miércoles, 21 de septiembre de 2016

Un pulso


Traducir es echarle un pulso al autor. Ya sabes quién va a ganar, pero te gusta ver cómo saca músculo, le tiemblan las sienes y, aunque venza, tú has sido necesario para su victoria.

1 comentario:

Berenice Einberg dijo...

Nadie que no haya tratado de traducir un poema puede hacerse una idea de la complejidad que entraña. No es sólo traducir, es la intención del poeta, la sonoridad, el sentimiento... todo eso es, en fin, trabajo de dioses.