miércoles, 26 de abril de 2017

Prueba de vigor intelectual





Eso, "prueba de vigor intelectual", era para Samuel Johnson la conversación, como recuerda Ignacio Peyró en la introducción a la extensa que ha mantenido él mismo con Valentí Puig (Palma de Mallorca, 1949) que publica Elba: La vista desde aquí. Boswell, quiero decir Peyró, va tirando de la lengua a Puig, y consigue un libro, raro en nuestro medio, que se lee con interés por lo sosegado y mesurado de esa charla entre dos caballeros muy cults que jamás -al menos aquí- se apean el usted.
    He leído con especial interés las páginas que se dedican a Irlanda, donde Puig residió durante los Troubles. Así recuerda su llegada como lector de español a Derry en el curso 1970-71 a Derry (no digo Londonderry porque gustándome mucho Londres me parece una aberración ese prefijo): "Eran los años intensos del terrorismo del IRA, en una comunidad muy dividida. Por la noche tomé el tren que cruza el Ulster y lleva de Belfast a Derry. Tuve la sensación de retroceder en el tiempo. Al llegar, tomé un taxi y me llevó a la casa particular en la que había sido alojado. Estaba en zona católica y el taxi cruzó un paisaje de cascotes, edificios demolidos, como una ruina moderna en la noche."
     Pero no solo se dialoga de Irlanda: también se habla de España, de Cataluña, de asuntos políticos y actuales. Hay abundantes opiniones con las que no hay que estar por qué estar de acuerdo. La unanimidad es algo que ni siquiera se da en los camposantos, donde hay ánimas que habrán optado por el infierno, a otras las habrá ganado el paraíso y, en fin, existirán unas terceras en ese limbo el purgatorio, que algún zoquete como yo, poco versado en teología confunde de vez en cuando con el limbo (el cual, enseña la Iglesia, ha dejado de existir).

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