sábado, 16 de abril de 2016

"Cabalgar en las alas de la tormenta"




Entre las editoriales nuevas de poesía surgidas en tiempos recientes hay que saludar a Balduque, que en su colección Antologías ha publicado una, de tema amoroso, del mexicano Efraín Bartolomé (Chiapas, 1950). Cabalgar en las alas de la tormenta reúne poemas desde Música solar (1984) a El son y el viento (2011). Hay mucho erotismo en estas páginas, ya en ese casi inicial "Cubres de sol mi piel / Propagas en mis muslos el motín de la carne". Sin puntuación, con abundantes anáforas, el lenguaje encendido de este poeta rinde homenaje a la Diosa como podría hacer Robert Graves: "Pero la diosa sólo se refleja / en el espejo de la poesía / y yo sé que en mis venas / discurren juntos el azogue y los versos." Algunos sonetos muy personales se incluyen de Cantos para la joven concubina, si no tan barrocos como los del peruano Belli, no menos espléndidos como este (lo citaré completo):

RAYA en el agua     líquido destello
Ardiente raja y sol que la calcina
Rosa de lumbre     prodigiosa mina:
acopio de sortijas tu áureo vello

Fuente de luz hacia la cual mi cuello
como obediente girasol se inclina
La sangre que se enciende y se amotina
víctima del Deseo y su atropello

Mi llama tiembla al tacto de tu frente
Mi voz pronuncia el fuego de tu aroma
Mis manos tocan fondo     Raro idioma
dorado de tu pubis.     Tibiamente
encuentro con mis labios el rizoma
que empieza a palpitar     húmedamente


"Quebrar el son" es un poema magnífico y caudal, con fragmentos muy logrados. Pero todo el libro abunda en excelentes versos, conjurando en general el peligro de lo monotemático. Lo amoroso se vincula a lo sagrado y al mito, como: "pues llegué a sus costillas / por las que todos los adanes / sueñan / con un retorno imposible". Hablando de Adán, de Eva, de lo otorgado por aquel árbol en el jardín del Edén, Efraín Bartolomé ha escrito: "La tentación es la fruta más limpia".


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