lunes, 30 de enero de 2017

Con ritmo de tango






La Argentina, así con artículo, es uno de los países que más atractivo han ofrecido y aún ofrecen del planeta. No ya solo como destino para emigrantes de numerosas procedencias y azuzados por mil necesidades distintas, sino también para los que sin moverse de casa sueñan con sus paisajes, se contonean mentalmente con su música, se enfrascan en su vasta literatura, se admiran o exasperan con episodios de su historia. Editado por Fórcola, ahora Blas Matamoro comparte Con ritmo de tango. Un diccionario personal de la Argentina. Reúne en él con un punto de capricho, como exige una obra de estas características, una sesentena de entradas sobre la nación y sus gentes, su léxico, sus filias y fobias. 
     Naturalmente, se habla aquí del fútbol y del psicoanálisis, pero también de Lugones o Borges. Al lado de ellos sonroja ver incluido el nombre de un ex presidente del gobierno español, pero ineludibles son algunos próceres de allí, como, naturalmente, Evita y Perón, con siluetas especialmente logradas. Siguiendo la tendencia general, y en consonancia con el furor centrípeto argentino, el libro atiende mucho más a lo bonaerense que a las provincias, no en vano el autor es porteño (aunque con muchos años de residencia en España). Sobre la capital, cuyas contradicciones no elude, escribe: "Durante la colonia, el hecho de que el lugar careciera de minas de plata impidió el desarrollo del brillo que tuvieron el Alto Perú, Lima y México. Es decir que la única ventaja de Buenos Aires es el desafío de hacerlo todo en las peores condiciones."
     He pasado unos excelentes ratos de lectura con este libro informado y bien escrito que, cosa rara y bien loable, no cae en la facundia y el narcisismo que proverbialmente se atribuyen a los compatriotas de su autor.