lunes, 31 de octubre de 2016

Que viene el lobo





Itziar Mínguez Arnáiz es una poeta vasca (Baracaldo, 1972) que ha ido publicando libros por lo general premiados, desde aquel La vida me persigue (Premio Surcos, Renacimiento, 2006). Este año se ha alzado con el I Premio de Poesía Nicanor Parra, promovido por La Isla de Siltolá. Tiene algo de Parra este Que viene el lobo, sobre todo en lo juguetón, en lo desenfadado, que suele guardar dentro de sí un poso más grave. El peligro que tiene esta poesía es quedarse en juego, en lo efectista; casi siempre lo evita, y en muchas ocasiones alcanza cotas muy elevadas de calidad, por las que sube el lector olvidando los cables e hilos de la tramoya.
     Entre los poemas más destacables, "Radiografía del miedo", "Frases hechas" o "Nunca jamás", con su memorable remate: "que nada hay más cerca de ahora / que nunca / ni nada más lejos de todo / que siempre." Con todo, los que me parecen más subrayables son dos poemas que tienen que ver con la contabilidad: "Ingresos y gastos" y "Las cuentas claras". Valga el primero de ellos, que parte de un viejo tema ya enunciado por otros pero adquiere aquí expresión personal, como muestra de lo mucho bueno de Que viene el lobo:

INGRESOS Y GASTOS

Cuando la vida te quita
la poesía te da

que en términos empresariales
equivaldría a decir
que cuanto peor estás
más produces

¿qué clase de ocupación es esta?

ah
que no es un trabajo
que lo haces por amor al arte

pues peor me lo pones


     

domingo, 30 de octubre de 2016

Un poema de George Herbert



                 
                                                George Herbert     




THE CALL

Come my way, my truth my life,
Such a way as gives us breath,
Such a truth as ends all strife,
Such a life as killeth death.

Come my light, my feast, my strength,
Such a light as shows a feast,
Such a feast as mends in length,
Such a strength as makes his guest.

Come my joy, my love, my heart,
Such a joy as none can move:
Such a love as none can part,
Such a heart as joys in love.


LA LLAMADA

Ven, mi Camino, mi Verdad y mi Vida,
vida que nos da el respirar,
verdad que extingue toda lucha,
vida que extermina a la muerte.

Ven, mi Luz, mi Banquete, mi Fuerza,
luz que muestra un banquete,
banquete que mejora al final,
fuerza que hace el invitado.

Ven, mi Gozo, mi Amor, mi Corazón,
gozo que nadie puede mover,
amor que nadie puede separar,
corazón que se goza en el amor.



sábado, 29 de octubre de 2016

Habla, memoria





La historia no es solo la que puebla con fechas y fichas bibliográficas los manuales, las enciclopedias, los salones de las Academias con su venerable mobiliario. Hay otra también, la de las gentes corrientes (que suelen ser las molientes), la de la vida diaria y sus afanes, la que se confunde no con batallas y derrocamientos, sino con programas de la televisión seguidos por la infancia, con los tebeos, con la canción y las coplas, con un golazo que se queda para siempre en la red de la memoria, con la llegada de la Luna al hombre. De todo eso habla Alberto de Frutos en Historia a pie de calle, fijándose en episodios (algunos de los cuales duran varios años) que están ya ligados a nuestras vidas, a nuestros recuerdos. Y lo hace como un joven e insolente Joyce le dijo a Yeats que hay que escribir: no con generalidades, que es la materia prima del hombre de letras, sino con detalles, que es con lo que trabaja el poeta. Frutos lo es (ganó el Premio Blas de Otero), y se nota. El libro está excelentemente escrito, y derrocha aun en los asuntos más graves sentido del humor, como cuando en el pie de foto de una imagen de niños menesterosos en los años del hambre apunta: "El círculo vicioso del hambre: los mostradores de Auxilio Social eran tan altos, que había que ser un gigante para poder llevarse un bocado a la boca; pero para crecer era necesario comer más, mucho más, y eso era imposible."

viernes, 28 de octubre de 2016

"Sigue a tu sol hermoso", de Thomas Campion






FOLLOW THY FAIR SUN

Follow thy fair sun, unhappy shadow
Though thou be black as night
And she made all of light,
Yet follow thy fair sun, unhappy shadow.

Follow her, whose light thy light depriveth,
Though here thou liv’st disgraced,
And she in heaven is placed,
Yet follow her whose light the world reviveth.

Follow those pure beams whose beauty burneth,
That so have scorched thee,
As thou still black must be,
Till her kind beams thy black to brightness turneth.

Follow her till yet her glory shineth:
There comes a luckless night,
That will dim all her light,
And this the black unhappy night divineth.

Follow still since so thy fates ordained:
The sun must have his shade,
Till both at once do fade,
The sun still proud, the shadow still disdained.



SIGUE A TU SOL HERMOSO

Sigue a tu sol hermoso, infausta sombra,
aunque negra seas cual la noche
y ella toda hecha de luz,
mas sigue a tu sol hermoso, infausta sombra.

Sigue a quien te priva con su luz de la tuya,
por más que aquí tú vivas deshonrada
y él se encuentre en el cielo,
mas sigue a quien reaviva con su luz el mundo.

Sigue los puros rayos cuya belleza arde
que te han abrasado tanto,
puesto que has de seguir siendo negra,
hasta que sus rayos cariñosos tornen brillo tu negrura.

Síguelo hasta que fulja su esplendor:
allí viene una noche aciaga
que oscurecerá toda su luz,
y esto la infeliz noche negra adivina.

Síguelo como ordena tu destino:
el sol ha de tener su sombra,
hasta que ambos a un tiempo se deshagan,
ufano el sol, la sombra desdeñada.



jueves, 27 de octubre de 2016

Rayos y centellas



El otro día escribí siete poemas, uno detrás de otro. Bien sé que esto, en vez de motivo de orgullo, es como confesar que uno ha cometido los siete pecados capitales.

*

Las mejores erratas son las que se cuelan en las propias fes de erratas. Son, por así decir, su aristocracia.

*

Tres veces he visto en directo a Bob Dylan. Tampoco quiso hablar conmigo ninguna de ellas.

*

Oír los pasos propios por la calle. Eso sí que asusta en una ciudad que ha sido tomada por el ruido. De repente es uno un fantasma.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Hola y adiós



Es una sensación rara la de publicar en el que se anuncia como último número de una revista. Esta, La bolsa de pipas, ha tenido una larga historia (103 números dan para mucho). Gracias, Román Piña, por la invitación. Y ahora, el poema:


ESCORIAL TABLE-TALK

                               Para Alicia y Luis Alberto

Berroqueña, la piedra
es dura como su adjetivo.
La luz la hace más firme,
lo que no tiene peso.
En este mirador sobre los pinos,
los pensamientos son procesionaria
que urde las memorias
futuras
de estos ratos de hoja perenne.
Hablamos como el viento
al fresco verde,
feraz y vertical
sobre la sierra.
Las almas aliteran
como quienes crean una prístina
literatura.








martes, 25 de octubre de 2016

De "Noche de Reyes"






Una hermosa canción de Twelfth Night, acto II, escena IV:




Come away, come away death,
And in sad cypress let me be laid;
Fly away, fly away breath;
I am slain by a fair cruel maid.
My shroud of white stuck all with yew,
O prepare it;
My part of death no one so true
Did share it.

Not a flower sweet
On my black coffin let there be strown;
Not a friend greet
My poor corpse where my bones shall be thrown.

A thousand thousand sighs to save,
Lay me O where
Sad true lover never find my grave,
To weep there.




Acércate, acércate, muerte,
y déjame bajo un triste ciprés;
márchate, márchate, aliento;
una bella cruel me asesina.
Mi blanco sudario recubierto de tejo,
oh, preparad;
mi ración de muerte nadie tan fiel
compartió.

Que ni una dulce flor
se esparza sobre mi negro ataúd;
que ningún amigo salude
mi cadáver donde se arrojen mis huesos.

Mil veces mil suspiros se ahorrarán,
enterradme, oh, donde el triste
y fiel amante nunca encuentre mi tumba,
para llorar allí.

lunes, 24 de octubre de 2016

Colillas





Orlando González Esteva (1952) es uno de los poetas cubanos del exilio. Una antología de sus versos, ¿Qué edad cumple la luz esta mañana?, apareció en Fondo de Cultura Económica en México en 2008. Ahora La Isla de Siltolá ha publicado en España Las voces de los muertos. Reúne décimas, sonetos, un poema en alejandrinos pareados y, lo que me parece superior, un conjunto de ocho haikus también rimados (en asonante, como "Los nombres de los muertos") que él llama "colillas". Muy opotunamente, por cierto, pues tratan, con dolor, del tabaquismo de su padre, al que se llevó un enfisema. En una nota final, González Esteva explica: "Estas estrofas son y no son fotogramas independientes, porque si bien es cierto que ninguna debería precisar de las otras, también lo es que juntas conforman un retazo de una película imposible: la película de mi padre." El segundo de ellos:

Mi padre lee
lo que el humo que exhala
escribe de él.

domingo, 23 de octubre de 2016

Una novela universal





En Patria, Fernando Aramburu ha conseguido esa cosa tan difícil que es adentrase a fondo en una sociedad concreta para abordar temas universales como la culpa, la memoria, la traición, la fatuidad del mal, y ello desde una construcción narrativa impecable y muy poderosa en la que el lenguaje es a su vez voz protagonista, modulación que arrastra con una capacidad hipnótica de muy singular capacidad y efecto.
     125 capítulos integran la larga novela en la que con saltos en el tiempo y cambios de escenario y protagonistas se disecciona un asesinato de ETA. En solo el ámbito de dos familias, Aramburu ha conseguido hallar todo el dramatis personae del mundo cerrado, claustrofóbico, que ha sido y en parte todavía es la sociedad vasca. Personajes ricos en matices, que evolucionan; es decir, vivos. Con problemáticas distintas, representativos de circunstancias y sentires diferentes, pero con la individualidad necesaria. No despacha maniqueísmos de garrafa, no ahorra durezas allá donde se producen.
      Ya al final del libro, así se nos describe al etarra preso en un párrafo que muestra varios de los recursos de Aramburu, con esos adjetivos o verbos unidos por barras como para matizar o amplificar, y esas preguntas que no se sabe de dónde vienen, como si hubiera un diálogo entre lector y narrador, más esos coloquialismos que hacen pensar en infiltraciones del estilo directo, del personaje que se mimetiza con el discurso narrativo, o viceversa:

"Parecía tranquilo, pero la suya era la tranquilidad del árbol caído. Su soledad deliberada, la de un hombre cada día más cansado. Y tanto como cansado, escamado. Sus cavilaciones, las de una conciencia en la que poco a poco habían dejado de resonar consignas, argumentos, toda esa chatarrería verbal/sentimental con la que durante largos años él había oscurecido su identiad íntima. ¿Y cuál era esa verdad? Cuál va a ser. Pues que había hecho daño y había matado. ¿Para qué? Y la respuesta le llenaba de amargura: para nada. Después de tanta sangre, ni socialismo, ni independencia, ni pollas en vinagre. Abrigaba la firme convicción de haber sido víctima de una estafa."

Esto no es una crítica de Patria. Es su entusiasta recomendación.


sábado, 22 de octubre de 2016

Virutas



Tener criterio propio es quivocarte al margen de los errores de los otros.

*

Donde no hay humor, sigue habiendo humor: bilis.

*

La Academia Sueca. La Academia Cullera. La Academia Gandía.

*

Bach significa "pequeño" en galés. Nunca una lengua fue más mentirosa.

*

A veces, cuando tras el fallo de un premio de lo que se habla es del sexo o la raza de quien ha ganado, me pregunto si me habré metido por error en una feria de eso: de ganado. Y las dentaduras, no se olviden de mirarles también las dentaduras.


viernes, 21 de octubre de 2016

miércoles, 19 de octubre de 2016

"La noche", de Hilaire Belloc




Hilaire Belloc
                                                                                          

Sigo con las traducciones de poetas ingleses:


THE NIGHT

Most holy night, that still dost keep
The keys of all the doors of sleep,
To me when my tired eyelids close
Give thou repose.

And let the far lament of them
That chant the dead day’s requiem
Make in my ears, who wakeful lie,
Soft lullaby.

Let them that guard the horned moon
By my bedside their memories croon,
So shall I have new dreams and blest
In my brief rest.

Fold your great wings about my face,
Hide dawning from my resting place,
And cheat me with your false delight,
Most Holy Night.



LA NOCHE

Noche sagrada que en silencio escondes
las llaves del portón de todo sueño,
al cerrarse mis párpados cansados
dame reposo.

Y el lamento de aquellos que a lo lejos
el réquiem del difunto día entonan
convierte en mis oídos, desvelados,
en suave arrullo.

Que aquellos que la astada luna guardan
junto a mi lecho canten sus recuerdos,
y así benditos sueños nuevos tenga
en mi paz breve.

Ponme tus grandes alas sobre el rostro,
ocúltame la aurora donde yazgo,
y con tu falso encanto engáñame,
noche sagrada.


lunes, 17 de octubre de 2016

Otra canción isabelina






COME HEAVY SLEEP

Come heavy sleep, the image of true death,
And close up these my weary weeping eyes,
Whose spring of tears doth stop my vital breath
And tears my heart with sorrow’s sigh-swollen cries.

Come and possess my tired thought-worn soul,
That living dies till thou on me be stole.                                                                                         


SUEÑO PROFUNDO

Sueño profundo, imagen de la muerte,
ven y cierra mis ojos fatigados
cuyo llanto detiene mi vital aliento
y el corazón me rompe con suspiros y lágrimas.

Ven y posee mi alma afligida
que viva muere hasta que tú la robes.


domingo, 16 de octubre de 2016

Una canción anónima de la época de Shakespeare





                                                                    

DISDAIN ME STILL

Disdain me still that I may ever love,
For who his love enjoys can love no more.
The war, once past, with ease men cowards prove,
And ships returned do rot upon the shore.

And though thou frown I’ll say thou art most fair,
And still I’ll love, though still I must despair.
                                   
As heat to life so is desire to love,
And these once quenched, both life and love are gone.
Let not my sighs nor tears thy virtue move,
Like baser metals do not melt too soon.

Laugh at my woes, although I ever mourn,
Love surfeits with reward, his nurse is scorn.



DESDÉÑAME

Desdéñame y aun así siempre amaré,
que quien goza de su amor ya no puede amar más.
Pasada la batalla, se demuestra quién fue cobarde
y las naos que volvieron se pudren en la playa.

Y aunque el ceño frunzas, diré que eres más bella,
y seguiré amándote, aunque haya de desesperar.

Como el calor para la vida, así es el deseo para el amor,
y si se apagan estos, vida y amor desaparecen.
Que mis suspiros y lágrimas no conmuevan tu virtud,
como los metales menos nobles no se funden tan pronto.

Ríete de mis penas, aunque me queje siempre,
la recompensa al amor sacia, su aya es el desdén.



viernes, 14 de octubre de 2016

jueves, 13 de octubre de 2016

Impresiones de libros recibidos


Si no soy profesor, es por voluntad propia (yo mismo me cerré la puerta a serlo); si soy crítico, lo soy por propia voluntad, pero únicamente en la medida en que leo con atención y solo ofrezco mis impresiones después de seleccionar cuidadosamente las obras. En realidad soy solo un tipo que escribe, sin desdeñar, en las páginas en que lo hace, el comentario de sus lecturas. Naturalmente, no puedo ni debo decir públicamente qué me parecen muchos libros que recibo, porque ello supondría herir a sus autores y emplear un tiempo del que no dispongo y que, en cualquier caso, sería más provechoso dedicar a otras tareas. Agradezco la deferencia de pensar en mí como lector, pero leerlo todo no está a mi alcance y en cualquier caso me impediría realizar mis propios proyectos de escritura, que a lo mejor también merecen ser publicados. Además, creo que los errores más comunes es preferible señalarlos de manera genérica, no para ilustración y quizá escarnio de un autor en particular sino para el hipotético aprovechamiento de muchos otros. Aquí dejo, pues, algunos defectos hallados en un libro reciente de poesía, que empañan sus virtudes aunque no lleguen a anularlas. Las comparto sin ánimo de aleccionar y porque su autor o autora ha solicitado mi opinión.
            El yo, hay que cuidar el yo: dejar que se ausente del poema. El impulso lírico nace de él, de sus emociones, pero en los poemas que admiramos muchas veces estas surgen a su vez de la contemplación del mundo exterior, de otros seres humanos, de la naturaleza, de la huella del tiempo en los objetos. Conviene mirar afuera. Incluso inventar. La poesía no es necesariamente no ficción; dicho de otro modo, puede serlo. Y también es útil no dejarse arrastrar por cadenas de asociaciones y de imágenes muchas veces irracionales, y por el contrario es recomendable dominar el flujo del poema haciendo que este sea una unidad orgánica, que parezca que no podía ser de otra manera, con una conclusión que, sorprendente o lógica, parezca ser el destino necesario de todo lo anterior que hasta allí conduce.
            Pero no todo es cuestión de mirada y perspectiva. La sonoridad es muy importante. Quien empieza debe entender que son las palabras y su disposición las que hacen al poema, no su asunto o la mera expresión de sentimientos. Conviene cuidar los metros: si se es un genio, innovar y conseguir una música propia, original, inconfundible; si no, manejar con soltura los versos clásicos, que en nuestra lengua son, desde hace mucho, los de la familia impar (pentasílabos, heptasílabos, eneasílabos y endecasílabos), sin menospreciar el alejandrino. Y estos versos no son únicamente un número, un cómputo de sílabas como el niño que se pone a contar con los ojos cerrados y, jugando al esconder, los abre a ver si ahí está el verso: hay que conocer y emplear la distribución acentual correcta, que es la que el lector de poesía reconoce y aprecia. El verso libre, el versículo, se pueden emplear también, naturalmente que sí. Pero es precisa la solvencia rítmica para hacerlo sin desfallecer. Ah, y se pueden incluir a veces versos de otra medida o sistema acentual, pero para romper la posible monotonía, no por impericia.
            Igualmente hay que vigilar las asonancias: el oído fino –y el autor ha de tenerlo en grado superior al lector, si quiere retener a este a su lado– las detecta y rechaza cuando no obedecen a una arquitectura deliberada como en los casos del romance o de los espléndidos endecasílabos asonantados, por ejemplo, de Claudio Rodríguez en Don de la ebriedad.
            Se me ocurren más cosas, pero no quiero fatigar a quienes hayan tenido la paciencia de llegar hasta aquí, en esta nota ya demasiado larga. Por otra parte, no descubro nada nuevo: repito lo ya sabido y que uno mismo, no sin tropiezos y sonrojos, ha ido aprendiendo a partir de sus propios errores y, sobre todo, de la lectura de los grandes.



Biblioteca de la duquesa Anna Amalia en Weimar


miércoles, 12 de octubre de 2016

La lengua




¿Cómo no sentir orgullo al escuchar hablada nuestra lengua, eco fiel de ella y al mismo tiempo expresión autónoma, por otros pueblos al otro lado del mundo? Ellos, a sabiendas o no, quiéranlo o no, con esos mismos signos de su alma, que son las palabras, mantienen vivo el destino de nuestro país, y habrían de mantenerlo aún después que él dejara de existir.

      Al lado de ese destino, cuán estrecho, cuan perecedero parecen los de las otras lenguas. Y qué gratitud no puede sentir el artesano oscuro, vivo en ti, de esta lengua hoy tuya, a quienes cuatro siglos atrás, con la pluma y la espada, ganaron para ella destino universal. Porque el poeta no puede conseguir para su lengua ese destino si no le asiste el héroe, ni éste si no le asiste el poeta.

LUIS CERNUDA, Variaciones sobre tema mexicano, 1952.

martes, 11 de octubre de 2016

Algunas anotaciones más



En general, todo es excepción.

*

A ver si les da ya un infarto a los programas del corazón en las televisiones públicas. Y si no caen fulminados, que los atiendan en la privada.

*

Para llevar la contraria, cuando tantos piensan igual yo pienso lo mismo.

*

Comprar los libros en librerías y no en plataforms digitales tiene, entre otras, la ventaja de que no te escriben por correo electrónico para anunciarte que ya está en e-book el nuevo título de Paulo Coelho.

*

Paradójicamente, en España está prohibida la venta de armas pero se permite vender a los músicos callejeros altavoces de calibre mortal, o trombones y tubas de escape libre como bocas de lanzallamas contra los oídos.

*

¿Os acordáis de cuando Sevilla existía? No, no el parque temático, la ciudad.

lunes, 10 de octubre de 2016

Novedad con los versos




El Centro Cultural de la Generación del 27 publica obras singulares que van de antologías temáticas a poesías completas de autores malagueños. Una de sus últimas novedades es además una novedad en cuanto al concepto: ilustrar poemas como si fueran narraciones, al modo de una novela gráfica. Ese es, efectivamente, el subtítulo de Ocho poemas. Laura Pérez Vernetti toma poemas de Jesús Aguado, Isabel Bono, José Ángel Cilleruelo, Luis Alberto de Cuenca, Menchu Gutiérrez, Julia Otxoa, José Luis Piquero y Miriam reyes, y los escande no en versos sino en viñetas. Para quien no sea del todo amigo de experimentos, los poemas originales se presentan en apéndice al final del volumen. Son, respectivamente, "La escritura del pájaro", "Oración de Caín", "Ya no tomo drogas", "La gorda", "Pronto tus manos", "El silencio de la vieja iglesia", "Dos mariposas blancas" e "Isabel".
     Habrá a quienes el resultado les guste más y a quienes menos, pero una de sus virtudes, seguramente no prevista, es ilustrar sobre la importancia del ritmo en la poesía: en los globos en los que se va reproduciendo el texto, este se interrumpe y une a discreción según avanzan los dibujos; la poesía, que es sobre todo tiempo, se hace espacio, y así diluye, rompe, apaga su música. Deja, pues, de ser poesía para ser otra cosa.

domingo, 9 de octubre de 2016

Una ventaja


Comprar los libros en librerías y no en plataformas digitales tiene, entre otras, la ventaja de que no te escriben por correo electrónico para anunciarte que ya está en e-book el nuevo título de Paulo Coelho.

sábado, 8 de octubre de 2016

Aún trémulo el ramaje




Antonio Serrano Cueto publica un nuevo libro de poemas, Aún trémulo el ramaje (título que es un verso de Cernuda). Confirma con él la calidad de sus títulos poéticos anteriores: No quieras ver el páramo (2010) y Son caminos (2012). Como invitación a su lectura, esta espléndida composición de la segunda parte, "Un dios amordazado", un poema de amor que a mí me parece algo borgeano y muy hermoso:

MIRADAS

Hoy quisiera ser tú para mirarme
y ver cómo te miro desde fuera.
Quedarme en ti sabiendo lo que sé
de mí y, conmigo enfrente, corregirme,
y ofrecerte mañana, renovado
ese yo que se mira desde ti.


(Tendré el gusto de presentar el libro de Antonio en la librería La Isla de Siltolá el próximo 11 de octubre)




viernes, 7 de octubre de 2016

Ciudad tomada



Uno es muy partidario del turismo, pero a ver si de una vez este hace lo que le corresponde y se va por ahí a conocer mundo, dejándonos tranquilos a los demás.

*

Entre las motos aparcadas en las aceras y los veladores, el futuro del peatón está en el aire.

*

Millones de años después de dejar atrás las escamas en su evolución, el habitante de las ciudades va a tener que desarrollar plumas para adaptarse a un medio en el que ya es imposible caminar. 



jueves, 6 de octubre de 2016

Dardos sin diana



Hay escribidores que cuando hablan de sus maestros lo hacen con tono de mandarles que les traigan tiza.

*

¿Los que barren para dentro no temen llenarse la casa de polvo?

*

Para que no te miren por encima del hombro, tener alas.

*

Uno de los mayores problemas de la expresión de ideas es que casi todo el mundohabla de oídas estando, además, sordo.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Caprichos de Ángel Mora Casado




Trata uno de ir dando aquí impresión de sus lecturas, en las que hay de todo, pero no todo cabe en esta página. Y lo hace de manera libre, sin más autoimposición que la de la verdad (aunque esta no sea más que un reflejo subjetivo) y la de tratar de difundir, junto a voces más conocidas, otras que aún esperan sus lectores. 
     Caprichos de solitario del algecireño de adopción Ángel Mora Casado (1951) no es un libro que innove, pero está escrito con honradez y pulcritud, con formas variadas entre las que incluyen algunas muy frecuentadas en la actualidad, como el haiku, y otras más raras como la lira o las construcciones octosilábicas. Hay aquí un almanaque con los meses del año, adivinanzas, composiciones sobre la poesía, ensoñaciones y luces crepusculares. "Canto, porque nadie puede oponerse a su destino / y el mío fue ser poeta raso", escribe con humildad. Pero a veces no es tan raso como la captatio benevolentiae declara:
     Una muestra del buen hacer de Mora Casado, este poema:

DURAS Y A VECES TANTAS

Duras, y a veces tantas,
la noche lenta sus horas desgrana.
Te acuestas. Te levantas.
¿Qué buscas? Con desgana
te asomas taciturno a la ventana.

Es tarde. Todo es ido.
Contemplas la ciudad deshabitada.
Suspiras compungido.
Silencio. Nadie. Nada.
Brilla la escarcha igual que tu mirada.

La soledad no besa.
No habla. Te observa carilarga.
El el pecho te pesa
y en la boca te amarga.
La soledad es una espera larga.

Piensas, crees, te dices, 
que el tiempo es un rumor de caracolas.
Mas pronto te desdices,
y roto entre las olas
cruzas la mar como una barca a solas...


martes, 4 de octubre de 2016

El club de los poetas vivos



La revista LaMuy, la estupenda y nueva publicación sevillana, me pidió para su anterior número un panorama de la poesía hispanese actual. Salió esto:


EL CLUB DE LOS POETAS VIVOS


El género lírico se asocia en música a lo operístico, y Sevilla ha sido declarada, como recuerdan unas placas conmemorativas, Ciudad de Ópera, pues son muchas las que aquí se ambientan. Pero en otras obras, opera en latín, también destaca la capital hispalense, y aún su provincia, sin tener que salir del género lírico: en la poesía. Generaciones sucesivas de poetas se han ido pasando el testigo de una tradición muy rica que, por resumir en tres hitos, habría que ejemplificar en la época de Herrera, la de Bécquer y la de la generación del 27, con el precedente del ultraísmo. No agotan esos momentos cumbre el esplendor poético de la ciudad a la que Juan Ramón Jiménez llamó “capital de la poesía”: aunque la abandonaran, ahí están Manuel y Antonio Machado. Y aún brillan, constelación dispersa, los componentes del club de los poetas vivos; más que club, legión.
            A finales del pasado mes de mayo, Julia Uceda recibía la medalla de la ciudad en una ceremonia organizada con motivo de la festividad de san Fernando, ese rey padre del poeta Alfonso X el Sabio que reconquistó Sevilla para las letras occidentales y a partir del cual aquí la poesía ya no se conduce del revés, como en Inglaterra el coche, pasadas las glorias de Almutamid. Premio Nacional de Poesía por En el viento, hacia el mar, Uceda (1925) es la decana de la lírica sevillana y como otros dos veteranos, Manuel Mantero (1930) y Aquilino Duque (1931), también premios nacionales, ha conocido las universidades norteamericanas (los dos primeros como docentes, el segundo como alumno). Hoy reside en El Ferrol. Del Caudillo, se apresuraría a añadir Duque, que lo hace en Bormujos entre volúmenes de los que de vez en cuando asoma una carta de Aleixandre o de Guillén. En ese otro Sur transoceánico y antaño confederado vive Mantero en Georgia, más Dixieland que solar del flamenco. A su amiga Julia le dedicó estos versos evocativos de aquellos años de la emigración: “Usábamos un mismo / pañuelo, / lo compartíamos / y nos servía de bandera en la batalla, / de venda en las heridas y los ojos, / de aljofifa en los sueños escupidos.”
            Nuevayorqueando estuvo, de estudiante de posgrado, Juan Carlos Marset, que está a punto de sacar libro y junto al hospital de los Venerables dirige la exquisita revista Sibila, con un guiño a todo color en la cubierta y en papel amalfitano en la tripa al nombre de la ciudad. Fue en su etapa de delegado de Cultura cuando se impulsó el proyecto de la Casa de los Poetas, que estuvo a punto de malograrse por los desvaríos políticos aunque, bajo la entusiasta dirección inversamente espectral (poeta vivo en una casa fantasma) de Francisco José Cruz, agavilló en su comité asesor lo mejor de la poesía hispanoamericana. Cruz, también poeta, pilota desde hace treinta años en Carmona un buque que surca anualmente el Atlántico: Palimpsesto. Bronxeándose al sol de la Gran Manzana estuvo también un año el editor, librero y poeta Abelardo Linares, que adquirió la librería de Eliseo Torres y se trajo al Viejo Mundo, a Hispalis, el simbólico millón de libros que ha ido vendiendo desde unas naves industriales, que no galeones de Indias, muy cerca del Guadalquivir, en Valencina de la Concepción. Si todo culmina como es debido, su extraordinaria biblioteca personal cuajada de primeras ediciones y ejemplares dedicados por los mejores se incorporará, acuerdo con el Ayuntamiento mediante, a la Casa de los Poetas (ahora con el estrambote “y las Letras”), dirigida actualmente por José Daniel M. Serrallé, raro y cordial poeta que ha domado a su ego y no se apresura a publicar y prefiere vivir. No es mal sitio el Espacio Santa Clara, con oficina a pie de claustro y el vuelo circular de las golondrinas como una rima inacabable sobre los peatones mirlos y su otro idioma o uso prosódico. Aquellas cantan en octosílabos de romance; estos, en endecasílabo que a veces se alarga –oídlo– hasta el alejandrino.
            De Linares, los letraheridos aún echan de menos su establecimiento de Mateos Gago antes de que, como el Perú, la calle se jodiera por la mala masa del turismo, esa pandemia con cuyas migajas parece conformarse una urbe que no termina de encontrar otro motor económico en la que, como en su “Postal” fechada en 1972, todo se adultera para adular al visitante “por callejones en los que hasta los gatos / simulan ser de los tiempos del rey Pedro.” En Valencina, y antiguo empleado de Linares, labora Abel Feu, que se quitó de la poesía pero sigue editando en Los Papeles del Sitio libros exquisitos. A su cuidado tipográfico comenzó La Isla de Siltolá, la pujantísima editorial que está publicando a muchos de los poetas jóvenes. Javier Sánchez Menéndez, su responsable, usa tanto la metáfora como la metralleta, pues el tableteo de sílabas no cesa y la colección más nutrida está a punto de alcanzar, canana cantarina, los cien títulos. Además, ha abierto librería especializada en el barrio de San Bernardo, del que es vate natal Víctor Jiménez, quien ha dedicado versos sentidos a esas calles. Jiménez dirige la colección Ángaro, de tanta solera como el aún activo grupo Noches del Baratillo, y suele publicar en Renacimiento, donde también lo hace otro miembro de su generación, Juan Lamillar, quien ofrecía hace poco una selección de su obra en la antología Entretiempo.
            Lamillar forma parte del consejo asesor de una colección que mantiene un excelente nivel, Vandalia, de la Fundación José Manuel Lara. Dirigida por Jacobo Cortines (quien esta primavera ha reunido en ella su poesía hasta la fecha) es sello que presta atención especial a los poetas andaluces y que desde hace más de un lustro convoca unos Encuentros en Vandalia en donde comparecen las principales voces no solo de la región sino también del resto de España. El último encuentro estuvo dedicado a la poesía escrita por mujeres, y ahí que se llegó cruzando desde Triana Carmen Camacho, una de las jóvenes que empieza a adquirir mayor proyección. En Vandalia, además, ven la luz los libros ganadores del Premio Hermanos Machado. Lo han ganado María Sanz, el cubano asentado entre nosotros José Pérez Olivares y un puro oxímoron de apellido común y nombre de pila inusual: el docto doctor Lutgardo García. Este ha sabido como un diestro capear el riesgo de encasillarse, pues ha sido pregonero de la Semana Santa pero avanza con pulso seguro en el camino de una poesía cada vez mejor. No podría aquí, citando al toro de la tauromaquia, con el peligro que esto tiene, olvidar en este paseíllo a otro de los más destacados poetas de la hora, José María Jurado, autor de Plaza de Toros pero también de bestias más delicadas y suaves como Gusanos de seda, donde aparece una de las mejores composiciones recientes sobre la ciudad, “Águilas, 14”, otro pregón íntimo y cernudiano a la urbe antigua: “Este solar, / que alguna vez fue huerta, cuadra, / horno de pan, taller de alfarería, / vio desfilar las águilas de Roma / y ya llevaba mil años habitado.”
            El caserío viejo alberga al maestro de promesas cumplidas Miguel Florián, al arquitecto de estrofas Francisco Barrionuevo, al extravagante e injustamente olvidado Julio Caro Romero, al desengañado y últimamente aforista Javier Salvago, o a Emilio Durán, sobrevenido compañero de invidencias de Homero y Borges con un bastón blanco como un renglón mudo que quizá sea una forma de coquetería, pues milagrosamente no deja de distinguir la belleza de las mujeres con las que se tropieza. Pero no se agota en el centro el verso: anáforas o epíforas, hay muchos que habitan en barrios del extrarradio: José Julio Cabanillas y José Antonio Ramírez Lozano en Los Remedios, Rosa Díaz por donde ejerce su imperio El Altozano, José Antonio Moreno Jurado en Montequinto. Ni en la capital acaba la poesía sevillana: en Alcalá de Guadaira reside Enrique Baltanás; en Cañada del Rosal, Rafael Adolfo Téllez; en Coria del Río, Víctor Domínguez Calvo; en Mairena del Aljarafe, intermitentemente, Juan Bonilla y su compañera, mujer o whatever Yolanda Morató (que ha dejado de ser poeta inédita hace unos meses).
            Como Bonilla, son varios los poetas que compaginan diversos géneros: Braulio Ortiz Poole, Jesús Cotta, Eduardo Jordá… Y algunos comparten el lazo conyugal, esa otra expresión de la sinalefa: Daniel García Florindo y Rocío Hernández Triano. Pareja solamente literaria es la de Agustín María García López y David González Lobo, editores de la revista digital Tinta China. Vínculos con lo trascendente tienen los poetas salidos del entorno de la revista Númenor, como Jesús Beades y Pablo Moreno Prieto. Con lo más vanguardista, los que han ido publicando en El Cangrejo Pistolero, creado por Antonio García Villarán, ideador asimismo del festival ya desaparecido Perfopoesía. Otras colecciones de poesía son la esmeradísima Point de Lunettes, regida por Manuel García, o la de textos griegos vinculada a ella Romiosyne, cuyo Odiseo es el traductor Juan José Tejero. Iván Vergara, que vivía a pocas cuadras del Estadio Azteca, es el alma del Festival Chilango Andaluz, que tiene un hemistiquio en Sevilla y en otro en México.
            La poesía, rama imaginativa de la óptica, tiene más que ver con una manera de mirar que con la mera acumulación, como cascotes, de palabras. El tópico quiere que Sevilla, ciudad de luz y escenarios maravillosos, propicie la escritura. Pero también la introspección constituye otra forma de observar, y en esa intimidad se puede adentrar el poeta en un ámbito sombrío o desabrido. Que se lo digan, si no, al autor de La realidad y el deseo (ya de baja en este club, aunque socio de honor sin duda). Afortunadamente, la poesía que se escribe por los sevillanos de nación o los que han hecho propia la ciudad es varia y –porque el poeta es un menesteroso, no un hacendado– ajena a los monocultivos latifundistas. Como en toda España, la poesía es plural y está muy viva, con el único problema de que el número de lectores es inferior al de quienes la practican.
            Versificadores o destructores del verso, hay más. En cuanto a los poetas sería imposible, y puede que injusto, nombrar hasta el último céntimo con la exhaustividad de los contables. Pero, uf, hay que tener nervios de acero o alma de acerico para levantar un inventario como este, pues son inevitables las ausencias y en las papelerías donde compran los poetas enrabietados no venden estilográficas, sino agujas de vudú. Pero esto es ya cosa de zombis, y habíamos quedado en retratar no un friso de muertos vivientes sino, aquí está, el club de los poetas vivos.