miércoles, 20 de abril de 2016

Una lección sobre la poesía





Hay autores insolentes, soberbios, pagados de sí mismos con la falsa moneda del envanecimiento que creen acuñar "por la gracia de Dios". Por el contrario, los hay humildes que laboran calladamente y que alcanzan, como predicaba Rubén Darío, a "lograr no escribir como los papagayos hablan, sino hablar como las águilas callan." Suelen ser, obvia decirlo, los que más valen. Descubrirlos vale un Potosí. Salmantino residente en Bruselas, Sergio Álvarez (1973) publicó en 2015 un libro extenso de poemas, Las islas del río, que da fe de que hay muchas voces además de las que aparecen en las beneméritas antologías. Con temas y tratamientos variados, algunos acarreados de etapas aún de aprendizaje (se nota demasiado), y destacando especialmente en los sonetos y en dos o tres estupendos haikus, de Sergio Álvarez podemos esperar mucho. El primer poema, "Punto de mira", constituye una lección sobre esto de escribir versos. Su comienzo:

Sepáralo del suelo con el ritmo,
desplázalo hacia un lado con el tema,
ajústalo hacia el otro con el tono
y elévalo hacia el cielo, no se pierda
lastrado por la cruda realidad.

Tendrás así centrado tu poema.


3 comentarios:

Sergio Alvarez dijo...

Qué puedo decir. Emocionado y agradecido. Muchas gracias y un fuerte abrazo.
Sergio

Camino a Gaia dijo...

Buena lección. Quizá queda ahora no volar demasiado alto, no sea que la realidad te pierda de vista y no haya boca que dé aire a tus alas.

Víctor Pérez dijo...

Buenos consejos constructivos