sábado, 27 de febrero de 2016

La sorpresa de un libro




La librería Palas, en Sevilla, es un reducto de la literatura, del pensamiento, de la letra impresa que resisten al vendaval que se ha llevado tantos establecimientos del ramo, con sus hojas. En su escaparate, en sus mesas de novedades y estanterías es imposible no hallar un libro que desear llevarse, aunque uno no disponga en ese momento de mucho tiempo para la lectura. Estuve allí hace unos días y me encapriché de este librito. Su factura artesanal, tan sobria; el enigma del autor, de quien no había leído nada (luego he visto que sí, en una revista hace dos o tres años); la insolencia traviesa de sus versos, de línea clara y buen ritmo; algún cosqui, algún tirón de orejas.
     No sé quién pueda ser José Luis de la Cuesta, aunque me lo barrunto. Hay pistas que sugieren que podría ser un heterónimo de otro poeta, pero no voy aquí a levantar la liebre, sino las páginas del libro -Cosas que me has contado-, y ceñirme a su contenido. Hay excelentes poemas en él, aunque algunos de sus referentes -numerarios del Opus Dei, la misa, el barrio de Salamanca, algunas bravatas reaccionarias- pueden, en principio, chocar o incluso, según a quién, causar rechazo.
     Los Papeles del Sitio, la pequeña y exquisita editorial de Abel Feu, ha impreso cien ejemplares si no tan valiosos como aquellos cien del libro primero de Ezra Pound, A lume spento, sí legibles, disfrutables, llenos de señales de que el lector se encuentra ante un poeta verdadero y brillante. Algún poema no me parece bien resuelto ("Cosas que me has contado" se acaba sin colmar la expectativa de algo más alto u hondo), pero son numerosos los hallazgos, casi siempre aliados del humor y del juego. Páginas estupendas son las de "Seguid disimulando", "Impronta", "El escalador", "Intento fallido" y tantas otras.
     En cierto momento la emprende contra la sofisticación, con todas las variedades de lo tonto, y le salen versos tan frescos como estos, que hablan, como desiderata, de una chica: "Que haya estudiado un módulo / -si pudiera ser de peluquería- / pero nunca un vulgar / grado a la boloñesa." Versos no menos desenfadados, pero certerísimos, y tiernos, porque conforman un gran poema de amor, son los de "Your Profile Turned Away", composición que no desmerecería en la obra de un poeta conocido, premiado y difundido en una colección de varios miles de ejemplares:

Al fin comprendo que
si esta tarde recuerdo tu perfil
de princesa tahitiana, que si pude
admirar la vigencia de tus pómulos
separadamente, y agradecer
a Dios el afortunado desliz
de tu rubio bisabuelo en Filipinas...,
que si el tiempo se lleva lo demás
y me deja únicamente tu perfil,
será sólo por el número de veces
en que yo te miraba
y tú estabas mirando hacia otra parte.

1 comentario:

Enantiotes dijo...

Es una persona de carne y hueso, no un heterónimo de nadie.

Artículo de Christian Campos

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