, salvo este que junto con otros dieciséis de distintos autores se acaba de publicar con edición y prólogo de José Luis Ordóñez en la nueva editorial El Sendero. El mío se titula "The Searchers" y trata de un rodaje en Almería. Y es este es su comienzo:




THE SEARCHERS

Nunca he escrito un cuento. Seguramente habrá a quien le extrañe que después de haber compuesto cientos de poemas y haber empezado recientemente a publicar novela no haya nunca dirigido mi atención activa a un género que, sí, cómo negarlo, me ha proporcionado grandes momentos, estupendas rachas, como lector. Cierto es que, hará treinta y cinco años, pergeñé algo que se parecía a un relato breve, ahora solo calificable de titubeo, y que algunos poemas en prosa, también antiguos, poseen elementos narrativos. Pero cuento, lo que se dice cuento, no he escrito nunca. Hasta hoy, si es que se puede llamar cuento a esta acta notarial de un fracaso.
            Un cuento que tuviera como ejes comunes, es decir, encrucijada, Andalucía y el cine. De eso se trataba. Se trata. Y acepté con la misma inconciencia con la que se echa uno en brazos de una mujer o se emprende una guerra. Lo tendrás en su fecha, respondí.
            Cuando ya había llegado esta y no lo había entregado llegó como el Séptimo de Caballería a mi rescate un mensaje nuevo: se había ampliado el plazo. Lo tendrás en su fecha, respondí de nuevo. Ahora esa fecha es pasado mañana y no tengo cuento alguno, o tengo mucho cuento, porque acabo de empezar el relato y mañana vence el plazo. Lo tendrá, me digo a mí mismo. En su fecha.
            Hace algunas semanas se me ocurrió el asunto. Quiero decir que se me impuso. Cuando se han escrito, eso sí, muchos poemas líricos se está acostumbrado a que los textos surjan como una revelación. Siempre tienen algo de epifanía. Pero mi cuento será no lírico sino épico; épico por el tema que desarrolla: la visita de un destacamento de músicos céltico-punks, The Pogues, a Almería. Eso, inicialmente; porque después hay otro relato épico que se superpone a aquel: el de mi búsqueda de un libro, un ejemplar que tuve sobre el grupo irlandés y que me iba a servir como apoyo para urdir el cuento, pero que no he hallado en parte alguna de mi biblioteca.
            Los Pogues viajaron a Almería en 1986 y grabaron la canción “Fiesta”, que no es mi favorita del grupo (quizá esta sea “Dirty Old Town”) pero que no deja de sorprenderme una y otra vez por su frescura. El álbum en que aparece la canción es If I Should Fall from Grace with God, aunque también fue lanzada como single con notable éxito. Ya no tengo el disco de vinilo (como, parece ser, tampoco el maldito libro) pero recuerdo, como si la estuviera viendo, la funda interior, con los numerosos miembros del grupo alineados con una vestimenta estrafalaria que no era sino la de un intruso que aparecía con ellos, James Joyce, como esa turba tocado con sombrero. Me gustaría tener datos más precisos de ello, pero, ya digo, no doy con el libro en que presumiblemente viene esta información y no tengo tiempo ahora de conseguir otro ejemplar. Los Pogues salieron en esa película que utilizó la infraestructura cinematográfica del desierto de Tabernas, nombre al que no podría resistirse sin duda Shane MacGowan, líder del grupo (no confundir este Shane con el Shane de otra película del oeste, Raíces profundas). Y como si de un spaghetti western se tratara, hicieron una suerte de película de vaqueros, en la que también participaron Elvis Costello –ya por entonces pareja de la vocalista Cait O’Riordan– y otros como Dennis Hopper, Joe Strummer y Courtney Love. Straight to Hell se tituló. Directos al infierno. Es un título que esta noche me recuerda al de otra desvergonzada canción del grupo, uno que siempre me ha parecido muy afortunado si se piensa en la división en condados de Irlanda: “Boys From the County Hell”. El director fue Alex Cox. A Joe Strummer, de The Clash, que vivía por entonces en Granada, por aquel entonces le rondaba la cabeza componer una canción sobre el asesinato de Federico García Lorca. Creo, sin embargo, que no llegó a escribirla.
            Me hubiera gustado saber más de aquel rodaje, que tuvo que ser de locos, como la misma letra de “Fiesta”, que es un disparate en cuyo mejunje se mezclan el inglés y un pintoresco español. En las películas del rey del western, John Ford, no suelen faltar los bailes y las borracheras. De ambas cosas serían testigos y quizá protagonistas los Pogues durante su estancia almeriense, pues hay en la letra de la canción menciones a la Feria de la ciudad (pronunciada Fería), que estaría celebrándose mientras estuvieron ellos allí como la citada letra testimonia, por ejemplo en esa alusión a las muñecas chochonas de las casetas de tómbola.
            ¿Qué buscaban los Pogues en Almería? ¿Qué perseguían en aquellos pasajes que remedaban con pobretería española los otros, imponentes, de Monument Valley? ¿Cuál era su quest? ¿Los dientes ya perdidos de Shane, esfumados antes de cumplir los treinta años y que dejaron en su boca un torturado paisaje con riscos erosionados y oquedades y cactus? ¿La sombra de Nathalie Wood, raptada por los comanches cuando era niña, el esplendor en la hierba, no el marchitarse en el secarral, como un verso desgajado de la oda sobre recuerdos infantiles de Wordsworth? Una vez me encontré en la barra de O’Donoghue’s, en Merrion Row, al miembro fundador de los Dubliners, Ronnie Drew. Allí, ante una pinta que él acababa y las dos de la ronda que luego pagué yo, y por testigos los billetes de dólar que paisanos de Ford habían ido dejando en la pared como un papel pintado, le estuve sonsacando sobre su propio viaje a España, veinte años antes que el de los Pogues. Ronnie, que al frente de su banda grabó con ellos el exitazo internacional “The Irish Rover”, enseñó inglés en Sevilla al tiempo que aprendía a tocar la guitarra flamenca. Del viaje de los Pogues apenas sabía nada. Si Shane le había contado algo, este debía de estar en su estado natural –muy bebido– y poco recordaba el no menos bebedor Ronnie, pero que siempre supo mantener la compostura.

(...)
            
___

Más información sobre Relatos en 35 mm en este enlace.




martes, 19 de mayo de 2015

Poesía y pasión





De un jurado del que formaban parte poetas como Pablo García Baena, Carlos Marzal o José Antonio Mesa Toré, Javier Vela recibió el Premio Internacional de Poesía Emilio Prados para menores de treinta y cinco años cuando el citado galardón cumplía los quince, hace unos meses. Hotel Origen es el título del libro. Un libro excelente, lo digo ya de antemano.
     Lejos de la elegía o de la remembranza, el poemario está escrito -no es esto tan frecuente- en pleno desbordamiento amoroso, durante el comienzo de una relación que es tanto erótica como metafísica, como bien presagia la cita de René Char elegida para abrir el volumen: "Amor mío, poco importa que yo haya nacido; te haces visible en el lugar donde desaparezco." 
     Son ochenta y seis los textos que tejen el libro, dividido en tres partes: "Zoológico privado", "Cuando el monarca espera" y "Dos mil cuarenta y seis". Algunos de esos textos son muy breves, de hasta solo dos versos, e incluso algunos se limitan a una frase en cursiva, y prosa, que actúa como contrapunto, como esta (58): "Cada día más, Amara, las cosas se parecen al recuerdo que tendremos de ellas." Aquí y allá aparece el nombre o más bien apodo de la amada -Amara-, en un acierto que emparenta a este libro con otros muchos surgidos desde el comienzo de la tradición petrarquista, aunque aquí el amor es carnal, dichoso, recíproco. Hay aquí sexo, fluidos, deseo; pero también, porque Amara es, a la par que salvaje, puella docta, libros, sí. ¿Quién dice que no hay erotismo en los libros? El poema o fragmento 21 de este gran fresco amoroso dice:

Amo tu biblioteca.

No por lo que contiene
sino por cómo has ido disponiendo
-sin un orden preciso-
sus huecos y omisiones
como una galería de silenciosos
fantasmas familiares;
por lo que no hay en ella.

Amo lo que no lees.

Creo que pocos poemas de amor tan hermosos en la reciente literatura española como los que aquí ostentan los números 42 (a pesar de una asonancia "sueños" y "dueño") 62, 78 u 86. No me resisto a transcribir el comienzo del 62, donde la habitación de los amantes se constituye en aquello a cuyo alrededor gira el tiempo, como en el poema de Paz el centro del mundo está siempre justo donde cae el trompo del niño:

Mi hogar 
es el instante.

Menos 
adoro el año
que el minuto.

(...)

lunes, 18 de mayo de 2015

Una cita con amigos



Las presentaciones de libros, salvo aquellas protagonizadas por figuras que acaparan las revistas y la tele, hoy apenas cuentan ya con la asistencia de los amigos del autor. Yo espero tener algunos que se decidan a acompañarme en la presentación de Lo que importa. Aquí dejo la convocatoria. 


domingo, 17 de mayo de 2015

"Nubes, traviesas"





Recordando un viaje por las Tierras Altas de Escocia, y en concreto una caminata a lo largo de la vía del tren, allá por Inverness, compuse estos versos. Han sido recogidos, junto con otros inéditos de cincuenta y cinco poetas, en Bajo las raíces, volumen que ha coordinado Ben Clark para la Isla de Siltolá y que se presentaba ayer en la Feria del Libro de Sevilla. Bajo las raíces celebra los cuarenta años de la publicación de Sepulcro en Tarquinia, de Antonio Colinas. La cita que acompaña a mi poema procede del poema de Sepulcro "Noviembre en Inglaterra".



NUBES, TRAVIESAS


en los montes de Escocia, voraz consume el fuego
las ramas del espino

ANTONIO COLINAS

Una curva entre el cárdeno y la verde
extensión de la hierba: los brezales.
La guedeja férrea del tren
va por esa región deshabitada,
los brillantes raíles que la lluvia
bruñe junto a los cardos a su vera.

Por las Tierras Altas de Escocia
y aquel agosto joven de otro siglo
caminan viejas botas y unos pies
que aún no conocían asperezas,
cuando no tenía tampoco
encallecida el alma.

Recuerdo aquel recodo; y si bajase
–menos duro de oído y sin mareos
por tantas cervicales machacadas–
ahora la cabeza, escucharía
una locomotora y sus vagones
de mercancías del pasado

más cerca, cada vez más cerca.
Pastor o montañero,
por la ruta cerrada en ocasiones
alguien sorprende a mi fantasma.
De su misma especie, las nubes
van y vienen. Pasan. Regresan.


sábado, 16 de mayo de 2015

Como en Venecia





La columna del pasado jueves. Donde dice NI es NO (segunda palabra, cosas de poner luego en mayúsculas el inicio). Por lo demás, aquí dialogo con Gautier e Ibargüengoitia. 

viernes, 15 de mayo de 2015

Homenaje a Julio Manuel de la Rosa



Solo tengo buenas palabras para Julio Manuel de la Rosa. Lo he leído a lo largo de muchos años, he devuelto a la circulación algunos de sus libros que permanecían inencontrables, he editado un volumen de cuentos suyos al que me hubiera gustado poder ofrecer más eco y distribución de los que tuvo, ay, y me precio con su amistad y el disfrute de su saber y de su bonhomía. Ahora se le va a dar un homenaje en su ciudad. No puede parecerme más oportuno. Dejo aquí el díptico que recoge toda la información.



jueves, 14 de mayo de 2015

Pompa y circunstancia




Esta tarde se presentará en la Feria del Libro de Sevilla Pompa y circunstancia. Diccionario sentimental de la cultura inglesa (Fórcola, 2014, ya por la tercera edición)Acompañando al autor, Ignacio Peyró, estaremos su editor y yo mismo. Dejo aquí la reseña que he publicado del libro en el número 116 de la revista Clarín:




Gentis anglorum


Esta reseña podría despacharse con un telegrama baratísimo que costara un penique: “Excelente”, se podría afirmar sin necesidad de poner un stop ante ninguna palabra siguiente y secundaria. Pues sucede que lo que ha logrado Ignacio Peyró es algo muy inusual: conjugar la erudición y el conocimiento profundísimo con una manera de exponerlo desenfada, cordial y sin resabios y que si hace alarde de algo es de una prosa elegantísima, como no emplean muchos que se dedican directa y declaradamente a la literatura y no a los estudios culturales o a la alta divulgación. Hay que decir, no obstante, que se trata de un libro muy personal que se fija sobre todo en una de las Inglaterras posibles, la conservadora, de gentleman, dejando de lado muchos otros aspectos que podrían haberse tratado igualmente. Está además el terreno de la política, donde es posible debatir sin perder las formas; así, al que esto firma le resulta antipático Churchill, por no hablar de esa indeclinable bruja, a la que Peyró aprueba, Margaret Thatcher, que ahora concentra su maldad en el infierno harta de asesinar ubicuamente en España (Gibraltar), Irlanda (Derry y Belfast) lo mismo que en Argentina y sus costas (las islas Malvinas).

Como declara el subtítulo, las entradas (sobre bebidas, prendas de vestir y marcas de automóvil, pero también sobre instituciones políticas y costumbres) son alfabéticas, y las hay que son cumplidos ensayos, pequeñas monografías que saben traer muy bien sus citas y resultar hondas sin ser cargantes. Porque el autor no opera tanto por acumulación como por vislumbres, tratando de sorprender (creo que lo consigue con creces) los gestos y, más aún los tics, que hacen del carácter inglés lo que es. Habrá lectores para los que sea blasfema la ausencia de los Beatles, pero más llamativa que la de los melenudos de Liverpool es la de quien pudo haber sido vecino, un santo tonsurado cuyos huesos reposan a 109 millas, en Durham. Autor de una estupenda y pionera Historia ecclesiastica gentis anglorum, panorama diacrónico desde un punto de vista religioso del pueblo inglés, Beda el Venerable ya contó muchas anécdotas sobre estas gentes que luego han ido evolucionando hasta ser la amalgama de hoy en día. Y como un hispanoparlante (o hispanoescriba) no puede mencionar a Beda sin citar a Borges, podríamos decir que este Pompa y circunstancia es susceptible de ser leído como el bonaerense fatigó la Encyclopaedia Britannica, consultándola constantemente aquí o allá, disfrutándola a sorbos, pero también se puede leer de corrido. La principal diferencia con la Britannica (que aquí abarca tres páginas) es que esta está redactada por una imponente plétora de especialistas, y Pompa y circunstancia es obra del imponente y pletórico Peyró, a quien lo vemos como un doble del doctor Samuel Johnson, compilador titánico de un gran diccionario de la lengua inglesa a muy pocas yardas del muy literario pub Ye Olde Cheshire Cheese, en la londinense Fleet Street.
No es la literatura de lo que más se ocupa Peyró, pero en este ámbito también compone artículos de fuste. Los hay sobre Jane Austen, Hillaire Belloc, William Blake, las hermanas Brontë, Chesterton, Graves, Hardy, Orwell, Pepys y Shakespeare, entre otros. Sobre Robert Browning es lacónico, pero no menos preciso; citando a Antohy Burgess, dictamina: “a todos nos encantaría que nos gustara Browning, pero nos parece demasiado difícil.” Otros simplemente no salen a escena, y en ese coro estruendoso de silencio alzan la voz muda Byron, Eliot (inglés de adopción) o Wordsworth. De los españoles se cita a Blanco White, a Leandro Fernández de Moratín y se dedica una entrada al Quijote. Echa uno en falta al king Arthur, monarca de un reino inabarcable –Luis Alberto de Cuenca– e inspirador de toda la literatura de las novelas de caballerías y que tuvo un segundo reinado, no menos mítico, en la segunda mitad del siglo XIX, de Tennyson a los prerrafaelistas.

No basta que la materia de un libro sea fascinante, también es preciso transmitirla con la pericia –permítaseme el pun– de Peyró, que se acredita muy bien en este centón maravilloso (¡1.064 páginas!) que, con permiso de Clarín, donde merece recensión es en el Times Literary Supplement







miércoles, 13 de mayo de 2015

Un absoluto



En el número 24-25 de la revista El Maquinista de la Generación, que me acabo de traer de Málaga, donde se edita, Jesús Aguado reseña el libro de José Teruel Los años norteamericanos de Luis Cernuda. Me ha parecido clarividente el párrafo con el que Aguado arranca su texto, en el que demuestra un gran conocimiento del alma del poeta sevillano:

"Según muchos testimonios, entre ellos del propio poeta, a Luis Cernuda no le gustaba la idea de ser objeto de una biografía. De hecho, uno sospecha que lo que no le apetecía nada era tener biografía. A Luis Cernuda le habría gustado ser la encarnación de un absoluto (la poesía, el amor, el cuerpo luminoso, la inteligencia pura, quizás incluso un dios menor), es decir, alguien con cualidades metafísicas antes que con cronología y datos cotidianos."



martes, 12 de mayo de 2015

La mala persona



Tiene la mala persona, en su férrea determinación de serlo y la aplicación que dedica a su destino, la no buscada condición de pararrayos. Atrayendo el mal que recorre como un cosquilleo su médula, pareciera que deja libres de aparato eléctrico, todas bonanza, las cabezas de los demás.

lunes, 11 de mayo de 2015

En el blog de Enrique García-Máiquez



Enrique García-Máiquez comentaba con gran generosidad el otro día en su blog  Lo que importa, y compartía algunos de los poemas breves que incluye el volumen. La verdad es que no puedo estar más contento. Se puede leer aquí.






domingo, 10 de mayo de 2015

La otra senda




Publicaba el viernes en el periódico esta recomendación de Las propiedades del aire, el más reciente libro de Enrique Baltanás.

sábado, 9 de mayo de 2015

Cartas sobre el Atlántico




A lo largo de casi tres lustros, del 20 de febrero de 1958 al 13 de junio de 1971, Max Aub y Vicente Aleixandre (que todavía no había recibido el Premio Nobel) intercambiaron numerosas cartas, de las que se conservan 64 en la Fundación Max Aub de Segorbe. En ellas había no solo acompañamiento de ejemplares de los libros que iban publicando el primero en México y en España el segundo, sino también opiniones sobre los mismos y efervescencia de proyectos, como el de esa revista, Los sesenta, en la que solo publicarían autores de veteranía (que ya hubieran alcanzado esa edad), lo mismo radicados en España como Dámaso Alonso que dando vueltas por el exilio, como Alberti. Inicialmente, el título que pensó Aub era In memoriam, y contaba para la publicación con el concurso de los dos ya citados miembros de la Generación del 27 más otros como Cernuda, Altolaguirre, Prados, Diego y Felipe, además de él mismo y de Aleixandre. Fueron cinco los números que se publicaron, entre 1964 y 1965 (se anuncia ahora la edición facsímil de la revista, también en Renacimiento y con un estudio de Xelo Candel y Gabriele Morelli).
     Hay algunas curiosidades en estas cartas. Por ejemplo, cómo picó Aleixandre el cebo de esa mixtificación que en Jusep Torres Campalans produjo Aub, quien no solo se sacó de la manga al pintor, sino también sus pinturas (obra, de quién si no, del propio Aub). O la cautela luego del autor de La destrucción o el amor cuando el amigo publica Antología traducida, donde recoge la obra de sesenta y nueve poetas en realidad ficticios. O, en fin, ver cómo tras esa única mención a Cernuda este no vuelve a aparecer en el epistolario, ni siquiera con motivo de su muerte en noviembre de 1963, a diferencia de lo que ocurre unos años antes con Altolaguirre, cuando pierde la vida en un accidente de automóvil estando de visita en España. Como se sabe, Cernuda tuvo un serio encontronazo con Aleixandre, de quien no recogió siquiera un ejemplar de su poesía reunida que este le había enviado a México. En cuanto a Aub, este escribió en "Al volver del entierro de Luis Cernuda", publicado en enero de 1964 en la Revista de la Universidad de México: "Si me pongo a recordar a Luis Cernuda, a lo largo de los cuarenta años que estuvimos juntos en la misma tierra, no pasan de seis o siete los encuentros que quedan presentes en mi memoria. Debieron ser más, pero me separaban de él tantas cosas vitales que fueron borrando, aun sin querer, su imagen."
     Esa correspondencia entre los dos escritores no quedó solo en papel. Finalmente pudieron abrazarse de verdad, más allá de la fórmula de cariñosa despedida en las misivas, durante la visita que Aub hizo a España en 1969. El encuentro fue recogido por Aub en La gallina ciega y por Aleixandre en un texto publicado en Cuadernos Americanos luego recogido en el volumen Los encuentros.
     Xelo Candel Vila es poeta, profesora de la Universidad de Valencia y, por lo que más concierne a este libro, publicado por Renacimiento en su colección Biblioteca de la Memoria, especialista en Aub. A ella se deben De lo vivo a lo pintado. La poética realista de Max Aub en el ámbito de la Modernidad literaria y la colaboración, entre otros estudiosos, en la Obra Completa. Hay que agradecerle haber desempolvado estas cartas y haberlas presentado como lo que son: el testimonio de una amistad y una fuente de primera mano para conocer no pocos entresijos de nuestra historia literaria reciente.
     El Epistolario entre Max Aub y Vicente Aleixandre, con edición, introducción y notas de Xelo Candel Vila, y prólogo de Gabriele Morelli, se presenta mañana en la Feria del Libro de Sevilla.

viernes, 8 de mayo de 2015

El vértigo del águila




Víctor Manuel Domínguez Calvo es de los poetas más humildes que uno pueda conocer. Tiene aprendida desde hace tiempo esa lección, tan difícil de alcanzar, de que es mejor leer y escribir sin hacer ruido que engalanarse con fanfarrias que reclamen la atención. "Poeta ocasional", dice de él la nota de la contracubierta. Quizá sí, si nos atenemos a lo escaso de su producción, pero no si lo que se mide es la calidad de esta, que ya era alta y aquí lo es aún más. 
     Domínguez Calvo obtuvo el Premio de Poesía de la Universidad de Sevilla en 2001, y dos años después fue finalista del Adonáis. No extraña, si se lee como al principiar este libro, El vértigo del águila: "La palabra es el vuelo de la idea, / su trazo de sonido, / la forma encarnada de su canto." Con dicción armónica, el poeta habla de todo lo que es desequilibrio, zozobra, percepción del abismo, vértigo:

Una sola palabra,
ese soplo de aire,
esa virtud primera de decisión volátil
que arrasa y gime y canta y desordena
todo orden constante en el vacío. 

La segunda sección se titula, muy oportunamente, "Los palacios de Ícaro", donde el vuelo y su fragilidad se elevan sobre lugares de la memoria, en una vida a la que siempre amenaza la caída. El libro, muy recomendable, está publicado por la editorial sevillana Grupo Palimpsesto 2.0.

jueves, 7 de mayo de 2015

Vilanos por el aire



Juan Goytisolo no vistió el frac en la ceremonia del Premio Cervantes. Escritor sin imaginación, este Goytisolo. Lo revolucionario hubiera sido acudir vestido de flamenca.

*     *     *

Quien solo lee aquello con lo que comulga, se está leyendo a sí mismo en el espejo. Y, claro, carece de sentido eso que ve del revés.

*     *     *

Aunque ya no te gusten esos frutos, comer alguno y lanzar otros al pasado en agradecimiento al joven que te aupó a lo alto de la tapia con su escalera.

miércoles, 6 de mayo de 2015

En el solar del nómada





Juan José Vélez Otero (Sanlúcar de Barrameda, 1957) es uno de esos poetas que merecen más difusión. Y sería lástima que su faceta de traductor de poesía, últimamente pródiga en frutos, eclipsara su propia obra poética, nada despreciable. En la editorial Valparaíso publicaba a finales del año pasado este En el solar del nómada, que con sus 124 páginas se trata de un libro extenso para lo que es habitual. 
     Vélez Otero es un poeta reflexivo, que si se sirve de alguna anécdota es para transustanciarla. "Tú, fiel taxidermista del recuerdo", escribe en "Reflejos". "Celuloide", "Poética", "Mal día", son otras de las muy logradas composiciones, a las que es justo unir "Al cabo de los días", con esos versos que lo abrochan: "Al cabo de los días soy la herencia / del tiempo que he perdido persiguiendo, / del tiempo que he ganado contemplando."
     Solo un poema como "La carta" ya justificaría la publicación de este libro. Una carta llega y traspasa la rendija que la puerta deja bajo ella. El poeta la reconoce y, tras unas estrofas que nos van preparando, deja estos versos finales:

Al abrirla sentí la respuesta del humo,
el cristal de la niebla, el cuchillo del tiempo, 
lo que nota una momia al romper el vendaje.

La carta que yo mismo escribiera hace años,
la que depositara con manos de deseo
en el buzón oscuro del destino,
estaba allí, de repente, amarilla,
herida en las aristas
por la voz desvaída de un oráculo antiguo.

Me volví hacia el solar a llorar sobre el musgo.

martes, 5 de mayo de 2015

Renglones de luz




La exposición (que se inaugura hoy) es gratuita, como es lógico. Lo que no es comprensible es que uno se haya colado en ella, no ya como visitante sino como retratado. Algo que le debo al gran Juan María Rodríguez. Más información, aquí.

lunes, 4 de mayo de 2015

Zapatos y poesía



-Un poema es un par de zapatos que, cuanto más grande es, más aprieta y desuella. Lo que hace es llevarte lo más cerca posible de ti, en vez de trasladarte lejos.
-¿Ah, sí? ¿Y de qué están hechas sus suelas?
-Sus suelas son las huellas de los pasos no dados.

domingo, 3 de mayo de 2015

Aforismos o casi



Ese político se va sin un ápice de autocrítica. Quien es incapaz de autocrítica hace la peor crítica de sí mismo por otros medios.

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La palabra chismorreo, que lleva ese prefijo falso -chis- de lo que es mejor callar y suele ser falso igualmente.

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¡Qué pobres, los pagados de sí mismos!

sábado, 2 de mayo de 2015

Murillo 2017




El jueves publicaba esta columna en el periódico. No solo trata del pintor sevillano. La foto, que no tiene la calidad que quisiera, la tomé en el museo mexicano.

viernes, 1 de mayo de 2015

Día del Trabajo





Un poco de poesía en el Día del Trabajo. Gracias a Francisco Ruiz Noguera por laborar conmigo. Con él será menos esfuerzo.