jueves, 12 de mayo de 2016

Una idea que suscribo




Porque me parece verdad y lo repito desde hace años en los talleres de poesía que imparto y cada vez que alguien que se inicia me pregunta o da pie para que se lo sugiera, reproduzco este juicio. Lo escribe la mexicana Lorena Ventura al inicio de su artículo "Como un árbol que cae del fruto: sobre el sentido y la referencia en poesía" en el número 3 de la revista Años Diez, que acaba de aparecer:

Cada texto que ingresa al universo de la poesía instaura a la vez una repetición y una diferencia. Todo poema confirma así el ser de la poesía al mismo tiempo que lo niega, transformándolo. Aun si es mínima, esa transformación supone siempre un replanteamiento de la poesía, un nuevo trazo de sus límites, una nueva afirmación. la vitalidad de lo poético depende de esa oscilación constante que nos conduce de la regla a la excepción y viceversa. Una poesía siempre reverente o repetitiva de la tradición es una poesía muerta, de la misma forma que lo es una poesía que sólo aspira a la diferencia o innovación absoluta.