sábado, 14 de enero de 2017

Recuperar la casa de Cernuda







Luis Cernuda tuvo cuatro domicilios en Sevilla. Los dos más importantes fueron el de la calle del Aire, que inspiró el título de su primer libro de poemas en 1927, y el natal en la calle Acetres. Fue aquí donde despertó a la música, donde se fue conformando su sensibilidad, donde intuyó la magia de la poesía y los mitos y donde hallaría tantos recuerdos que irían a parar a su libro de poemas en prosa Ocnos
     El jueves saltaba la noticia: el delegado de Cultura en el Ayuntamiento hispalense, Antonio Muñoz, va a llevar al pleno la propuesta de adquisición de ese inmueble, hoy muy deteriorado, para convertirlo en un lugar de recuerdo al poeta y su obra, y por extensión en un lugar de encuentros y actividades poéticas. Por una vez Sevilla, tan indolente en numerosos aspectos, se ha portado bien con lo suyo, a lo que tantas veces parece que reputa como ajeno. Es raro ver la efigie de un poeta en la portada de un periódico. Hoy gracias a esta iniciativa que hay que respaldar y aplaudir, Cernuda se ha "colado" donde le corresponde.
     Los medios de comunicación fueron convocados junto a la lápida que reproduce unas líneas de Cernuda donde recuerda un magnolio que había allí mismo, sustituido por otro que se plantó tras esa tapia durante los actos del centenario del autor de La realidad y el deseo, en 2002. Estuve presente en ambas ocasiones separadas por tres lustros (curiosamente, también ahí es donde Mordzinski eligió retratarme hace unos años). Tras el breve acto, entramos por el Patio de Banderas al Alcázar, y allí nos sentamos a tomar café en la terraza que hay en medio de los bellísimos jardines. El día era espléndido, con un azul radiente como evocaba Cernuda en su estampa sobre el magnolio. Pensé en lo que le habría gustado a nuestro paisano aquel cielo, aquella luz, aquella suave temperatura para ser invierno, a él, el exiliado en el frío y la lluvia, si no nieve, de Escocia o Massachusetts.






De izquierda a derecha, Antonio Muñoz, delegado de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla; Bernardo Bueno, alcaide del Alcázar; José Daniel Moreno Serrallé, coordinador de la Casa de los Poetas y las Letras; Jacobo Cortines, Abelardo Linares y yo mismo. (Fotografía, Rafael Castaño)

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