domingo, 11 de septiembre de 2016

Cogiendo moras



El pasado 30 de agosto se cumplía el tercer aniversario de la muerte de Seamus Heaney. Por casualidad, y a cuenta del mes que finalizaba, Ignacio Peyró compartió la víspera en Facebook un vídeo en el que el poeta irlandés recitaba este poema. Me apresté a traducirlo:






COGIENDO MORAS

A finales de agosto, si la lluvia
y el sol se mantenían una semana entera,
las moras maduraban. Al principio
una tan solo, un coágulo púrpura
que brillaba entre otras, rojas, verdes,
duras como un nudo. Te comías
esa primera, y su carne era dulce
como vino espesado:
la sangre del verano estaba en ella,
dejando manchas en la lenga y un ansia
de recogerlas. Luego las rojas se entintaban,
y el hambre aquella nos mandaba
con cántaros de leche, tarros
de mermelada y latas de guisantes
allí donde las zarzas arañaban
y la hierba desteñía nuestras botas.
Los circulares campos donde el heno,
los maizales y surcos de patatas
recorríamos, cogiéndolas
hasta colmar las latas, con su fondo
tintineante ya cubierto por las verdes,
y encima ardían foscos goterones
como un plato de ojos. Nuestras manos
iban acribilladas de pinchazos
de los espinos, y las palmas
estaban pegajosas
como si fueran las de Barba Azul.

Como un botín guardábamos las bayas
frescas en el establo; pero llena
ya la bañera, encontrábamos un sarro,
un hongo gris de rata devorando
nuestro escondrijo. El jugo
además apestaba. Una vez fuera
del arbusto, los frutos fermentaban
y se agriaba la carne que fue dulce.
Qué ganas de llorar. No era justo.
que todos los hermosos botecitos
olieran a podrido. Año tras año
deseé que se conservaran;
supe que no lo harían.




Las fotografias que ilustran esta entrada proceden del muro de Cordelia Ní Fhearraigh, que las tomó en Donegal hace unos días.


1 comentario:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...


Regalan fruta
al borde del camino
las zarzamoras.

(AITOR SUÁREZ)