martes, 25 de abril de 2017

Memoria de los poetas






En el transcurso del último año han muerto prematuramente tres poetas españoles muy queridos: Eduardo García, Adolfo Cueto y José Ignacio Montoto. Cierto es que nos dejan su obra, pero también, otra forma del consuelo, su huella cordial se hace sílabas en los poemas de otros que se vuelven hacia ellos y les ofrendan un recuerdo cariñoso. Alejandro Simón Partal acaba de publicar en Pre-Textos La fuerza viva, libro con el que obtuvo el Premio de poesía "Arcipestre de Hita" 2016. En el hermoso volumen, donde hay tantas muestras de cordialidad y sintonía con los otros, y estremecedores poemas dedicados a su padre, Alejandro se acuerda de Adolfo en "Notas al margen de su casa". Su segunda, bella estrofa:

Esta higuera cercana que da sombra
sin que nadie le exija fruto alguno,
estas toallas nuevas que sí secan,
los retratos de familiares que ya no están
y que más que estupor
                                    deducen paraísos.

domingo, 23 de abril de 2017

Un beso de Cunqueiro






Para celebrar el Día del Libro escojo una joyita. En el número 121-122 de la revista Turia, que dedica su habitual "Cartapacio" a Luis Landero, el escritor extremeño firma un hermoso artículo sobre detalles que se le han quedado en la memoria durante su ya larga vida de lector. Hay ahí finura, observación e inteligencia. Cierra esa serie, centrada en escenas eróticas, con un pasaje de Vida y fugas de Fanto Fantini, la novela de Cunqueiro, donde Landero halla "el beso más sutil y licencioso del que tengo noticias". Están los enamorados y el marido de ella, adormecido, sentados durante una comida. Y entonces:

Iban y venían las sonrisas y las miradas, los labios se abrían para decir y se quedaban mudos, las manos avanzaban a través de la mesa, buscando encontrarse, pero se quedaban a medio camino, disimulando su voluntad de caricia en el pie de una copa, o en una de las rosas que fingían una guirnalda en los manteles. Doña Cósima bebió un sorbo de malvasía, y vigilando los párpados cerrados de su señor y esposo, la fue empujando hacia el centro de la mesa. Hizo lo mismo Fanto con la suya. Cambiadas las copas, puedo decir que los dos amantes, por vez primera, se besaron, cristal de Murano por medio. El marido roncó estrepitoso, y su propio ronquido le despertó.


sábado, 22 de abril de 2017

Un poema reciente



ENCRUCIJADA

En un instante todo ha sucedido:
mis pasos, los de ella tan distintos.

Con prisa humana iba por la acera
donde a su propio ritmo andaba ella.

Aunque no la pisara, estuve a punto
de dejarla aplastada: nuestros rumbos

estuvieron a punto de chocarse.
De todos los milenios, esta tarde

se produjo el milagro en nuestras vidas.
De todo el universo, la avenida

testigo ha sido así del casi encuentro
de un roce y dos caminos en el tiempo.

No hubo cataclismo ni accidente
en esta encrucijada de dos seres,

pero un cambio muy extraño ha sucedido
pues ya somos los dos algo distinto:

ahora soy una hormiga que me marcho

de un hombre que se aleja de mi lado.

viernes, 21 de abril de 2017

Manuel Moya con Yeats (again)





En enero comentaba aquí un poema de Manuel Moya que era una versión libre de uno de Yeats. Viene aquí otro, ahora proveniente de A salvo (Premio de la XX Bienal de Poesía de León, col. Provincia de la Diputación de León). Este de ahora es una perífrasis  libre, y muy bien aclimatada en español, de "Down by the Sally Gardens":

POEMA PARA YEATS

Cada tarde nos encontrábamos
sobre la hierba húmeda.
Pisábamos despacio, como sin querar mancharla
con nuestros pasos.
Tú me decías que observase las cosas,
que atendiera a la forma
con que se doblan las ramas del peral
o la calma con que un vencejo flota
sobre la flor de la tarde.

Pero yo sólo quería estar contigo,
dentro de ti.

Sobre la hierba fresca nos encontrábamos.
En mi pecho desnudo apoyabas tu nuca,
mientras me decías que atendiese
a la forma de las nubes,
a cómo la brisa agitaba la hierba y las espigas.

Pero yo sólo quería, ay, estar contigo,
muy muy dentro, confundido en ti.

domingo, 16 de abril de 2017

Crónica




Con sus bandas de música, ahora el patio es la carrera oficial de los pájaros. Qué marchas espléndidas tocarán dentro de un rato cuando entren en el oscuro templo de las hojas hasta el año que viene; es decir, hasta mañana. Entretanto, qué rápido procesionan los mirlos. Cómo, nazarenillos locos, los gorriones se salen de su tramo y olvidan gorjeando toda penitencia.

sábado, 15 de abril de 2017

Novedades de La Garúa




Pasan por mis manos las últimas novedades de La Garúa: Mil y una muertes, de Corina Oproae; Última oda a Barcelona, de Lluís Calvo y Jordi Valls (en traducción de Joan de la Vega y Agustín Calvo Galán); Escribo hablando, de Cysko Muñoz; Grochowiak!, de J. A. Arcediano; Mono, de Marco Antonio Raya; Qué extraña ventana, de Laia Noguera... Propuestas diversas que todas, cada cual a su modo, desde lo sórdido a las batallas, evitan lo bonito y lo reputado falsamente como poético. Entre las citas, que no faltan, esta de Adam Zagajewski, tan oportuna: "el único argumento de peso contra la poesía sería la acusación de no buscar la verdad sobre el hombre ni el mundo, sino limitarse a recoger preciosidades -conchas y piedrecitas- en las playas del mundo."

viernes, 14 de abril de 2017

De aforismos



Alejandro Luque sacaba esto hace unas semanas en El Correo de Andalucía acerca del auge del género. Ahí estoy con algunos amigos.


jueves, 13 de abril de 2017

Una imagen de Carmen Ramos






Se publicó el pasado otoño Pequeño tratado de etología, de Carmen Ramos (Gibraleón, 1968). Se trata de un libro con cuarenta y cinco imágenes, como ella denomina a estos poemas, con un epílogo. Me ha interesado especialmente la VIII, efectivamente muy imaginista pero con un sentido del correlato que es más de Eliot que de Pound:

Una bolsa de plástico
ha quedado enganchada
eun una de las ramas
del árbol.

Lucha por zafarse, pero el viento
-el mismo viento que la trajo hasta aquí-
no la ayuda.

La inútil insistencia de los amores contrariados.

miércoles, 12 de abril de 2017

Prueba de autoría



Un gran escritor se distingue por la construcción de su prosa y, muchas veces también, por el humor, que no el chiste. Leyendo a Flannery O'Connor, hallo ambas cosas en su cuento "El río", donde un niño se encuentra con otros que le animan a asomarse a ver a unos cerdos que hay en una pocilga. Y escribe O'Connor, reservando el encanto, la ironía, la gracia, para el final de la frase, contagiada por la psique infantil: "Bevel had never seen a real pig but he had seen a pig in a book and knew they were small fat pink animals with curly tails and round grinning faces and bow ties." (Bevel no había visto nunca un cerdo de verdad, pero había visto uno en un libro y sabía que eran pequeños animales rosados y rollizos, con colas enroscadas y caras redondas y sonrientes, que gastaban pajarita).



martes, 11 de abril de 2017

Neologismos



Juan Ramón Jiménez creó muchos, y ay del escritor que no haya acuñado al menos uno. Hasta en la vida diaria los lanzamos, hijos a veces de la dislexia o de la prisa. Recientemente dos novedades han vuelto a poner sobre la mesa la actualidad de los neologismos. El primero de estos libros es Las aventuras de sir Tomas Browne en el siglo XXI, de Hugh Aldersey-Williams y traducción de Carlos Jiménez Arribas (Siruela), un ensayo que muestra la riqueza y complejidad de este inglés del XVII, tan admirado por Jorge Luis Borges o Javier Marías. A Browne le debemos palabras que ahora nos parecen corrientes pero que él se sacó de su magín, de su inteligencia. ¡Nada menos que 784! El segundo se trata de Almas rotas, novela de Nikos Kazantzakis en traducción de Mario Domínguez Parra (editorial Ginger Ape) y que incluye también un elevado número de neologismos, de los cuales el traductor ofrece un catálogo al final del volumen. Dice en un párrafo en que lo aclara: "a la hora de trasladar al castellano los neologismos acuñados en la presente por Kazantzakis, me he visto abocado a que, de alguna mnera, los términos que habían de servir de base y partida al neologismo se fusionaran, encontrasen una sílaba o letras que los uniera y que, de este modo, sus diferentes sentidos fluyeran en un nuevo vocablo, generando las más de las veces un acrónimo." Aquí van algunos:

alberceptible: albo + perceptible
altonar: alto + tonar
aurornado: áureo + ornado
bocolosal: boca + colosal
delicar: delicado + caer
dulceñir: dulece + ceñir
fragritar: fragor + gritar





Almas rotas, de Kazantzakis, en el centro del escaparate de la librería Palas (Sevilla)


lunes, 10 de abril de 2017

Interinidad


"Cada momento de la vida es interinidad, y ella en conjunto. Parece que venimos interinamente y a prueba, como los bufones o locos de los reyes."

José Moreno Villa, Pasado en claro (1944).

domingo, 9 de abril de 2017

En manos del aire






Joan de la Vega es montañero y editor de La Garúa. Acaba de publicar En manos del aire (Libros En Su Tinta, 2017), un volumen de poesía extenso e intenso, alto y profundo. Hay en él ascensiones a cumbres y meditaciones agudas, haikus bajo el título de "Flores del dharma", sucintos poemas en prosa y homenajes a amigos (entre ellos, el hace poco desaparecido Nacho Montoto). En medio de una poesía cada vez más urbanita se agradece la naturaleza salvaje y el aire limpio de las cumbres. Como contraste de lo abierto e inabarcable, lo breve, lo pequeño, lo entrañado:

solo en la tarde
todas las tardes

la luz que habla

sábado, 8 de abril de 2017

Padre





Sigo la trayectoria de Raúl Quinto desde que, miembro del jurado del Premio Andalucía Joven de Poesía, él lo ganó con La piel del vigilante (DVD, 2005). Ahora he leído su último libro, Hijo (La Bella Varsovia, 2017), una colección de prosas que no rehuyen la lírica y constituyen el testimonio del asombro de la paternidad y ese cambio radical en el hombre que la alcanza. Es un libro hermoso y profundo. Inevitable que el lápiz se fuera, para subrayarla, a esta línea, refiriéndose al hijo: "sus ojos cerrados abrieron los míos para siempre. Y vi por primera vez." 

viernes, 7 de abril de 2017

Temperatura



No se sabe cuál es la causa y cuál el efecto. Ese instante en el que uno está con la temperatura perfecta y, en armonía, el termómetro marca –¿copión?– los mismos grados.

jueves, 6 de abril de 2017

Palmeras de la brisa rápida



Publiqué recientemente en Estado Crítico esta lectura de Palmeras de la brisa rápida. Un viaje a Yucatán de Juan Villoro.

miércoles, 5 de abril de 2017

Coincidencia con Juan Malpartida



Fórcola ha publicado estos días Margen interno. Ensayos y semblanzas de Juan Malpartida. Hay ahí páginas sobre su maestro Paz, sobre Gil-Albert, sobre Borges, sobre Eliade, sobre Gómez Dávila. Encuentra uno algún juicio osado ("Hay poesía en las otras artes, porque la poesía no es privativa de la palabra, pero sospecho que sin las palabras no habría existido ni la música ni la pintura") y observaciones que, creo, dan en la diana ("Un adolescente es alguien que ha dejado de jugar y que necesita hacerlo, de otra manera"). Pero me ha llamado particularmente la atención un párrafo en que hallo una gran coincidencia con algo que expuse en una reciente conferencia sobre Juan Ramón Jiménez y que se publicará en un volumen colectico a la vuelta del verano. Yo fui ligeramente más tardío, y un año mayor que él atravesé la misma experiencia con otro poema del moguereño, curiosamente, también, con el protagonismo de los pájaros (ese "Cantan. Cantan. ¿Dónde cantan los pájaros que cantan?"). En la página 16 de Margen Interno, Malpartida evoca:

Yo escribí mi primer poema a los dieciséis años porque había leído otro, y no fue casualidad, sino azar necesario que fuera de Juan Ramóm Jiménez. Fue una tarde de mayo, y llevaba un rato leyendo algunos poemas en una antología (...) Creo que no todo me gustaba, que a veces me sobraban palabras en lo que leía, pero de pronto el tiempo se detuvo, la tarde giró sobre sí misma y entre mi nombre y mi vida, entre las palabras y las cosas, oí: "...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; y quedará mi huerto, con su verde árbol, / y con su pozo blanco." (...) Todavía puedo oír en el barrido de mis emociones poéticas la huella de este poema. Pero lo más determinante para mí fue que, inmediatamente, y por primera vez, escribí un poema, una imitación burda de "El viaje definitivo" de Juan Ramón Jiménez. Ese primer poema lo podía recordar hasta entrada la veintena, pero el olvido vino a hacer justicia y a aliviarme de su memoria.





En mi propio caso se trataba de un poema que me pareció una simpleza y que quise emular para demostrar, ignorante, que eso también lo sabía hacer yo. A ese atrevimiento le debo mucho, muchísimo.


martes, 4 de abril de 2017

Las cosas que perdimos en el fuego





Antonio Jiménenz Millán ha reunido una selección de su obra poética en Ciudades (Renacimiento, 2016). Al granadino (pero malagueño de adopción) lo había leído desordenada y parcialmente, y ahora resplandece, si bien antologado, en el conjunto de una labor poética que abarca treinta y cinco años cumplidos. De Inventario del desorden son estos versos que me han hecho recordar de inmediato los cuentos de Mariana Enriquez, con su cotidiano y cercano horror:

al evocar las historias de fantasmas,
pienso también que la literatura
abusó de castillos góticos,
bosques perdidos,
fríos páramos desiertos,
lagunas y mansiones señoriales.
Basta una esquina sórdida,
sin alma ni misterio,
a plena luz del día.


lunes, 3 de abril de 2017

Los mejores versos malos





En su libro El odio a la poesía (Alpha Decay, 2107), Ben Lerner recuerda cómo unos editores le regalaron una antología que habían publicado: Los mejores versos malos. Un libro, añade, que como dijo James Wright "¡no contenía nada mediocre!".

sábado, 1 de abril de 2017

Por allí resopla


A ver, agenda y bolígrafo, por favor. Me acompañará la gran Sara Mesa, quien con su bondad hará menos malos mis aforismos. 





viernes, 31 de marzo de 2017

Un largo etcétera





Rastrillando en su blogg (él lo escribe así), Enrique García-Máiquez ha reunido las entradas de un diario que abarca de 2011 al año pasado. Viene Un largo etcétera (Númenor, 2016) a sumarse a las anteriores entregas Lo que ha llovido (2009) y El pábilo vacilante (2012).
     Hay aquí escenas de la vida familiar, azoramientos de un traductor de Chesterton, el recuerdo de una chica con la que en la adolescencia no hubo entendimiento posible (y no por razón de ese aislamiento e incomunicación de los diecisiete años, sino por la barrera del idioma), reflexiones sobre las coincidencias entre textos propios y ajenos... De aquellos, García-Máiquez ofrece algunos villancicos y cancioncillas, contraluz de la prosa en la que están escritas las entradas. De la bien representada en el libro faceta de padre, este haiku maravilloso:

Carro vacío
tras dejarla en el cole.
¿No pesa más?

jueves, 30 de marzo de 2017

Llega John Donne





Como ya adelantaba el mes pasado, hoy llega a las librerías mi Antología bilingüe de John Donne, publicada por Alianza Editorial.  Son muchas las personas que me dicen que Donne es su poeta favorito en inglés; por ejemplo, José María Conget lo hizo hace poco en un concierto de King's Consort dedicado a la música de la época de Shakespeare (que es también en parte la de Donne). Martín López-Vega decía de él en el prólogo a la reedición de Canciones y sonetos en versión de José Benito Álvarez-Buylla (Saltadera, 2016) algo que es cierto sin ser privativo de Donne, pues pienso que a Góngora, por los mismos años, le sucede lo mismo (si bien el anisosilabismo frecuente en Donne distingue a este de la rigidez de otros isabelinos y jacobeos): "John Donne construye una voz a su medida: nadie había hecho eso antes. Hasta tal punto que distinguimos su voz lo mismo en un poema amoroso que en una sátira. Donne es el primero en crear una voz poética diferenciada, reconocible de un poema a otro entre los suyos y distinta de sus contemporáneos, por más que respirasen el mismo aire intelectual."
     Como se indica en la ficha del libro (en el enlace superior), este está disponible igualmente como libro electrónico, algo que quizá interese a los lectores de otros continentes y latitudes. Esto le habría gustado a Donne, quien en algunos de sus poemas habla de los descubridores y cartógrafos.

miércoles, 29 de marzo de 2017

martes, 28 de marzo de 2017

Otros aforismos



Simultáneamente a mis Vilanos por al aire se publicaron sendas colecciones de José Ángel Cilleruelo y de Vicente Luis Mora en la misma colección de aforismos de La Isla de Siltolá. Los he leído con interés, que no procede en exclusiva de la amistad sino también de la admiración. De ambos he anotado algunos a lápiz, los cuales traigo aquí como aperitivo de sus respectivos libros. Con su brillantez, ojalá alguien pueda picar y creer que hallará igual luz en los míos.





     De Lunáticos:

Aprender el oficio de alfarero: moldear con las manos la arcilla del tiempo para construir días que conserven dentro el frescor del agua.

*

El añil de los campos de lavanda que el cielo zarandea para perfumarse.

*

La métrica, sastería de sonidos, requiere cortar las telas con gusto y coserlas como continuidad, sin que las costuras resulten visibles.

*

Solo en lo que se contempla cada día es posible descubrir algo insólito, original, soprendente. La novedad es, per se, repetición.

*

Aficiónate al frontón. Ninguna pared te dejará para irse a jugar con otro.

*

Con aire de pintor de nubes observo el cielo. Cambia tantas veces al día que parece un desperdicio de la imaginación que no conserve copias.

*

La ventana se ve guapa con el vestido de lunares que le ha puesto la lluvia.





De Nanomoralia:

Mirar tus fotos mientras estás lejos es como hacer entrar a un hambriento en una frutería de plástico.

*

El pedante tiene un DJ dentro; el sabio, un aparato de radioescucha.

*

Tendría reloj si supiera que puede alargar el tiempo, no necesito uno para descontarme el restante.

*

En los premios literarios, a los escritores ya nos queda sólo el lugar de los finalistas.

*

El libro electrónico convivirá con el libro en papel, calzando las mesas de lectura cojas.

*

Los bolígrafos no escriben puestos boca arriba porque la dirección normal de la escritura es hacia el infierno.

*

El que presume de antepasados, los discrimina: no recuerda que los primeros fueron monos.

*

Algunos que se piensan escritores deberían reflexionar seriamente sobre dedicarse a plantar el segundo árbol o tener el segundo niño.

*

Para los memorialistas, autobiógrafos y diaristas, no hay pasado, sino posado.




lunes, 27 de marzo de 2017

Cien años de "Diario de un poeta recién casado"



Mañana, martes 28 de marzo, intervendré en este ciclo sobre el libro de Juan Ramón Jiménez del que se cumple ahora un siglo. Toda la información en este enlace (la información sobre mí no está actualizada, pero no importa: lo que importa es la actualidad de JRJ).

domingo, 26 de marzo de 2017

Limón



El limón que uno ha recolectado en su jardín es el que más sabe como debe; es decir, es el más amargo. Y esto es dulce.

sábado, 25 de marzo de 2017

Aire fresco






Para esto sirven, o deberían servir, las instituciones culturales: para descubrir y compartir lo valioso que de otro modo no llegaría a quien es su destinatario natural. En este caso, el malagueño Centro Cultural de la Generación del 27 ha publicado De la palma al cerezo, la poesía reunida (1984-2014) de Ángel L. Montilla Martos. Para mí ha sido un total descubrimiento, pleno de acentos, temas y tratamientos diferentes.
     Montilla Martos ha reunido aquí sus epigramas, sus haikus sin ataduras, sus libros publicados, sus inéditos. Entre estos, una original colección, Cantos cetáceos, a la que pertenece "El lenguaje de las ballenas". Me resulta imposible no traerlo aquí entero, tan sugestivo y lleno de encanto:

Llegará el día en que algún sabio
provisto de sondas y paciencia,
desentrañe para siempre
el hermoso lenguaje de las ballenas.

Primero oirá palabras
simples, torpes, como "hola".

Luego armará sintagmas:
"La aurora del ártico",
"Las olas de octubre",
"El sabor de aquel plancton".

Más tarde desvelará oraciones
simples, unimembres:
"Qué hermosa la corriente del trópico",
"Es primavera en el polo".
Luego vendrán las completas:
"Tengo un arpón en el costado",
"En esa bahía nací",
"El agua de esta isla es muy salada".

Y por último, el mundo entero
conocerá la existencia de toda una retórica antigua
y que a más de mil pies de profundidad
existen poemas,
retruécanos submarinos,
rimas abisales,
encabalgamientos de espumas...
con que las madres cuentan a sus crías
cuentos de hombres que hablan
con cachalotes albinos.
Y habrá autores famosos
que recorran el océano
promocionando novelas
y en la saga de las sagas 
se contará la odisea 
de un cetáceo primigenio
que tenía piernas y alas
y que abandonó las arenas
por el útero sin límites
del mar o la mar, amén.

viernes, 24 de marzo de 2017

Lectura de Miguel Argaya







Con prólogo de Luis Alberto de Cuenca y publicado en Devenir aparece Práctica del amor platónico, del valenciano de 1960 (pero residente desde hace muchos años en Talavera) Miguel Argaya. Aunque ganara algún premio importante y fuera accésit del Adonáis, no es el suyo uno de los nombres que más suenan en nuestra poesía, a pesar de la alta calidad de su obra, patente lo mismo en los sonetos que en las tiradas de alejandrinos y en otras composiciones. De él son estos versos, toda una invitación a una lectura más amplia:

Apenas el dolor nos delimita,
sabemos dónde estamos. El dolor
es luz de cabotaje, nunca miente.
Del dolor ya sabemos cuánto queda
tras su cópula avara. No hay esposo
más ciego que el dolor, ni más exacto.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Premios y poesía





Me interesan las alusiones al escribir que hacen otros poetas en sus obras. A veces las apunto. En dos libros galardonados recientemente hay un par de ellas. "Cartas marcadas", uno de los poemas con los que María Sanz obtuvo el Premio Villa de Martorell 2015 por Galería de insomnes, escribe esta:

Con un manso ruido
abre el muchacho su correspondencia,
a la sazón, saludos cautelosos,
un acuse de olvido entre cartas marcadas,
así como un sinfín de invitaciones
para asistir, en patio de butacas,
a lecturas poéticas.

Y piensa ingenuamente que algún día
también recitatá sus propios versos
a un público entregado.


En el poema "Sustrato" de Vértices (XXVI Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma), Francisco Onieva apunta por su parte:

Yo no he nacido en el bosque de encinas
que han escrito otros poetas
-lo reconozco-,
pero he aprendido a mirarlo despacio.





martes, 21 de marzo de 2017

JEC en CH



Se ha publicado en el número 800 de Cuadernos Hispanoamericanos una reseña que Manuel Neila ha escrito de mi biografía de Cirlot. El número completo está disponible aquí.

lunes, 20 de marzo de 2017

domingo, 19 de marzo de 2017

La gran ola





Hace algo más de diez años que dejé el mundo de la empresa, aquel lustro largo en el que, de ser el encargado de una pequeña librería de idiomas, pasé a dirigir una de las sucursales de la principal cadena del país, que forma a su vez parte del mayor grupo editorial español. Fue una salida forzada, pero mucho más buscada de lo que podría parecer. De aquella época recuerdo vivamente las sesiones de formación, de coaching, a la que los directivos nos veíamos sometidos en encuentros, convenciones y retiros tan "espirituales" como espirituosos. También, de las listas de ventas, el éxito descomunal de títulos como Quién se ha llevado mi queso y libros similares, que no solo despachamos a decenas sino que leí yo mismo con cierto escepticismo. Si es cierto que aprendí algunos trucos para un desempeño más eficiente y una gestión más capaz sobre todo del tiempo (que un solitario tiene poco margen de maniobra con los equipos), había en torno a ese mundo algo de embeleco, de palabrería que para alguien de letras, y para las letras, resultaba chocante.
     Daniel Ruiz García, que antes que novelista es empresario y profesional de la comunicación, conoce perfectamente el paño. Y con La gran ola ha escrito un vitriólico retrato de grupo de algunos de los que transitan por ese ámbito del coaching, pero también ha trazado un fresco de los entresijos del mundo comercial, con la competitividad, la doble moral, el encanallamiento de muchos. Realmente, casi nadie se salva en toda esta historia, en este catálogo de miserias. En mi opinión, sobra el deus ex machina del que al final de la novela es protagonista Ribera, un ventajista que se incorpora a la empresa de detergentes y productos de limpieza sobre la que gira la trama. Y eso porque no hacía falta para subrayar lo criticable de ciertos procederes y la oscuridad de algunos gurús que siempre tienen en la boca una larga lista de zarandajas muy bien expuestas en estas páginas. 
     Pero fuera de eso, el libro es estupendo y no solo como documento sociológico sino, lo que aquí importa, como obra literaria, con una narración fluidísima que va distribuyendo su atención entre los diferentes personajes y en una bien dosificada cadencia de capítulos que, literalmente, se beben (hay no poco alcohol en La gran ola, así como droga y otras adicciones, como la del sexo). Es un relato ágil, que pone el dedo en la llaga cuando tiene que hacerlo y llama a las cosas por su nombre: "La puta positividad, con sus bonitos amaneceres de powerpoint y sus frases new age y su filosofía de vídeo de dos minutos bajado de Youtube" (pág. 174). También se exhibe un manejo notable del suspense y la sorpresa, como esas palabras que Pepi, la novia de uno de esos comerciales, quiere tener con él. Lo que se suma a la insdiscutible calidad literaria. El jurado del Premio Tusquets así lo entendió y ahora Daniel Ruiz García es el último ganador de un premio que ya han obtenido, entre otros, Élmer Mendoza, Fernando Aramburu o Rafael Reig. 
     

sábado, 18 de marzo de 2017

Doce notas biográficas



Hará más de dos décadas escribí unas pinceladas sobre mí mismo que tal vez por pudor no califiqué de autobiográficas, sino que, sin auto por delante, peatonalicé en meramente "biográficas". Las anoté en un cuaderno, y ahora he encontrado esas páginas arrancadas. Quizá mi mejor autorretrato sea este: solamente llegué a completar cuatro de la docena prevista. Van aquí:

I

Siempre extrañado, nació en África de padres españoles. Toda su vida, salvo breves y contados interludios, ha residido en una Sevilla de la que se siente cordialmente ajeno, exiliado. Sus últimos esfuerzos se orientan a dejar de escribir y pensar en su lengua materna. Repudia el tiempo en que le ha tocado vivir y, bien mirado, cualquier otro. Su obra, desde los dieciocho hasta los veinticinco años, es amplia y rica. Anteriores a ese periodo de creatividad, sonrojantes balbuceos. Tras él, una estela de estertores indignos.

II

Siendo aún muy pequeño, se le apareció el diablo en sueños que el tiempo no ha logrado hacer olvidar. Desde entonces, y tal vez como reacción, siempre ha sido objeto de un poderoso impulso místico, manifestado de diferentes maneras, no siendo la más desdeñable su erotismo, cándido, férvido y desesperado.

III

Nació en 1963. En 1977 se afilió a la Falange Auténtica. En 1981 se relacionó con grupos oscuros. En 1984 entró en una sociedad rosicruciana, en la que permaneció unos meses. En 1986, en el curso de un trabajo de investigación sobre Dante Gabriel Rosseti, en Edimburgo, escribe el que será su primer libro de poemas como tal. Ese año comienza sus estudios de gaélico.
     En 1985 se escapa de casa, poniendo en evidencia la gran mixtificación que había creado sobre sus estudios. Vuelve poco después, ilustrando de ese modo su cobardía.
     En 1982 hace primero de derecho. Le soprende la guerra de las Malvinas, las noticias sobre el conflicto le hacen permanecer constantemente pegado al transistor, quiere alistarse en el ejército argentino pero el sueño dura poco: derrota y rendición.

IV

Iba para loco y se quedó en imbécil. Es persona de vasta cultura y mayor desmemoria. Sincero, no se ruboriza al confesar su hipocresía. Ni asiente al progreso ni lo ve en parte alguna. Es enamoradizo y misógino; noble y canalla, pero sobre todo lo segundo.


viernes, 17 de marzo de 2017

"Como médium sonámbulo"




James Merrill con David Jackson ante un tablero de ouija


En Los fantasmas de Yeats, la novela que publicaré dentro de pocas semanas, aparece el tema de la ouija y de la mediumnidad, tan caros al poeta irlandés como al estadounidense James Merrill (bueno, a este aún más), de quien entregué hace tiempo a la editorial Vaso Roto mi traducción de El libro de Efraín, primera parte del ciclo La luz cambiante en Sandover. Uno y otro, Merrill y Yeats, me recuerdan siempre este breve poema de Juan Ramón Jiménez de su libro Poesía (1923):

Poder que me utilizas 
como médium sonámbulo,
para tus misteriosas comunicaciones;
¡he de vencerte, sí,
he de saber qué dices,
qué me haces decir, cuando me cojes;
he de saber qué digo, un día!

jueves, 16 de marzo de 2017

Biografías



Desde que se publicó la de Juan Eduardo Cirlot, y pronto hará un año de eso, son muchos los que me preguntan qué biografía escribiré a continuación. Parece que tras la de Cernuda y la de Cirlot debería intentar una de Cervantes, aunque solo fuera para no dejar esa laguna -¡ese inmenso océano- en el alfabeto. Un amigo, conociendo mis gustos literarios, y siguiendo el orden de la letra C, me insta a emprender la de Cunqueiro. Cierto es que me apetecería, pero no menos verdad es que creo que de momento es tarea que supera mis fuerzas.
     Hace unos días leí la biografía, una amplia semblanza escrita en menos de dos semanas, que César González-Ruano dedicó a Miguel de Unamuno. Se trata de su segunda edición (1953) que reproduce con algunos cortes en asuntos políticos la de 1930 y ofrece como posdata la muerte del autor de El sentimiento trágico de la vida, curiosamente (o no, porque se publicó durante el Régimen de Franco) omitiendo cualquier dato o noticia sobre la Guerra Civil y el tristemente célebre enfrentamiento con Millán Astray en Salamanca. Unamuno llena con su figuna unas páginas de una novela biográfica o biografía novelada de un notable personaje español del siglo XX que espero ver editada en breve. En el libro de Ruano sobre el ex rector salmantino, con quien mantuvo una entrevista antes de ponerse a redactar su obra, este brinda en cinco puntos lo que es su concepto de biografía. Los copio aquí, objeto de reflexión:

1º No hay nada más difícil que poner a un hombre en pie.

2º No es cuestión de técnica. Hay que llevar el sentimiento de la biografía dentro, más aún, sacar el personaje de uno mismo.

3º A mí me parece igual que el biografiado sea así o no lo sea. Hay muchas versiones históricas de un hecho. ¿Cómo fue la verdad? Eso es lo que menos importa. La verdad es siempre la del que mejor la haya creado.

4º La leyenda debe imponérsele al biografiado hasta el extremo de que él mismo ya no sepa cuál fue su realidad.

5º Se hace biografía hablando de la proyección intelectual de un hombre, situándole, viendo su época, su obra, sus contemporáneos, mejor que manejando fechas exactas, que no creo puedan interesar demasiado a nadie, ni el nombre de su abuelo, que, desde luego, no nos importa.


miércoles, 15 de marzo de 2017

martes, 14 de marzo de 2017

La suprema ficción




Se acoge Javier Vela a un epígrafe de Wallace Stevens en el pórtico de Fábula, su último libro de poemas. Poetry is the supreme fiction, decía el norteamericano. Inmediatamente tras la cita, unos poemas que tienen, efectivamente, mucho de microrrelato, de pinceladas narrativas, con vinculaciones con esas otras formas de contar que ofrecen las pantallas. Sin embargo, aunque tras el velo de un nombre ficticio, la segunda parte se adentra por un amor verdadero, ya presente en Hotel Origen (2015). Pero hay más, con diferentes intenciones y tratamientos.
     Abundan los poemas en versículo, pero también los hay en verso medido de una decantada perfección como estos del poema "La pasión y la forma":

Escribir, escribir, como si camináramos
por un hilo invisible,

para buscar a tientas el corazón del otro,
el sudor de su alma proyectada en la nuestra,
como una fruta nueva casi flor,
o una anciana peinándose para el último baile.


     Fábula será presentada hoy 14 de marzo a las 19.30 por su autor y por Eva Díaz Pérez en la Biblioteca Provincial de Sevilla.

lunes, 13 de marzo de 2017

"A la genciana azul"



Brillante flor con otoñal rocío,
del mismo azul que colorea el cielo,
que abres cuando la luz serena sigue
a la heladora noche con su escarcha,

no vienes cuando rozan las violetas
fugitivos arroyos u hontanares,
o aguileñas de púrpura vestidas
se inclinan sobre nidos recatados.

Aguardas hasta tarde, y vienes sola,
desnudo el bosque y lejos ya las aves,
cuando auguran escarchas y días breves
que el año envejecido finaliza.

Entonces tu ojo dulce y serenísimo
mira sobre tu borde al firmamento
azul, azul, cual si caer dejara
de su cerúleo muro una flor.

Quiero que igual, cuando yo vea
que la hora de la muerte se me acerca,
la esperanza, brotando de lo hondo,
pueda mirar al cielo mientras parto.



Este poema del norteamericano William Cullen Bryant (1794-1878) lo incluí en mi antología Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos (Mono Azul, 2006). El original se puede leer aquí.

domingo, 12 de marzo de 2017

De nuevo, Cavafis






Tengo sobre la mesa la primera edición de la Poesía completa de Consantino Cavafis en Alianza Tres (1982) con hermosa cubierta que reproduce un lienzo de Alma Tadema. Ya fue aquella una edición importante en la que Pedro Bádenas de la Peña ofrecía junto a los 154 poemas canónicos aceptados para su publicación por el alejandrino muchos otros, muchos otros inéditos y proscritos, más los tres poemas compuestos en inglés, en traducción de Luis Alberto de Cuenca. Ahora es este el que ha propiciado que en la magnífica Biblioteca de Literatura Universal, y en edición bilingüe a diferencia de la monolingüe aquella, vuelvan a ver la luz los poemas de Cavafis con nuevas aportaciones, entre las que se incluyen las traducciones al griego que este hizo y Bádenas ha rescatado. 
     No son escasas, al contrario, las versiones de Cavafis en español, incluida la reciente, y muy buena de Juan Manuel Macías para Pre-Textos. Esta es sin embargo la más completa, y huelga decir que una delicia. Cavafis tiene algunos poemas memorabilísimos, como aquel en el que habla de la llegada de los bárbaros o aquel otro en el que el dios abandona a Antonio. Pero también hay interés en el resto de lo que escribió, aunque fueran borradores. Es, sin duda, uno de los grandes poetas europeos del siglo XX. Entre las curiosidades que atesora el volumen, me ha llamado la atención la traducción que Cavafis hizo de un canto del Infierno de Dante y ver, así en griego, el nombre de mi ciudad: Sevilla. O comparar sus traducciones con otras que yo he hecho, como la del famoso "Ulises" de Tennyson (a Cavafis, al traducir, le gustaba fijarse en poemas que, en otras lenguas, recrearan asuntos, temas y personajes helénicos).
     Una buena introducción, con una detallada cronología, y no solo, eso, completan las delicias de esta Poesía completa, que no importa que haya leído ya en parte vuelve a emocionarme treinta y cinco años más tarde.

sábado, 11 de marzo de 2017

En Almería






Qué hermoso cartel me han preparado en la Facultad José Ángel Valente de Almería para mi intervención de este jueves. Muchas gracias.

viernes, 10 de marzo de 2017

Se estrena marzo



SE ESTRENA MARZO

Cómo esta luz
transforma la leñosa superficie
de las ramas secas, de palo,
en profusión de yemas
bajo el telón azul:
el andamiaje,
las tablas
donde se representa ya
–comedia ahora,
drama en el tercer acto
y tragedia en el cuarto
y último–,
sacada de su libro
la primavera.
Como si fuera cine,
y no teatro,
corre en sesión continua

el calendario.

jueves, 9 de marzo de 2017

Sorpresa de Kenneth Koch




A la poesía le pedimos, entre otras cosas, que nos sorprenda. Que en un género tan escrito y repetido y, ay, trillado, hallemos representaciones distintas, formas novedosas, elementos que escapen de lo manido y previsible. Perros ladrando en la nieve, y su autor, Kenneth Koch, lo consiguen.
     A Koch (1925-2002) se le encuadra en lo que se conoce como Escuela Poética de Nueva York, junto con John Ashbery y Frank O'Hara (que aparecen en algunos de los poemas aquí antologados), pero está más cerca de la cotidianeidad del segundo que del hermetismo un tanto antipático del primero. Autor de libros de iniciación a la poesía y profesor en Columbia, ofrece aquí un largo poema, "The Art of Poetry", que es rico en lecciones sobre la poesía y que debería ser leído y comentado en talleres. Emplea un lenguaje llano tanto en vocabulario como en sintaxis, cercano a la prosa y lo conversacional. En ella se cumple lo que predica en el poema: "Tu poesía, si es posible, debería expandirse / más allá de tu experiencia, sin por eso dejar de serle fiel."
     Un poema redondo es "Un tren puede ocultra otro", con sus elementos repetitivos y su cirta ingenuidad, que ya justifica el libro entero, pero hay muchas otras páginas que juegan brillantemente con anáforas y rimas, no necesariamente sonoras. En una suite en la que aparecen escritores, filósofos y pintores comparece Borges; estos son los versos finales de ese poema: "Nadie en la Biblioteca / Sabía que era un hombre famoso. / Estaban fascinados / Con las mujeres elegantes / Que iban a buscarlo - / ¡Como a un libro!- / Al final del día a la Biblioteca!" También hay grandes momentos en las composiciones, muy personales odas (hasta en la alusión a Keats de "A la pintura abstracta"), que el poeta, ya mayor, dedica a sus décadas pasadas, las de sus veinte y cincuenta años. Y en "A mis viejas direcciones" vuelve a lograrlo, con una emoción sencilla y fácilmente compartible.
     Esta antología bilingüe que lo presenta por vez primera en español ha sido publicada por Kriller71 y cuenta con un prólogo de Jordi Doce (acertadamente titulado "Aire fresco") y traducción de Sílvia Galup y Aníbal Cristobo.



miércoles, 8 de marzo de 2017

Jesús Aguado sobre Cirlot



La revista Nayagua, cuyo número 25 acaba de ver la luz, publica una estupenda reseña de Jesús Aguado sobre mi biografía de Cirlot. Se puede hallar en el sumario (va aquí el enlace a la revista completa).

martes, 7 de marzo de 2017

Bandoneón



Cada vez que se pliega su fuelle, se acercan las dos orillas del océano; escuchándolo aquí, no es junto al Guadalquivir donde lo oigo sino, pegado allí, en el Río de la Plata. Al dilatarse, su mañana es mi tarde; mi medianoche, es su amanecer.

lunes, 6 de marzo de 2017

domingo, 5 de marzo de 2017

Las llamas sobre el agua





Andrés Sánchez Robayna es el alma, impulsor y principal aportador del Taller de Traducción Literaria de la Universidad de la Laguna. Con motivo del vigésimo aniversario del taller ha reunido ahora una nutrida muestra de traducciones realizadas por él mismo, solo o en colaboración, y otros participantes en los seminarios que organiza. Es la tercera de estas entregas, tras De Keats a Bonnefoy (2006) y Ars Poetica (2011), también en Pre-Textos.
     En su introducción, Robayna observa: "Ocurre, por lo demás, que la traducción, por ser en su esencia una apertura radical a la alteridad, es justamente lo contrario del ensimismamiento, de todo aquello que vuelve rígidas y cerradas las tradiciones literarias nacionales. " Y a continuación repite el sabio juicio de Ezra Pound: "Una gran época literaria es tal vez siempre una gran época de traducciones." Me choca ese "tal vez" junto al "siempre", pero es algo que está en el original del poeta de Idaho: A great age of literature is perhaps always a great age of translations. Aquí las hay de Coleridge, Baudelaire, Dickinson, Mallarmé, D'Annunzio, de Andrade, Pessoa, Ungaretti, Michaux... pero también de muchos autores menos conocidos de lenguas que no cuentan con muchas traducciones en español. En general son muy buenas en el resultado final y por su fidelidad con las lenguas que entiendo. Por poner una pequeña pega, en las excelentes del propio Sánchez Robayna me importuna el comienzo de verso con mayúscula, que aunque sea el uso de las lenguas de las que vierte, en español es, con diferencia, la opción menos frecuente aunque la empleara mi admirado Cernuda. Pero el libro es un festín que se acerca a las 500 páginas en pulcra edición bilingüe. Entre los descubrimientos, el esloveno Boris A. Novak (1953), autor de fogonazos como estos, primos hermanos de la greguería:

Las sombras
son ciegas,
por eso la luz
las lleva
de la mano.



La marea
es la rima 
de la luna.



Sólo la letra
muestra
el blancor
del papel.





sábado, 4 de marzo de 2017

Adiós a Dòhmnall MacAmhlaidh






Murió este jueves, a los ochenta y seis años de edad, el poeta Dòmhnall MacAmhlaidh, uno de los más importantes en gaélico escocés. MacAmhlaidh era natural de la isla de Lewis, en las Hébridas, y estudió, años después de que Cernuda residiera y fuera lector allí, en el Emmanuel College de la Universidad de Cambridge. Catedrático de lenguas y literaturas célticas, fue autor de nueve libros de poesía y de una importante antología publicada por vez primera en 1976: Nua-Bhàrdachd Ghàidhlig, que compré y leí una década después cuando ampliaba estudios en Edimburgo. El poema que aquí reproduzco lo traduje poco después; como no sé en qué vieja carpeta estará ahora, me he atrevido a verterlo hoy de nuevo, directamente del original pero mirando con el rabillo del ojo la traducción del propio poeta al inglés.


PASOS

Te adentraste
en mi vista como una estrella
nueva
para el astrónomo;
una luna
mostrando un sol oculto:
la alegría del descubrimiento;
y yo extendí las manos al calor.

No extendí las manos para agarrarte,
que otro poder las gobernaba,
habían quedado entumecidas
en la ceremonia ritual de mi universo,
sin confiar en la libertad lo bastante
como para desenredar ese viejo vínculo.

Y pasó la oportunidad.

Ayer me encontré contigo
en una calle,
llama de ojos y de lana azul,
y busqué en mi lengua
palabras que decir,

pero las había perdido todas;
y a través de la mudez callada
de mi silencio
escuché en la calle
paso a paso tus pies
marchándote, flor-azul-
ciega,
cada vez más lejos.

Resplandecía el sol
hoy
antes de dormir;
pasé la noche agitadísimo,
escrutando lunas y estrellas
(¡y medité sobre la vigilia de los poetas!)
Ay, ojalá pudiese decir
que fuiste tú quien me tuvo despierto
…de una forma u otra

pero sencillamente
no pude pegar ojo
(amor)

…la verdad sea dicha.



viernes, 3 de marzo de 2017

"Sobre una abeja que bebía en un vaso de vino y se ahogó en él"




Philip Freneau



Nacida para en lagos o fontanas
beber, o bien las aguas del torrente,
¿por qué vienes aquí en vagante vuelo?
¿Te tienta Baco?
¿Te preparó él el vaso?
¿Dejaré que conmigo lo compartas?

¿Te hostigaron tormentas o enemigos,
te espantaron la avispa o el papamoscas,
te afligieron contiendas o trabajos,
o te perdiste?
Ven, no hay mejor asiento
que aquí ante las orillas de este lago.

¡Bienvenida -salve, te digo- al vaso!
Aquí te doy la bienvenida.
Que las nubes de inquietudes huyan lejos,
las cuitas cesen.
Este fluido no falla,
ahoga las penas de hombres y de abejas.

No sabemos qué te empujó hasta aquí,
y no es fácil que tú puedas decirlo,
pero encantado te dejaría ir
con grato adiós:
con más aleves alas vuela, marcha,
y tu dardo hará frente a quien te acose.

Pero no tomes, ay, sorbos muy grandes,
no vayas a morir en este océano,
pues abejas mayores se hunden, y otras
de seis pies de alto.
Como el faraón, se diría
que habías perecido en un mar rojo.

Mas haz como te plazca, te comprendo;
goza sin miedo:
será un vaso de vino tu sepulcro;
tu epitafio, una lágrima;
toma asiento en la barca de Caronte,
y diré a la colmena: "Murió a bordo."


Este poema de Philip Freneau (1752-1832) lo traduje para mi antología Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos (Mono Azul, 2006). El original se puede leer aquí.