martes, 14 de febrero de 2017

Shakespeare en Asturias





Si se mira apresuradamente esta cubierta, parecerá que se trata de una edición más de los Sonetos de William Shakespeare en traducción española. Ahora, si se mira con un poco más de atención y se lee la letra pequeña, lo que tenemos ante la vista es una traducción al asturiano. Como un pájaro sobre los campos cantábricos he picoteado en ella, y el sabor de sus bayas es muy grato, un nuevo sabor sobre el viejo fruto conocido. Héctor Fernández y la editorial Saltadera han hecho un excelente trabajo. El azar abre con sus imprevisibles y abstractas manos las páginas y las de carne y hueso copian aquí, a modo de ejemplo, los primeros versos del soneto XLI:

Les faltes qu'al to llibre albedríu cometes
cuando nun toi presente nel to corazón
casen cola toa edá y cola to belleza,
porque la tentación síguete ellí onde vas.

Suenan como si el Bardo abandonara el inglés de la Corte londinense y se solazara en la escritura de algún dialecto norteño, allá por Lancashire, que reverberara en él desde su gira con la compañía que lo acogió en sus inicios sobre las tablas. Son palabras astures, pero podrían ser pronunciadas sobre el prado no menos verde de alguna aldea de la vieja Inglaterra.