martes, 15 de marzo de 2016

El tono, no la melodía




El primer poeta que presenté fue Jenaro Talens, siendo yo estudiante de Filología, la segunda carrera que no terminé (la primera fue Derecho). Recuerdo que fue en el Aula Magna, que Talens fue indulgente con mi bisoñez y que su libro más reciente era en aquel entonces La mirada extranjera. Tengo ahora sobre la mesa La mirada de Orfeo, estudio con el que Carlos Fernández Serrato ganó el XV Premio Internacional Gerardo Diego de Investigación Literaria. Fernández Serrato no solo se ocupa concienzudamente de los "iconotextos" de Talens; además, ofrece una larga entrevista con el poeta.
     De Talens siempre me ha interesado su desapego de la primera persona del singular, del egotismo e incluso de la autoficción, término que no le es caro. Escribir poemas, lo supo Keats, requiere de capacidad negativa. Talens se manifestó hace ya bastantes años así, en una de las citas que se incluyen en este libro reciente: "Aunque nada de lo que he escrito puede desvincularse de una vivencia concreta, nunca he hablado de mí, pero siempre lo hice desde el único lugar del que me es imposible sustraerme, esto es desde mí. Quiero decir que lo mío, si así hay que llamarlo, sería el punto de vista, nunca la anécdota argumental; el tono, no la melodía."

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