miércoles, 27 de abril de 2016

"Nunca acaba septiembre"




Se abre por la mitad este libro y acongoja: "Puedo reconstruir casi hora por hora los pasos de la enfermedad de mi padre, del resto de los poco menos de noventa días que le quedaban de vida." En él, César Romero se ha entregado un ejercicio arduo, contar la muerte, efectivamente, del padre. No es fácil hacerlo. Él lo narra sin lacrimogenia y con precisión, con elegancia literaria. Le tiene que haber ayudado poner esto por escrito; creo que también ayudará a otros leerlo. 
     Tras la muerte de su padre, en septiembre de 2012, Romero vio en una librería el poemario Cuando acaba septiembre, de José Carlos Llop, y pensó que no para él, que ese trance haría para él interminable el mes. Comienza esta memoria íntima, entre casetas y firmas, en las vísperas de la Feria del Libro, en Sevilla. Mañana justamente se inicia la de este año. Y me he acordado de César y de su padre, y de los versos de Llop.

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