martes, 21 de junio de 2016

Mi deuda con Shakespeare





El círculo del Globe, una pupila 

con que mirar el mundo,

y Shakespeare la retina, el cristalino,

y el párpado cuando baja el telón.

Superviviente nato

de tantas pésimas adaptaciones,

y triunfador 

en cuentos de verano

o en los sueños de invierno.

Compañero de días y de noches

al traducirme,

mi maestro de esgrima en el combate 

con las palabras.

Apuntador a veces de mi vida,

ligero, grave, bufo, nemoroso,

la binaria canción de sus acentos

es pauta de un tictac 

que ha llenado mis horas.

Le debo tanto que si viene 

una tarde a cobrarme, le daré

una libra de carne

con su ventana abierta 

al corazón.

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