martes, 5 de enero de 2016

Pessoa, gafas y pajarita



Máximo divulgador de las bibliotecas de los escritores, Jesús Marchamalo ha dado en Nórdica el do de pecho, aunque sea en un breve libro, pues pocos autores hay tan literarios, tan vulneradamente letraheridos, como Pessoa. Ilustrado por Antonio Santos en potentísimo blanco y negro, el volumencito -permítaseme el neologismo- es una semblanza deliciosa de ese baúl de prodigios que se bifurca en los cofres de los heterónimos. Escribe atinada y pulcramente Marchamalo, y entra así, con el arma de la buena prosa, en el baluarte de un escritor huidizo, gris, nebuloso. Cautivador.




Podría hacerme eco de este libro cualquier día del año. Vísperas de Reyes, toca destacar lo oportuno, lo indicado que es para ser regalado a alguien que queramos porque, además, no se trata de un objeto ostentoso, aunque el papel tenga un grosor de 150 gramos y cuente con todos los detalles a los que acostumbra la editorial del gran Diego Moreno. El colofón señala que el libro se terminó de imprimir el 30 de noviembre de 2015, 80 aniversario de la muerte de Pessoa. Habrá que disculpar tal mentirijilla, porque del arca siguen saliendo asombros, y esa macanógrafa, Ophélia, no está más viva en otra parte que en estas líneas en que Fernando la besa mientras le recita unos versos de Hamlet.

1 comentario:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

El misterio de la santísima Trinidad no es nada comparado con el de la pessoana (y tal vez también santísima) Heteronomidad.