viernes, 23 de septiembre de 2016

Londres


Pádraic Ó Conaire

Hace ya más de un año que no volvemos por Londres, ciudad a la que le va bien ese falso plural como el de los Madriles, por los muchos distintos que alberga. La última vez fuimos a un porrón de conciertos, uno de los cuales fue de Paul McCartney. Lo recordé la otra noche mientras veía el muy recomendable documental sobre The Beatles Eight Days a Week. El mismo fin de semana estaba leyendo un libro importante para la prosa irlandesa del siglo XX, sobre uno de tantos emigrantes, irlandeses o no, que llegaron, y llegan, a la vasta urbe. Aquí, la impresión del protagonista:



“Londain arís! An chathair mhór uafásach úd atá ag síorshíneadh na ngéag leis na daoine atá i bhfoisceacht na gcéadta míle di á tharraingt chuici dá mbuíochas, agus lena ndéanamh ina cosúlacht féin, lena slogadh, lena n-alpadh, lena n-athchumadh.”

“¡Otra vez Londres! Aquella espantosa metrópolis que está de continuo extendiendo sus ramas con la gentes que se avecindan en ella por cientos de miles, y que se lo agradecen, y a las que hace a su semejanza, devorándolas, engulléndolas, transformándolas.”


Deoraíocht (Exilio, 1910), de Pádraic Ó Conaire (1882-1928)