jueves, 10 de marzo de 2016

"Carrusel"




Ioana Gruia ganó con este libro, Carrusel, el XIV Premio Emilio Alarcos de Poesía. Ensayista y narradora (muy reciente premio Tiflos de novela), Gruia hace una poesía intimista que en absoluto da la espalda al mundo en torno. Aquí hay hermosos poemas de amor ("Summertime en el Pont des Arts"), reflexiones de la infancia que vuelve ("Carrusel"), evocaciones del pasado familiar ("Herencia"), zozobras y hundimientos ("Ícaro en el suburbio") y elegías teñidas de rabia por los que está sucediendo ahora mismo ("Cadáveres llegaron a la playa").
    En el primero de estos dos últimos, la poeta observa lo pájaros de las afueras de la ciudad, obstinados en volver una vez y otra. Y ella:

Yo los miro cruzar
el aire indiferente de la tarde,
el apagado pulso del suburbio.

Fui uno de los suyos.

Sollozo al recordar antiguas alas.


     "Cadáveres llegaron a la playa", por su parte, presenta cómo la llegada de unos cadáveres de quienes huyen de la guerra o la miseria interrumpe la tranquilidad alegre de los bañistas y de quienes toman el sol o juegan a la orilla. La pregunta final vuelve, obsesiva, obsesionante, como una ola o como esas aves migratorias del anterior poema:

Un niño tocó un cuerpo.
Luego empezó a llorar.
Es la primera vez que ve la muerte,
dijo su madre mientras lo alejaba.
Su llanto contagió a los otros niños,
pequeño coro de tragedia griega.

Negros, lustrosos como el mar, los cuerpos
sin culpa y ya sin hybris, hoy parecen
las víctimas de un turbio sacrificio.

Y es la playa un altar improvisado.
Pero, ¿quién ofició la ceremonia?