miércoles, 25 de enero de 2017

Extraña geografía





Hacía mucho que Juan Lamillar no publicaba poesía en Pre-Textos, desde 1998 y Las lecciones del tiempo. En el que ha transcurrido ha seguido entregando, sin embargo, varios libros en oyras editoriales: La hora secreta (Renacimiento, 2008), Entretiempo (Vandalia, 2009), Música de cámara (Libros Canto y Cuento, 2014) y Las formas del regreso (Prensas Universitarias de Zaragoza, 2015). Quien conozca la poesía de este autor no hallará aquí sorpresas, aunque sí, por su senda de siempre, nuevos poemas (varios ofrecidos en la antología Entretiempo, de 2015). Los hay muy buenos, como "Unas cuantas palabras", "Volver" y "Un grito gris".
     En el primero de ellos, Lamillar refleja el proceso de creación literaria (no queda claro si poética), con unas palabras escritas al principio de la mañana y con la incertidumbre de lo que serán al mediodía, de regreso de la jornada laboral. Es un día oscuro, con el cielo gris. Se pregunta el poeta si cuando vuelva,

¿habrán fructificado con la lluvia?
Serán frases de olvido,
dirán cosas distintas de las que yo les dije
cuando las esparcí sobre la mesa, 
un puñado de luces en las sombras del alba.

     La quinta sección (meramente "Cinco", no ostentan títulos las seis partes del libro) muestra también otro regreso, ahora de un viaje, con la vuelta a la costumbre.

El agua cotidiana
ha arrancado a las ropas
los aromas exóticos,
las manchas de color de las especias,
el sudor contraído en las ruinas.

     En esas páginas hay visitas a Pérgamo, Hiérapolis, Cabo de Gata, y algún escenario cercano al poeta, pero tan hermoso que habría que venir a Sevilla solo por verlo: "Casa de Pilatos". Cierra la sección "En el mercado", donde se escuchan voces "que venden lo que es perecedero / y pregonan lo efímero". 
     La segunda parte de Extraña geografía la componen siete sonetos (alguno de ellos en verso dodecasílabo). No suele emplear Lamillar la rima, pero no la desdeña, como en el poema "Un grito gris", que mencioné anteriormente. Tiene una cita de Alberto García -Alix, glosada en la primera estrofa, que a su vez es epítome de toda la sección, dedicada a la fotografía:

Siempre la foto es pasado.
Tras disparar en el tiempo,
ya no somos como somos:
ahora somos como éramos.

     Los poemas de Extraña geografía abarcan de 2005 a 2008. Cuenta ya Lamillar con materiales para dos o tres libros más, que ojalá no tarden en sumarse a esta obra exquisita que comenzó a ver la luz hace ahora 35 años con Muro contra la muerte (Renacimiento, 1982).


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