viernes, 28 de abril de 2017

La mujer


La mujer no es la llave de la cámara del secreto, sino la puerta que cierra esa estancia. En contacto con ella, lo vertical se hace horizontal, la puerta se transforma en lecho. Y ya no hace falta entrar. Es la cámara del secreto la que entonces se desplaza y resitúa paredes, techo y cimientos sobre ella. Sobre -sin gozne ni bisagra, desquiciados- nosotros.

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