sábado, 12 de noviembre de 2016

San Isidoro en la Academia







SAN ISIDORO EN LA ACADEMIA

Ve: vierte el visigodo sobre el lienzo
el oro destilado de una turba
mordida a tremedales caledonios
o pantanos de Hibernia nebulosa.
Su hábito y casulla, el crucifijo,
el libro abierto, el báculo inclinado
y esa tonsura que la tiara cubre
componen el perímetro de un hombre
que como el público apenas si reprime
un bostezo que da nonas y asiente
a las otras externas que redoblan,
a las otras eternas que se doblan
desde espadañas graves, cielo arriba,
como siglos de bronce admonitorio
que marca los instantes fugitivos.

Escucha la visión que se oscurece
con eco que se apaga y late ciega
camino de la noche y del silencio
igual que la dalmática que vuelve

al ropero en que gira ya la llave.


(Un poema que escribí esta semana ante la vista de una copia de Murillo que preside el salón de actos de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras)