jueves, 25 de mayo de 2017

Arqueología de un milagro



Jesús Aparicio González (Brihuega, Guadalajara, 1961) ha publicado antes de este en Ruleta Rusa Ediciones, Arqueología de un milagro, diez libros de poemas. De nuevo un poeta al que no había leído y que sorprende por su calidad. Por mi querencia irlandesa me atrae"Vuelve Yeats" (una variación sobre "La isla del lago de Innisfree"), pero el interés se prende en muchos otros de sus versos. Si a menudo bordea lo sentimental y se arrima como torero arriesgado a los pitones del cliché, el balance es rotundamente positivo, como en el comienzo de "El solo que acompaña":

Un amigo camina a tu lado en silencio,
Ignora lo que fuiste, no persigue
al que serás.

Se hace lluvia cuando tienes sed,
hierba silvestre si te vence el sueño.


martes, 23 de mayo de 2017

Lectura de Gary Snyder





Con prólogo de Nacho Fernández Rocafort y traducción de José Luis Regojo, Kriller 71 publica La isla de la tortuga, de Gary Snyder. De todos los poetas Beat, Snyder fue (y es, pues felizmente sigue vivo, como Lawrence Ferlinghetti) el más cercano a la naturaleza, y bien que lo demuestra en este libro que originalmente vio la luz en inglés en 1974.
     Poco antes y en la Sierra Nevada de California, Snyder levantó con sus propias manos y otras amigas una casa de madera, como una hermana mayor de la cabaña de Thoreau en la Laguna de Walden, al regreso de sus estancias orientales. De esa vida nueva entre los árboles trata este libro, en el que confluyen los ecos de los indígenas norteamericanos con el budismo zen, apreciable en poemas como "Exterior", que comienza: "el silencio / de la naturaleza / en el interior". Hay en estas páginas coyotes, corzas, carreteras, arroyos, pájaros carpinteros, alusiones a a Guerra de Vietnam, la versión de una plegaria de los indios Mohawk... La preocupación ecologista es manifiesta en muchas de las composiciones, que no siempre son memorables, aunque cuando aciertan alcanzan la plástica densidad ligera de, por ejemplo, "Aguacate", donde compara a este con el Dharma y dice que la"enorme semilla redonda", "dura y resbaladiza, / parece como / si tuvieras que plantarla — pero entonces  / sale dispara de entre los / dedos — / se escapa."
     Kriller 71, con Aníbal Cristobo, su responsable, está haciendo un gran esfuerzo por presentar entre nosotros, junto a voces de otras procedencias, lo más destacado de la poesía estadounidense. 

domingo, 21 de mayo de 2017

Turistas



No tengo nada en contra de los turistas. Es más, les agradezco mucho que vengan con billete de ida y vuelta. Sobre todo, lo segundo.

sábado, 20 de mayo de 2017

La poesía reunida de Francisco Díaz de Castro







Recién jubilado como catedrático de literatura española de la Universidad de las Islas Baleares, Francisco Díaz de Castro (Valencia, 1947) ha reunido su poesía completa con el título Cuestión de tiempo en la coleccion Calle del Aire de Renacimiento. Vuelven, pues, aquí, dialogando unos con otros, "con algunas supresiones, modificaciones y modificaciones", los libros Inclemencias del tiempo (1993), El mapa de los años (1995), La canción del presente (1999), Hasta mañana, mar (2005) y Fotografías (2008). Completan la edición once poemas inéditos. 
     Díaz de Castro es un autor que cuida como pocos la dicción, la factura del verso, pero afortunadamente con una aparente naturalidad que permite que fluya la materia de los poemas, que en su caso, además de los temas habituales, tratan con frecuencia de dos pasiones suyas: la fotografía y el jazz. De los muchos buenos poemas que integran esa summa podría destacar "El impaciente", "Legado" o "La pedigüeña". También, uno excelente sobre sor Juana Inés de la Cruz que adopta la forma del monólogo dramático que, vía Cernuda, tuvo tanto cultivo en la poesía española de los ochenta. Va aquí con el permiso de su autor:


ARDUA TAREA DE SOR JUANA

He vendido mis libros:
algo aprovecharán mis deudos.

No respondo a mi fama, ni me gusta la corte:
unos versos de amor es cuanto busco.
¿Quién soy yo? Tengo decidido
negarme a toda farsa
y mi cuerpo, tan frágil, no concede
respiro a la probable soltería.
¿Qué artefactos carga el amor?

Calculo la inversión de mi retiro.
El poder viene a mí, lo determina
aquel que me critica, quien me envidia.

Buscan mi casa pero desoyen mis palabras.
Aguiar persigue mis pensamientos,
su dulzura profana, mi verdad.
Yo conozco los límites de mis aspiraciones.
La condesa me acoge y gusta de mis versos.
Voy a Puebla a ver a Filotea
y contra el hijoputa escribo.

México es grande,
la corte virreinal inextricable.
Debo callarme para siempre,
arrepentirme y renunciar.
Dirá nada el silencio, porque ese
es el oficio del silencio.

Era un océano sin fondo
aquella biblioteca del abuelo.




viernes, 19 de mayo de 2017

Firmas en las Ferias



-Sábado 20 de mayo, 20-21 h., firma de Vilanos por el aire y el resto de mis títulos publicados por Ediciones de la Isla de Siltolá en su caseta en la Feria del Libro de Sevilla.

-Miércoles 24 de mayo, 19-21 h., firma de Los fantasmas de Yeats y el resto de mis obras publicadas por Espuela de Plata y Renacimiento en la caseta de esta de la Feria del Libro de Sevilla.

-Sábado 27 de mayo, 12-13 h., firma de Los fantasmas de Yeats, Vilanos por el aire y el resto de mis obras en la caseta de la librería Palas en la Feria del Libro de Sevilla.

-Lunes 5 de junio, 19-20:30 h., firma de Los fantasmas de Yeats y el resto de mis obras publicadas por Espuela de Plata y Renacimiento en la caseta de esta en la Feria del Libro de Madrid.

jueves, 18 de mayo de 2017

Sobre la experimentación en poesía





El peruano Maurizio Medo acaba de publicar en Ediciones Liliputienses Backstage. 18 entrevistas (y algunas notas) alrededor de la poesía contemporánea. Ahí, poetas que en general comparten una misma visión de la poesía, ajena a la figuración y lo clásico y con propensión a lo que desde fuera se ha denominado neobarroco, aportan sus ideas al respecto en conversaciones con Medo, a las que complementan algunos poemas de cada cual. No es en general el tipo de poesía que personalmente prefiero, pero es necesario conocerla (entre otras cosas, porque hay que buscar siempre la complementariedad de las certezas o incertidumbres propias en planteamientos que las maticen y enriquezcan). Del uruguayo Rafael Courtoisie, una de las voces más sólidas de esta casi veintena, me ha gustado esta observación, que reproduzco y comparto: "Hay un malentendido desde el siglo pasado, el XX: se confunde poesía con efusión sensible, con desborde afectivo. Creo que tu compatriota Vallejo dio una gran lección en 1922, cuando publicó Trilce. Trilce es absolutamente experimental, pero no se trata de una "búsqueda", de una sucesión de experimentos sin término: se trata de una sucesión de hallazgos, de lo que está al final de la eperimentación. Sin experimentar, sin  romper, sin violentar y probar, no hay poesía."

martes, 16 de mayo de 2017

domingo, 14 de mayo de 2017

Puerta abierta al flamenco




Lutgardo García Díaz ha esquivado en La llave misteriosa los peligros que acechan al tratamiento poético del tema del flamenco: ha conseguido escribir un libro con el que puede disfrutar un lector ajeno a ese mundo gracias a la calidad de sus versos (y a la privilegiada cabeza que los gobierna), los cuales en ningún momento caen en la tentación de convertirse en remedos de letras flamencas y que aun siendo hondos, hondísimos, están escritos desde el lado de la alta poesía lírica, no de lo jondo. Lo recomiendo sin reservas a todos los lectores sin prejuicios o que, mejor aún, quieran cuestionar estos.
     Cantaores y guitarristas llenan estas páginas en las que, en un recorrido cronológico por esta música que es a su vez canto, o cante, hay miserias, fríos, hambres, pero también oro, asombro y prodigios. Yo creo que a grandes poetas que fueron muy aficionados al flamenco, como Félix Grande o Alberto García Ulecia, les habría encantado leer La llave misteriosa. Uno, que no lo es (ni gran poeta ni aficionado), también es capaz de sentir el diapasón emocional de estos poemas en versos que sienten la misma admiración que Borges demostró por milongas y tangos en un pasado que se tornasolea como mítico y que me recuerda al excelente poema inicial, "La queja", donde se lee, por ejemplo: "Eso ocurrió después de que el gran Franconetti / entrara en el prostíbulo cantando las cabales, / con su tripa cetácea y su sombrero gaucho."
     Además de los flamencos, hay un protagonista trágico que en "19 de agosto" recibe una magnífica elegía, elegante elusiva: Fedrico García Lorca. Otros poetas amantes y decidores del flamenco se asoman también en citas y menciones, como Pablo García Baena, Aquilino Duque y Ricardo Molina. De la detención del tiempo en el cante, como en la buena poesía, da muy buena cuenta el poema "Taranto":

Y ahora la voz bajando por las grutas
a las entrañas mismas de la tierra.
Sorbiendo mminerales, tiñéndose las manos
con el carbón impuro que en las vetas aguarda
mientras pasan los siglos sin pasar.

Lutgardo García Díaz ha dejado aquí un libro singular, a contracorriente, hermoso. Y uno le da las gracias aunque no tenga el oído educado para el flamenco (aunque sí, que de aquí es de lo que se trata, para la poesía).


sábado, 13 de mayo de 2017

Brindis


La palabra brindis, con ese aparente plural, ¿no se nos sube a la cabeza y hace que veamos doble solo con mojar los labios en ella?

viernes, 12 de mayo de 2017

Una ciudad que se apaga




Presidida por una cita de los 80 sueños de Juan Eduardo Cirlot, que a su vez le presta, levemente modificado, el título, Un incendio invisible es la novela de Sara Mesa más reciente publicada, aunque en puridad se trata de la primera de las suyas. En su día ganó el Premio Málaga de Novela y fue publicada por la Fundación José Manuel Lara. Ahora, algunos años después, sale en Anagrama revisada por la autora según los términos que ella misma hace explícitos en su "Nota a la nueva edición". A la hora de ofrecer algunas pinceladas sobre el contenido del libro, también Mesa lo sitúa: "aquí se habla de maldad, incomunicación y egoísmo, de desigualdad y miedo, de soledad y encierro." 
     Un incendio invisible da cuenta de la misteriosa decadencia de una ciudad, Vado, y de la zozobra de sus habitantes, que en su mayoría la abandonan a su suerte, dejando detrás a los más débiles, entre los que se cuentan los ingresados en una residencia de ancianos que atiende, irónicamente, al nombre, prometedor, optimista, de New Life. Más que la trama de la novela, que la tiene, lo que más me interesa como lector de Un incendio invisible es la poderosa atmósfera fantasmal que paradójicamente se hace muy presente: ese tren semivacío, ese hotel de cinco estrellas que ahora presta servicios de pensión de mala muerte, el alto edificio que cada vez tiene menos luces encendidas, el corte de suministros como la luz y el agua y la sensación opresiva de que una maldición ha caído sobre la urbe. Destacan entre los personajes una niña con su perro, llenos de aristas pero también de una agónica, extremada dulzura.
    Sara Mesa llevaría luego alguno de sus cuentos de Mala letra al escenario de esta ciudad irreal (unreal city, escribió Eliot en La tierra baldía). Merece la pena el viaje a ella.

miércoles, 10 de mayo de 2017

En doce años





León Molina que acaba de revelarse como un esforzado editor de aforismos ajenos, ha reunido en Esperando a los pájaros del sur la poesía que ha publicado entre 2004 y 2016: El son acordado (2004), Llegar (2010), El taller del arquero (2014) y Un hombre sentado en una piedra (2016). En algunos casos ha corregido y suprimido poemas. Ofrece, además, nueve inéditos. Según él llega al final de un ciclo. No sé. En cualquier caso, me parece una buen oportunidad para llegar, mediante este compacto volumen que los junta, a los libros de uno de los poetas españoles que, saliendo prácticamente de la nada, sacudiéndose la inadvertencia a la que desde luego no era acreedor, más me han interesado en tiempos recientes, ya sea en los haikus y los textos breves, ya en las meditaciones, ya en las observaciones de la naturaleza, que permean, a su vez, las categorías anteriores.
     De los poemas nuevos podría destacar "Parásito", donde el protagonista de los versos se fija en una muchacha que sufre pero a la que el sufrimiento hace más hermosa, "sus rasgos adornados por la pena." Así lo cierra: 

Soy un parásito que se alimenta
de su dolor.

La alegría, como la vida, 
se abre paso en nosotros
sin mucho miramiento.

martes, 9 de mayo de 2017

Calco



CALCO

Escribir poesía me retrotrae a la escuela,
a aquellos dibujos que calcábamos:
una lámina y un papel de cebolla
y, noctámbulo, el lápiz recorriéndolo.

El original y su representación.

Pero el poema no es la nueva silueta,
su trazo,
ni lo que está abajo,
intocable.

Es la movible relación entre los planos.

Un lanzador de cuchillos recorre

el perfil de sí mismo en el poema.

domingo, 7 de mayo de 2017

Los nuevos poemas de Piedad Bonnett





Valga la paradoja, cuando el dolor no impide que tiemble la mano, este se expresa mejor, no tanto como mero dolor sino como manifestación poética. Es lo que sucede con Los habitados, libro con el que la colombiana Piedad Bonnett ganó el año pasado el Premio de Poesía Generación del 27. Hay aquí poemas sobre la locura, el desvalimiento, la pérdida, y un recuerdo constante de su hijo desaparecido, Daniel, sobre el que ya levantara el raro testimonio Lo que no tiene nombre (2013).
     Uno de los miembros del jurado ya me había transmitido las excelencias de Los habitados. Ahora, al comprobarlo por mí mismo, varios han sido los escalofríos que me han provocado estos versos. Ningún lector de poesía -ningún lector, sin más- puede quedar indiferente ante "Vigilante", "Fundido a negro", "Huesos",  "La fecha" o el postrero "Pido al dolor que persevere", que se cierra con estos versos terribles dirigidos al muerto que antes de serlo salió de su vientre:

Para que no te mueras doblemente
pido al dolor que sea mi alimento,
el aire de mi llama, de la lumbre

donde vengas a diario a consolarte
de los fríos pasajes de la muerte. 

viernes, 5 de mayo de 2017

Valeria Correa Fiz, también poeta





Valeria Correa Fiz, la autora argentina residente actualmente en Madrid (después de en Miami y Milán, "siempre en ciudades que empiezan rigurosamente con la letra eme", como subraya ella misma en la nota biobibliográfica de contraportada) se dio a conocer el año pasado por el excelente libro de relatos La condición animal (Páginas de Espuma). Tras ser finalista del Premio de Poesía Manuel Cabral, ahora se ha alzado con el Claudio Rodríguez, que convoca la Diputación de Zamora y publica Hiperión.
     El invierno a deshoras se caracteriza por sus poemas de mediana extensión, tendentes a lo narrativo, con sentido rítmico pero sin excesivos corsés formales y versos largos que propenden al versículo pero saben contraerse hasta periodos más cortos, con imaginación tipográfica que usa sabiamente el sangrado y una sabia adjudicación de títulos. No llegan a veinte los poemas, pero varios de ellos poseen una gran intensidad. Destacaría el poder erótico de "Vesubio", la capacidad ensoñadora y también amorosa de "American Dream" y la composición final "Babilonia" ("Cada dos por tres se vuelve a fundar Babilonia, / cada dos por tres Rómulo mata a Remo, Caín a Abel, un soldado a un civil, / cada dos por tres las bolsas, los volcanes explotan destruyendo / las Tablas de la Ley y el Orden Pompeyano.")
     Correa Fiz es de los poetas que han aprendido, tal vez porque en su caso la enseñanza sea buena discípula de su talento e intuición propios, que la poesía no se agota en lo lírico personal, que también es lícita la máscara y la apertura a lo otro que comienza más allá de la piel; que la poesía puede ser, pero potenciado por la intensidad, la condensación y la arquitectura, una de las provincias, quizá donde radique su capital, del ancho reino de la ficción. 

jueves, 4 de mayo de 2017

En la Feria del Libro de Cádiz




El próximo martes 9 de mayo a las 20:30 participaré con Juan Pablo Villalobos y José Miguel Tomasena en una mesa redonda sobre Juan Rulfo en la Feria del Libro de Cádiz, que este año rinde homenaje a la literatura mexicana.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Corcho



Para mí, el recuerdo de la Feria es aquel corcho de una escopeta de juguete que saca hoy a flote la memoria.

martes, 2 de mayo de 2017

Otra oportunidad para José Luis Tejada





"Las jerarquías literarias, el afán por reducir la literatura a una serie de nombres, la selección nacional de cada época, el hecho mismo de que las antologías suelan ser antologías de poetas y no de poemas, suele tenr como consecuencia que los nombres de un buen número de poetas interesantes, verdaderos, queden rezagados u ocultos, fuera de los templos en que se veneran a los autores del canon", escribe Juan Bonilla al comienzo de su pólogo a Razón de ser, libro de José Luis Tejada que vio la luz en 1967. Tiene razón y es un buen argumento para reivindicar al poeta gaditano (Puerto de Santa María, 1927-Cádiz, 1988).
    Si el libro merece reedición, algunos poemas de él son dignos de más de una lectura. Me ha pasado, cobre todo, con "Babel", un portentoso reflejo de la incomunicación por más que se degan palabras, enfrentadas a menudo en discursos que no se tocan ni reflejan y que son testimonio sobre todo del absurdo de la existencia, que puede llegar a ser doble, multiplicado "en la alcoba nupcial". La segunda estrofa de este poema:

Pongamos la esperanza
en el más armonioso de los casos.
Probemos a encender. Yo digo: "Dame
el botón, por favor, de tu camisa".
Tú respondes: "La pluma de mi tía
fue comprada anteayer en Liverpool".
Yo insisto: "Puede usted prestarme un pecho?".
Tú me contestas: "No. Pero el paraguas
de mi sobrino está junto a la mesa
del comedor". -- "Podría usted indicarme
el camino más corto
para llegar a la estación del sur?".

Pero no es ese el único poema memorable. Resistiéndose a ese diálogo de sordos, Tejada describe la calamidad pero también ofrece una oportunidad, acas la única para que el ser humano, animal social (aun cuando los poetas tiendan a lo aolitario), no se vaya por el desagüe. En "La peste a bordo" declara que "para que esta nave siga / bogando hasta el final, no sobra un ala." Y luego, en los tercetos:

Nadie se eche a nadar por propia cuenta,
nadie una tabla agarre. La tormenta
nos quiere divididos y difuntos.

Cada quién a sus gavias o a sus remos.
La epidemia es total. Nos perderemos
si no aprendemos a salvarnos juntos.


lunes, 1 de mayo de 2017

Antónimos del mar






Así llama a las islas el mallorquín Josep Lluís Aguiló en su nuevo libro Banderes dins la mar, que en traducción -espléndida- de Francisco Díaz de Castro pasa a ser Banderas en el mar. El poemario aparece simultáneamente en ambas lenguas en una elegante edición bilingüe de Visor, y todo él tiene una atmósfera insular que no se agota en ello, sino que dialoga con otras realidades antagónicas como, efectivamente, el mar, pero también mediante los pares contrastivos aborígenes/turistas, isleños/continentales, ínsulas/metrópoli, y hasta en unos cuantos poemas amorosos. Aguiló declara en una nota final que estas islas pueden ser no solo Mallorca, sino Cerdeña, Sicilia, Malta... También Ítaca, que más que una superficie de tierra es una ola recurrente que siempre viene de los hexámetros de Homero.
Ha hecho bien el poeta en no circunscribir a sus propias riberas la materia de los versos pero aportando a estos el profundo conocimiento de su propia realidad.
     "El Árbol del Sol" es una hermosa composición alegórica en la que se avista y persigue una suerte de talismán u obsesión, como Moby Dick para Ahab. Un día, el protagonista del poema estuvo a punto de salir a buscarlo, però no vaig gosar fer-ho. / A la meva edat ja no em ve de nou / quan m'infecta el material des somnis. En los endecasílabos de Díaz de Castro, "pero no me atreví, porque a mi edad / no me impresiono ya cuando me infecta / la materia secreta de los sueños." Por su parte, "Biografía" es un excelente poema sobre el cataclismo del amor (recuerdo ahora el "amor, amor, catástrofe" de Pedro Salinas): qué bien se presentan los sucesos extraordinarios, los signos, lo grandioso, frente a lo desarbolado que queda el que ama. Pero mejor lean el poema, y Banderas en el mar todo.

domingo, 30 de abril de 2017

10 en abierto





El número 10 de Estación Poesía está ya disponible para su lectura y descarga en pdf. La revista impresa, que es lo suyo, puede adquirirse en librerías (está publicada por la Universidad de Sevilla) o mediante suscripción.

sábado, 29 de abril de 2017

Traducir a Poe



Hace ya muchos años, no in a kingdom by the sea sino en una ciudad junto a un río, emprendí la traducción de un puñado de versos de Edgar Allan Poe. Varios poemas fueron a parar a una antología de los primeros poetas norteamericanos que tenía una curiosa cubierta pop en curioso contraste con el adusto semblante que siempre parece convenir al autor de "El cuervo". Luego surgió la oportunidad de publicar una antología (prácticamente la poesía completa, salvo algún poema narrativo y hoy exasperante) en Alianza Editorial, justo donde yo había leído los cuentos de Poe en traducción de Julio Cortázar. Hace unos días ha salido el libro, en edición bilingüe y con una introducción nueva. La cubierta es ahora  sombría, pero muy sugerente con ese aletazo que la atraviesa.




viernes, 28 de abril de 2017

La mujer


La mujer no es la llave de la cámara del secreto, sino la puerta que cierra esa estancia. En contacto con ella, lo vertical se hace horizontal, la puerta se transforma en lecho. Y ya no hace falta entrar. Es la cámara del secreto la que entonces se desplaza y resitúa paredes, techo y cimientos sobre ella. Sobre -sin gozne ni bisagra, desquiciados- nosotros.

jueves, 27 de abril de 2017

miércoles, 26 de abril de 2017

Prueba de vigor intelectual





Eso, "prueba de vigor intelectual", era para Samuel Johnson la conversación, como recuerda Ignacio Peyró en la introducción a la extensa que ha mantenido él mismo con Valentí Puig (Palma de Mallorca, 1949) que publica Elba: La vista desde aquí. Boswell, quiero decir Peyró, va tirando de la lengua a Puig, y consigue un libro, raro en nuestro medio, que se lee con interés por lo sosegado y mesurado de esa charla entre dos caballeros muy cults que jamás -al menos aquí- se apean el usted.
    He leído con especial interés las páginas que se dedican a Irlanda, donde Puig residió durante los Troubles. Así recuerda su llegada como lector de español a Derry en el curso 1970-71 a Derry (no digo Londonderry porque gustándome mucho Londres me parece una aberración ese prefijo): "Eran los años intensos del terrorismo del IRA, en una comunidad muy dividida. Por la noche tomé el tren que cruza el Ulster y lleva de Belfast a Derry. Tuve la sensación de retroceder en el tiempo. Al llegar, tomé un taxi y me llevó a la casa particular en la que había sido alojado. Estaba en zona católica y el taxi cruzó un paisaje de cascotes, edificios demolidos, como una ruina moderna en la noche."
     Pero no solo se dialoga de Irlanda: también se habla de España, de Cataluña, de asuntos políticos y actuales. Hay abundantes opiniones con las que no hay que estar por qué estar de acuerdo. La unanimidad es algo que ni siquiera se da en los camposantos, donde hay ánimas que habrán optado por el infierno, a otras las habrá ganado el paraíso y, en fin, existirán unas terceras en ese limbo el purgatorio, que algún zoquete como yo, poco versado en teología confunde de vez en cuando con el limbo (el cual, enseña la Iglesia, ha dejado de existir).

martes, 25 de abril de 2017

Memoria de los poetas






En el transcurso del último año han muerto prematuramente tres poetas españoles muy queridos: Eduardo García, Adolfo Cueto y José Ignacio Montoto. Cierto es que nos dejan su obra, pero también, otra forma del consuelo, su huella cordial se hace sílabas en los poemas de otros que se vuelven hacia ellos y les ofrendan un recuerdo cariñoso. Alejandro Simón Partal acaba de publicar en Pre-Textos La fuerza viva, libro con el que obtuvo el Premio de poesía "Arcipestre de Hita" 2016. En el hermoso volumen, donde hay tantas muestras de cordialidad y sintonía con los otros, y estremecedores poemas dedicados a su padre, Alejandro se acuerda de Adolfo en "Notas al margen de su casa". Su segunda, bella estrofa:

Esta higuera cercana que da sombra
sin que nadie le exija fruto alguno,
estas toallas nuevas que sí secan,
los retratos de familiares que ya no están
y que más que estupor
                                    deducen paraísos.

domingo, 23 de abril de 2017

Un beso de Cunqueiro






Para celebrar el Día del Libro escojo una joyita. En el número 121-122 de la revista Turia, que dedica su habitual "Cartapacio" a Luis Landero, el escritor extremeño firma un hermoso artículo sobre detalles que se le han quedado en la memoria durante su ya larga vida de lector. Hay ahí finura, observación e inteligencia. Cierra esa serie, centrada en escenas eróticas, con un pasaje de Vida y fugas de Fanto Fantini, la novela de Cunqueiro, donde Landero halla "el beso más sutil y licencioso del que tengo noticias". Están los enamorados y el marido de ella, adormecido, sentados durante una comida. Y entonces:

Iban y venían las sonrisas y las miradas, los labios se abrían para decir y se quedaban mudos, las manos avanzaban a través de la mesa, buscando encontrarse, pero se quedaban a medio camino, disimulando su voluntad de caricia en el pie de una copa, o en una de las rosas que fingían una guirnalda en los manteles. Doña Cósima bebió un sorbo de malvasía, y vigilando los párpados cerrados de su señor y esposo, la fue empujando hacia el centro de la mesa. Hizo lo mismo Fanto con la suya. Cambiadas las copas, puedo decir que los dos amantes, por vez primera, se besaron, cristal de Murano por medio. El marido roncó estrepitoso, y su propio ronquido le despertó.


sábado, 22 de abril de 2017

Un poema reciente



ENCRUCIJADA

En un instante todo ha sucedido:
mis pasos, los de ella tan distintos.

Con prisa humana iba por la acera
donde a su propio ritmo andaba ella.

Aunque no la pisara, estuve a punto
de dejarla aplastada: nuestros rumbos

estuvieron a punto de chocarse.
De todos los milenios, esta tarde

se produjo el milagro en nuestras vidas.
De todo el universo, la avenida

testigo ha sido así del casi encuentro
de un roce y dos caminos en el tiempo.

No hubo cataclismo ni accidente
en esta encrucijada de dos seres,

pero un cambio muy extraño ha sucedido
pues ya somos los dos algo distinto:

ahora soy una hormiga que me marcho

de un hombre que se aleja de mi lado.

viernes, 21 de abril de 2017

Manuel Moya con Yeats (again)





En enero comentaba aquí un poema de Manuel Moya que era una versión libre de uno de Yeats. Viene aquí otro, ahora proveniente de A salvo (Premio de la XX Bienal de Poesía de León, col. Provincia de la Diputación de León). Este de ahora es una perífrasis  libre, y muy bien aclimatada en español, de "Down by the Sally Gardens":

POEMA PARA YEATS

Cada tarde nos encontrábamos
sobre la hierba húmeda.
Pisábamos despacio, como sin querar mancharla
con nuestros pasos.
Tú me decías que observase las cosas,
que atendiera a la forma
con que se doblan las ramas del peral
o la calma con que un vencejo flota
sobre la flor de la tarde.

Pero yo sólo quería estar contigo,
dentro de ti.

Sobre la hierba fresca nos encontrábamos.
En mi pecho desnudo apoyabas tu nuca,
mientras me decías que atendiese
a la forma de las nubes,
a cómo la brisa agitaba la hierba y las espigas.

Pero yo sólo quería, ay, estar contigo,
muy muy dentro, confundido en ti.

domingo, 16 de abril de 2017

Crónica




Con sus bandas de música, ahora el patio es la carrera oficial de los pájaros. Qué marchas espléndidas tocarán dentro de un rato cuando entren en el oscuro templo de las hojas hasta el año que viene; es decir, hasta mañana. Entretanto, qué rápido procesionan los mirlos. Cómo, nazarenillos locos, los gorriones se salen de su tramo y olvidan gorjeando toda penitencia.

sábado, 15 de abril de 2017

Novedades de La Garúa




Pasan por mis manos las últimas novedades de La Garúa: Mil y una muertes, de Corina Oproae; Última oda a Barcelona, de Lluís Calvo y Jordi Valls (en traducción de Joan de la Vega y Agustín Calvo Galán); Escribo hablando, de Cysko Muñoz; Grochowiak!, de J. A. Arcediano; Mono, de Marco Antonio Raya; Qué extraña ventana, de Laia Noguera... Propuestas diversas que todas, cada cual a su modo, desde lo sórdido a las batallas, evitan lo bonito y lo reputado falsamente como poético. Entre las citas, que no faltan, esta de Adam Zagajewski, tan oportuna: "el único argumento de peso contra la poesía sería la acusación de no buscar la verdad sobre el hombre ni el mundo, sino limitarse a recoger preciosidades -conchas y piedrecitas- en las playas del mundo."

viernes, 14 de abril de 2017

De aforismos



Alejandro Luque sacaba esto hace unas semanas en El Correo de Andalucía acerca del auge del género. Ahí estoy con algunos amigos.


jueves, 13 de abril de 2017

Una imagen de Carmen Ramos






Se publicó el pasado otoño Pequeño tratado de etología, de Carmen Ramos (Gibraleón, 1968). Se trata de un libro con cuarenta y cinco imágenes, como ella denomina a estos poemas, con un epílogo. Me ha interesado especialmente la VIII, efectivamente muy imaginista pero con un sentido del correlato que es más de Eliot que de Pound:

Una bolsa de plástico
ha quedado enganchada
eun una de las ramas
del árbol.

Lucha por zafarse, pero el viento
-el mismo viento que la trajo hasta aquí-
no la ayuda.

La inútil insistencia de los amores contrariados.

miércoles, 12 de abril de 2017

Prueba de autoría



Un gran escritor se distingue por la construcción de su prosa y, muchas veces también, por el humor, que no el chiste. Leyendo a Flannery O'Connor, hallo ambas cosas en su cuento "El río", donde un niño se encuentra con otros que le animan a asomarse a ver a unos cerdos que hay en una pocilga. Y escribe O'Connor, reservando el encanto, la ironía, la gracia, para el final de la frase, contagiada por la psique infantil: "Bevel had never seen a real pig but he had seen a pig in a book and knew they were small fat pink animals with curly tails and round grinning faces and bow ties." (Bevel no había visto nunca un cerdo de verdad, pero había visto uno en un libro y sabía que eran pequeños animales rosados y rollizos, con colas enroscadas y caras redondas y sonrientes, que gastaban pajarita).



martes, 11 de abril de 2017

Neologismos



Juan Ramón Jiménez creó muchos, y ay del escritor que no haya acuñado al menos uno. Hasta en la vida diaria los lanzamos, hijos a veces de la dislexia o de la prisa. Recientemente dos novedades han vuelto a poner sobre la mesa la actualidad de los neologismos. El primero de estos libros es Las aventuras de sir Tomas Browne en el siglo XXI, de Hugh Aldersey-Williams y traducción de Carlos Jiménez Arribas (Siruela), un ensayo que muestra la riqueza y complejidad de este inglés del XVII, tan admirado por Jorge Luis Borges o Javier Marías. A Browne le debemos palabras que ahora nos parecen corrientes pero que él se sacó de su magín, de su inteligencia. ¡Nada menos que 784! El segundo se trata de Almas rotas, novela de Nikos Kazantzakis en traducción de Mario Domínguez Parra (editorial Ginger Ape) y que incluye también un elevado número de neologismos, de los cuales el traductor ofrece un catálogo al final del volumen. Dice en un párrafo en que lo aclara: "a la hora de trasladar al castellano los neologismos acuñados en la presente por Kazantzakis, me he visto abocado a que, de alguna mnera, los términos que habían de servir de base y partida al neologismo se fusionaran, encontrasen una sílaba o letras que los uniera y que, de este modo, sus diferentes sentidos fluyeran en un nuevo vocablo, generando las más de las veces un acrónimo." Aquí van algunos:

alberceptible: albo + perceptible
altonar: alto + tonar
aurornado: áureo + ornado
bocolosal: boca + colosal
delicar: delicado + caer
dulceñir: dulece + ceñir
fragritar: fragor + gritar





Almas rotas, de Kazantzakis, en el centro del escaparate de la librería Palas (Sevilla)


lunes, 10 de abril de 2017

Interinidad


"Cada momento de la vida es interinidad, y ella en conjunto. Parece que venimos interinamente y a prueba, como los bufones o locos de los reyes."

José Moreno Villa, Pasado en claro (1944).

domingo, 9 de abril de 2017

En manos del aire






Joan de la Vega es montañero y editor de La Garúa. Acaba de publicar En manos del aire (Libros En Su Tinta, 2017), un volumen de poesía extenso e intenso, alto y profundo. Hay en él ascensiones a cumbres y meditaciones agudas, haikus bajo el título de "Flores del dharma", sucintos poemas en prosa y homenajes a amigos (entre ellos, el hace poco desaparecido Nacho Montoto). En medio de una poesía cada vez más urbanita se agradece la naturaleza salvaje y el aire limpio de las cumbres. Como contraste de lo abierto e inabarcable, lo breve, lo pequeño, lo entrañado:

solo en la tarde
todas las tardes

la luz que habla

sábado, 8 de abril de 2017

Padre





Sigo la trayectoria de Raúl Quinto desde que, miembro del jurado del Premio Andalucía Joven de Poesía, él lo ganó con La piel del vigilante (DVD, 2005). Ahora he leído su último libro, Hijo (La Bella Varsovia, 2017), una colección de prosas que no rehuyen la lírica y constituyen el testimonio del asombro de la paternidad y ese cambio radical en el hombre que la alcanza. Es un libro hermoso y profundo. Inevitable que el lápiz se fuera, para subrayarla, a esta línea, refiriéndose al hijo: "sus ojos cerrados abrieron los míos para siempre. Y vi por primera vez." 

viernes, 7 de abril de 2017

Temperatura



No se sabe cuál es la causa y cuál el efecto. Ese instante en el que uno está con la temperatura perfecta y, en armonía, el termómetro marca –¿copión?– los mismos grados.

jueves, 6 de abril de 2017

Palmeras de la brisa rápida



Publiqué recientemente en Estado Crítico esta lectura de Palmeras de la brisa rápida. Un viaje a Yucatán de Juan Villoro.

miércoles, 5 de abril de 2017

Coincidencia con Juan Malpartida



Fórcola ha publicado estos días Margen interno. Ensayos y semblanzas de Juan Malpartida. Hay ahí páginas sobre su maestro Paz, sobre Gil-Albert, sobre Borges, sobre Eliade, sobre Gómez Dávila. Encuentra uno algún juicio osado ("Hay poesía en las otras artes, porque la poesía no es privativa de la palabra, pero sospecho que sin las palabras no habría existido ni la música ni la pintura") y observaciones que, creo, dan en la diana ("Un adolescente es alguien que ha dejado de jugar y que necesita hacerlo, de otra manera"). Pero me ha llamado particularmente la atención un párrafo en que hallo una gran coincidencia con algo que expuse en una reciente conferencia sobre Juan Ramón Jiménez y que se publicará en un volumen colectico a la vuelta del verano. Yo fui ligeramente más tardío, y un año mayor que él atravesé la misma experiencia con otro poema del moguereño, curiosamente, también, con el protagonismo de los pájaros (ese "Cantan. Cantan. ¿Dónde cantan los pájaros que cantan?"). En la página 16 de Margen Interno, Malpartida evoca:

Yo escribí mi primer poema a los dieciséis años porque había leído otro, y no fue casualidad, sino azar necesario que fuera de Juan Ramóm Jiménez. Fue una tarde de mayo, y llevaba un rato leyendo algunos poemas en una antología (...) Creo que no todo me gustaba, que a veces me sobraban palabras en lo que leía, pero de pronto el tiempo se detuvo, la tarde giró sobre sí misma y entre mi nombre y mi vida, entre las palabras y las cosas, oí: "...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; y quedará mi huerto, con su verde árbol, / y con su pozo blanco." (...) Todavía puedo oír en el barrido de mis emociones poéticas la huella de este poema. Pero lo más determinante para mí fue que, inmediatamente, y por primera vez, escribí un poema, una imitación burda de "El viaje definitivo" de Juan Ramón Jiménez. Ese primer poema lo podía recordar hasta entrada la veintena, pero el olvido vino a hacer justicia y a aliviarme de su memoria.





En mi propio caso se trataba de un poema que me pareció una simpleza y que quise emular para demostrar, ignorante, que eso también lo sabía hacer yo. A ese atrevimiento le debo mucho, muchísimo.


martes, 4 de abril de 2017

Las cosas que perdimos en el fuego





Antonio Jiménenz Millán ha reunido una selección de su obra poética en Ciudades (Renacimiento, 2016). Al granadino (pero malagueño de adopción) lo había leído desordenada y parcialmente, y ahora resplandece, si bien antologado, en el conjunto de una labor poética que abarca treinta y cinco años cumplidos. De Inventario del desorden son estos versos que me han hecho recordar de inmediato los cuentos de Mariana Enriquez, con su cotidiano y cercano horror:

al evocar las historias de fantasmas,
pienso también que la literatura
abusó de castillos góticos,
bosques perdidos,
fríos páramos desiertos,
lagunas y mansiones señoriales.
Basta una esquina sórdida,
sin alma ni misterio,
a plena luz del día.


lunes, 3 de abril de 2017

Los mejores versos malos





En su libro El odio a la poesía (Alpha Decay, 2107), Ben Lerner recuerda cómo unos editores le regalaron una antología que habían publicado: Los mejores versos malos. Un libro, añade, que como dijo James Wright "¡no contenía nada mediocre!".

sábado, 1 de abril de 2017

Por allí resopla


A ver, agenda y bolígrafo, por favor. Me acompañará la gran Sara Mesa, quien con su bondad hará menos malos mis aforismos. 





viernes, 31 de marzo de 2017

Un largo etcétera





Rastrillando en su blogg (él lo escribe así), Enrique García-Máiquez ha reunido las entradas de un diario que abarca de 2011 al año pasado. Viene Un largo etcétera (Númenor, 2016) a sumarse a las anteriores entregas Lo que ha llovido (2009) y El pábilo vacilante (2012).
     Hay aquí escenas de la vida familiar, azoramientos de un traductor de Chesterton, el recuerdo de una chica con la que en la adolescencia no hubo entendimiento posible (y no por razón de ese aislamiento e incomunicación de los diecisiete años, sino por la barrera del idioma), reflexiones sobre las coincidencias entre textos propios y ajenos... De aquellos, García-Máiquez ofrece algunos villancicos y cancioncillas, contraluz de la prosa en la que están escritas las entradas. De la bien representada en el libro faceta de padre, este haiku maravilloso:

Carro vacío
tras dejarla en el cole.
¿No pesa más?

jueves, 30 de marzo de 2017

Llega John Donne





Como ya adelantaba el mes pasado, hoy llega a las librerías mi Antología bilingüe de John Donne, publicada por Alianza Editorial.  Son muchas las personas que me dicen que Donne es su poeta favorito en inglés; por ejemplo, José María Conget lo hizo hace poco en un concierto de King's Consort dedicado a la música de la época de Shakespeare (que es también en parte la de Donne). Martín López-Vega decía de él en el prólogo a la reedición de Canciones y sonetos en versión de José Benito Álvarez-Buylla (Saltadera, 2016) algo que es cierto sin ser privativo de Donne, pues pienso que a Góngora, por los mismos años, le sucede lo mismo (si bien el anisosilabismo frecuente en Donne distingue a este de la rigidez de otros isabelinos y jacobeos): "John Donne construye una voz a su medida: nadie había hecho eso antes. Hasta tal punto que distinguimos su voz lo mismo en un poema amoroso que en una sátira. Donne es el primero en crear una voz poética diferenciada, reconocible de un poema a otro entre los suyos y distinta de sus contemporáneos, por más que respirasen el mismo aire intelectual."
     Como se indica en la ficha del libro (en el enlace superior), este está disponible igualmente como libro electrónico, algo que quizá interese a los lectores de otros continentes y latitudes. Esto le habría gustado a Donne, quien en algunos de sus poemas habla de los descubridores y cartógrafos.

miércoles, 29 de marzo de 2017

martes, 28 de marzo de 2017

Otros aforismos



Simultáneamente a mis Vilanos por al aire se publicaron sendas colecciones de José Ángel Cilleruelo y de Vicente Luis Mora en la misma colección de aforismos de La Isla de Siltolá. Los he leído con interés, que no procede en exclusiva de la amistad sino también de la admiración. De ambos he anotado algunos a lápiz, los cuales traigo aquí como aperitivo de sus respectivos libros. Con su brillantez, ojalá alguien pueda picar y creer que hallará igual luz en los míos.





     De Lunáticos:

Aprender el oficio de alfarero: moldear con las manos la arcilla del tiempo para construir días que conserven dentro el frescor del agua.

*

El añil de los campos de lavanda que el cielo zarandea para perfumarse.

*

La métrica, sastería de sonidos, requiere cortar las telas con gusto y coserlas como continuidad, sin que las costuras resulten visibles.

*

Solo en lo que se contempla cada día es posible descubrir algo insólito, original, soprendente. La novedad es, per se, repetición.

*

Aficiónate al frontón. Ninguna pared te dejará para irse a jugar con otro.

*

Con aire de pintor de nubes observo el cielo. Cambia tantas veces al día que parece un desperdicio de la imaginación que no conserve copias.

*

La ventana se ve guapa con el vestido de lunares que le ha puesto la lluvia.





De Nanomoralia:

Mirar tus fotos mientras estás lejos es como hacer entrar a un hambriento en una frutería de plástico.

*

El pedante tiene un DJ dentro; el sabio, un aparato de radioescucha.

*

Tendría reloj si supiera que puede alargar el tiempo, no necesito uno para descontarme el restante.

*

En los premios literarios, a los escritores ya nos queda sólo el lugar de los finalistas.

*

El libro electrónico convivirá con el libro en papel, calzando las mesas de lectura cojas.

*

Los bolígrafos no escriben puestos boca arriba porque la dirección normal de la escritura es hacia el infierno.

*

El que presume de antepasados, los discrimina: no recuerda que los primeros fueron monos.

*

Algunos que se piensan escritores deberían reflexionar seriamente sobre dedicarse a plantar el segundo árbol o tener el segundo niño.

*

Para los memorialistas, autobiógrafos y diaristas, no hay pasado, sino posado.




lunes, 27 de marzo de 2017

Cien años de "Diario de un poeta recién casado"



Mañana, martes 28 de marzo, intervendré en este ciclo sobre el libro de Juan Ramón Jiménez del que se cumple ahora un siglo. Toda la información en este enlace (la información sobre mí no está actualizada, pero no importa: lo que importa es la actualidad de JRJ).

domingo, 26 de marzo de 2017

Limón



El limón que uno ha recolectado en su jardín es el que más sabe como debe; es decir, es el más amargo. Y esto es dulce.

sábado, 25 de marzo de 2017

Aire fresco






Para esto sirven, o deberían servir, las instituciones culturales: para descubrir y compartir lo valioso que de otro modo no llegaría a quien es su destinatario natural. En este caso, el malagueño Centro Cultural de la Generación del 27 ha publicado De la palma al cerezo, la poesía reunida (1984-2014) de Ángel L. Montilla Martos. Para mí ha sido un total descubrimiento, pleno de acentos, temas y tratamientos diferentes.
     Montilla Martos ha reunido aquí sus epigramas, sus haikus sin ataduras, sus libros publicados, sus inéditos. Entre estos, una original colección, Cantos cetáceos, a la que pertenece "El lenguaje de las ballenas". Me resulta imposible no traerlo aquí entero, tan sugestivo y lleno de encanto:

Llegará el día en que algún sabio
provisto de sondas y paciencia,
desentrañe para siempre
el hermoso lenguaje de las ballenas.

Primero oirá palabras
simples, torpes, como "hola".

Luego armará sintagmas:
"La aurora del ártico",
"Las olas de octubre",
"El sabor de aquel plancton".

Más tarde desvelará oraciones
simples, unimembres:
"Qué hermosa la corriente del trópico",
"Es primavera en el polo".
Luego vendrán las completas:
"Tengo un arpón en el costado",
"En esa bahía nací",
"El agua de esta isla es muy salada".

Y por último, el mundo entero
conocerá la existencia de toda una retórica antigua
y que a más de mil pies de profundidad
existen poemas,
retruécanos submarinos,
rimas abisales,
encabalgamientos de espumas...
con que las madres cuentan a sus crías
cuentos de hombres que hablan
con cachalotes albinos.
Y habrá autores famosos
que recorran el océano
promocionando novelas
y en la saga de las sagas 
se contará la odisea 
de un cetáceo primigenio
que tenía piernas y alas
y que abandonó las arenas
por el útero sin límites
del mar o la mar, amén.