jueves, 9 de marzo de 2017

Sorpresa de Kenneth Koch




A la poesía le pedimos, entre otras cosas, que nos sorprenda. Que en un género tan escrito y repetido y, ay, trillado, hallemos representaciones distintas, formas novedosas, elementos que escapen de lo manido y previsible. Perros ladrando en la nieve, y su autor, Kenneth Koch, lo consiguen.
     A Koch (1925-2002) se le encuadra en lo que se conoce como Escuela Poética de Nueva York, junto con John Ashbery y Frank O'Hara (que aparecen en algunos de los poemas aquí antologados), pero está más cerca de la cotidianeidad del segundo que del hermetismo un tanto antipático del primero. Autor de libros de iniciación a la poesía y profesor en Columbia, ofrece aquí un largo poema, "The Art of Poetry", que es rico en lecciones sobre la poesía y que debería ser leído y comentado en talleres. Emplea un lenguaje llano tanto en vocabulario como en sintaxis, cercano a la prosa y lo conversacional. En ella se cumple lo que predica en el poema: "Tu poesía, si es posible, debería expandirse / más allá de tu experiencia, sin por eso dejar de serle fiel."
     Un poema redondo es "Un tren puede ocultra otro", con sus elementos repetitivos y su cirta ingenuidad, que ya justifica el libro entero, pero hay muchas otras páginas que juegan brillantemente con anáforas y rimas, no necesariamente sonoras. En una suite en la que aparecen escritores, filósofos y pintores comparece Borges; estos son los versos finales de ese poema: "Nadie en la Biblioteca / Sabía que era un hombre famoso. / Estaban fascinados / Con las mujeres elegantes / Que iban a buscarlo - / ¡Como a un libro!- / Al final del día a la Biblioteca!" También hay grandes momentos en las composiciones, muy personales odas (hasta en la alusión a Keats de "A la pintura abstracta"), que el poeta, ya mayor, dedica a sus décadas pasadas, las de sus veinte y cincuenta años. Y en "A mis viejas direcciones" vuelve a lograrlo, con una emoción sencilla y fácilmente compartible.
     Esta antología bilingüe que lo presenta por vez primera en español ha sido publicada por Kriller71 y cuenta con un prólogo de Jordi Doce (acertadamente titulado "Aire fresco") y traducción de Sílvia Galup y Aníbal Cristobo.



No hay comentarios: