lunes, 5 de diciembre de 2016

Adolfo Cueto en la memoria



Leo, y no puedo creerlo, que ha muerto Adolfo Cueto, de quien hace pocas semanas incluíamos en el numero de otoño de Estación Poesía este hermoso poema, acaso el último suyo publicado. Es una gran pérdida. Un abrazo afectuoso a su familia y amigos.



Adolfo Cueto

LOS CIMIENTOS DEL AGUA

A Joaquín Pérez Azaústre




Se parecen a quién, estos seres que pasan, al final
de la tarde, solitarios,
absortos, no sabemos adónde. Un brazo y
otro brazo, acompasando –una sílaba
y otra–. El horizonte en llamas
los espera, lo saben, mientras buscan, avanzan, flotadores
del tiempo, estos seres que escriben
en el agua sus nombres. En la corriente que va, llevan
lo que no se termina, y vuelve,
vuelve: esa página líquida en
su fondo. El movimiento, el ritmo.

Van rumbo hacia delante, no miran
casi atrás, navegantes que insisten
entre el ser y la nada. Terriblemente hermosa, su soledad
mojada, arando y arañando la belleza
muy dentro siempre, al filo
de sí mismos. Ya, como segadores,
cortan la espuma blanca de las horas
felices, buscándose, empeñándose; impulsándose, una y
otra vez –y otra más,
adelante–, vida así
cimentada: vida ya buceada entre palabras
y abismo.



2 comentarios:

Unknown dijo...

Adolfo era un gran poeta y una gran persona. Sus amigos lo querremos siempre. Descanse. Gracias amigo.
José Luis Rey

Nena dijo...

Gran poeta, gran tertuliano y gran amigo. Siempre estarás en mi memoria.