viernes, 27 de mayo de 2016

"El rasgo suplementario"


Es una novela extraña, que suma a sus rarezas la de incluirme -ahí es nada, lo cual es otra forma de decir no somos nadie- como protagonista secundario. Nadie se asuste: no cometo un crimen ni tengo que pasar hambre o frío. Me quedan algunas dudas sobre el libro, que espero despejar en la conversación que mantendré son Ignacio Arrabal, su autor. Pero lo que sí tengo es la certeza del magnetismo de esta frase final: "Es más que posible que uno empiece a olvidar lo que ha vivido, pero jamás cae en el olvido lo que nunca sucedió".


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