viernes, 3 de marzo de 2017

"Sobre una abeja que bebía en un vaso de vino y se ahogó en él"




Philip Freneau



Nacida para en lagos o fontanas
beber, o bien las aguas del torrente,
¿por qué vienes aquí en vagante vuelo?
¿Te tienta Baco?
¿Te preparó él el vaso?
¿Dejaré que conmigo lo compartas?

¿Te hostigaron tormentas o enemigos,
te espantaron la avispa o el papamoscas,
te afligieron contiendas o trabajos,
o te perdiste?
Ven, no hay mejor asiento
que aquí ante las orillas de este lago.

¡Bienvenida -salve, te digo- al vaso!
Aquí te doy la bienvenida.
Que las nubes de inquietudes huyan lejos,
las cuitas cesen.
Este fluido no falla,
ahoga las penas de hombres y de abejas.

No sabemos qué te empujó hasta aquí,
y no es fácil que tú puedas decirlo,
pero encantado te dejaría ir
con grato adiós:
con más aleves alas vuela, marcha,
y tu dardo hará frente a quien te acose.

Pero no tomes, ay, sorbos muy grandes,
no vayas a morir en este océano,
pues abejas mayores se hunden, y otras
de seis pies de alto.
Como el faraón, se diría
que habías perecido en un mar rojo.

Mas haz como te plazca, te comprendo;
goza sin miedo:
será un vaso de vino tu sepulcro;
tu epitafio, una lágrima;
toma asiento en la barca de Caronte,
y diré a la colmena: "Murió a bordo."


Este poema de Philip Freneau (1752-1832) lo traduje para mi antología Poe y otros cuervos. Primeros poetas norteamericanos (Mono Azul, 2006). El original se puede leer aquí.




2 comentarios:

santiago muñoz dijo...

y no es fácil que tú pedas decirlo,

Pero no tomes, ay, sorbos my grandes,

No hay dos sin tres, yo he visto dos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias. Estos dedos míos. Un saludo.