viernes, 26 de febrero de 2016

Jardín antiguo



Tras su paso por Málaga, se puede ver ahora en Sevilla la exposición sobre Jaime Gil de Biedma "La persona y el verbo" (buen título a partir del de su poesía reunida, Las personas del verbo, que ya era, a su vez, un título excelente). Se ha publicado un catálogo para la ocasión, y en él encuentro un fragmento de una carta del poeta barcelonés a Pablo Sycet en que habla de dos de los mejores poetas de Sevilla, y de cómo la poesía funciona con mecanismos no desmontables, con no formulables teoremas:

"Jardín Antiguo es uno de los mejores poemas de Cernuda y a mí también me fascina; nunca me he parado a analizar por qué y prefiero no hacerlo: acaso su encanto dejase entonces de acompañarme. Durante años y años me sugestionó un poema de las Soledades de Machado ("Desgarrada la nube, el arco iris..."), hasta que un día repentinamente entendí cómo funcionaba: mi admiración por la inteligencia poética de don Antonio no conoció límites, pero a partir de ese momento el poema dejó de acompañarme."

Las casas de los poetas no son llaves para la comprensión de su poesía, pero sí guardan ojos de cerraduras por los que asomarnos a su obra. La casa natal de Cernuda está en venta y semirruinosa (la he recorrido hasta la última estancia); la de Machado, que fue una vivienda alquilada en el Palacio de las Dueñas, ha sido restaurada y al parecer podrá visitarse (no exactamente donde él nació, sino la casa entera) dentro de pocas semanas. No faltaré a la cita con la niñez de mi tocayo. "Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero", escribió Machado. En el poema citado por Gil de Biedma, Cernuda: "Ir de nuevo al jardín cerrado, / que tras los arcos de la tapia, / entre magnolios, limoneros, / guarda el encanto de las aguas."



Gil de Biedma, con compañeros de la Generación del Cincuenta, ante la tumba de Antonio machado en Colliure.



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