sábado, 27 de mayo de 2017

De Jorgenrique Adoum




Fue Adoum (1926-2009) un muy importante poeta ecuatoriano, secretario de Pablo Neruda una temporada y también novelista, cuyo libro Los cuadernos de la tierra se publica por primera vez ahora en España gracias a Ultramarinos Editorial, comandada por Julia Echevarría y Unai Velasco. Como es norma en estas exquisitas publicaciones, al final del libro hay un amplio apéndice, "Contextos", en el que se reúnen entrevistas, prólogos y piezas críticas, entre las que hay páginas firmadas por Saúl Yurkievich y José Olivio Jiménez. En una entrevista con Paola de la Vega, Adoum declara esto que la experiencia, la intuición y las lecturas confirman: "La poesía no es exclusivamente un género literario que se canta o se escribe: es una calidad que se alcanza."

viernes, 26 de mayo de 2017

jueves, 25 de mayo de 2017

Arqueología de un milagro



Jesús Aparicio González (Brihuega, Guadalajara, 1961) ha publicado antes de este en Ruleta Rusa Ediciones, Arqueología de un milagro, diez libros de poemas. De nuevo un poeta al que no había leído y que sorprende por su calidad. Por mi querencia irlandesa me atrae"Vuelve Yeats" (una variación sobre "La isla del lago de Innisfree"), pero el interés se prende en muchos otros de sus versos. Si a menudo bordea lo sentimental y se arrima como torero arriesgado a los pitones del cliché, el balance es rotundamente positivo, como en el comienzo de "El solo que acompaña":

Un amigo camina a tu lado en silencio,
Ignora lo que fuiste, no persigue
al que serás.

Se hace lluvia cuando tienes sed,
hierba silvestre si te vence el sueño.


martes, 23 de mayo de 2017

Lectura de Gary Snyder





Con prólogo de Nacho Fernández Rocafort y traducción de José Luis Regojo, Kriller 71 publica La isla de la tortuga, de Gary Snyder. De todos los poetas Beat, Snyder fue (y es, pues felizmente sigue vivo, como Lawrence Ferlinghetti) el más cercano a la naturaleza, y bien que lo demuestra en este libro que originalmente vio la luz en inglés en 1974.
     Poco antes y en la Sierra Nevada de California, Snyder levantó con sus propias manos y otras amigas una casa de madera, como una hermana mayor de la cabaña de Thoreau en la Laguna de Walden, al regreso de sus estancias orientales. De esa vida nueva entre los árboles trata este libro, en el que confluyen los ecos de los indígenas norteamericanos con el budismo zen, apreciable en poemas como "Exterior", que comienza: "el silencio / de la naturaleza / en el interior". Hay en estas páginas coyotes, corzas, carreteras, arroyos, pájaros carpinteros, alusiones a a Guerra de Vietnam, la versión de una plegaria de los indios Mohawk... La preocupación ecologista es manifiesta en muchas de las composiciones, que no siempre son memorables, aunque cuando aciertan alcanzan la plástica densidad ligera de, por ejemplo, "Aguacate", donde compara a este con el Dharma y dice que la"enorme semilla redonda", "dura y resbaladiza, / parece como / si tuvieras que plantarla — pero entonces  / sale dispara de entre los / dedos — / se escapa."
     Kriller 71, con Aníbal Cristobo, su responsable, está haciendo un gran esfuerzo por presentar entre nosotros, junto a voces de otras procedencias, lo más destacado de la poesía estadounidense. 

domingo, 21 de mayo de 2017

Turistas



No tengo nada en contra de los turistas. Es más, les agradezco mucho que vengan con billete de ida y vuelta. Sobre todo, lo segundo.

sábado, 20 de mayo de 2017

La poesía reunida de Francisco Díaz de Castro







Recién jubilado como catedrático de literatura española de la Universidad de las Islas Baleares, Francisco Díaz de Castro (Valencia, 1947) ha reunido su poesía completa con el título Cuestión de tiempo en la coleccion Calle del Aire de Renacimiento. Vuelven, pues, aquí, dialogando unos con otros, "con algunas supresiones, modificaciones y modificaciones", los libros Inclemencias del tiempo (1993), El mapa de los años (1995), La canción del presente (1999), Hasta mañana, mar (2005) y Fotografías (2008). Completan la edición once poemas inéditos. 
     Díaz de Castro es un autor que cuida como pocos la dicción, la factura del verso, pero afortunadamente con una aparente naturalidad que permite que fluya la materia de los poemas, que en su caso, además de los temas habituales, tratan con frecuencia de dos pasiones suyas: la fotografía y el jazz. De los muchos buenos poemas que integran esa summa podría destacar "El impaciente", "Legado" o "La pedigüeña". También, uno excelente sobre sor Juana Inés de la Cruz que adopta la forma del monólogo dramático que, vía Cernuda, tuvo tanto cultivo en la poesía española de los ochenta. Va aquí con el permiso de su autor:


ARDUA TAREA DE SOR JUANA

He vendido mis libros:
algo aprovecharán mis deudos.

No respondo a mi fama, ni me gusta la corte:
unos versos de amor es cuanto busco.
¿Quién soy yo? Tengo decidido
negarme a toda farsa
y mi cuerpo, tan frágil, no concede
respiro a la probable soltería.
¿Qué artefactos carga el amor?

Calculo la inversión de mi retiro.
El poder viene a mí, lo determina
aquel que me critica, quien me envidia.

Buscan mi casa pero desoyen mis palabras.
Aguiar persigue mis pensamientos,
su dulzura profana, mi verdad.
Yo conozco los límites de mis aspiraciones.
La condesa me acoge y gusta de mis versos.
Voy a Puebla a ver a Filotea
y contra el hijoputa escribo.

México es grande,
la corte virreinal inextricable.
Debo callarme para siempre,
arrepentirme y renunciar.
Dirá nada el silencio, porque ese
es el oficio del silencio.

Era un océano sin fondo
aquella biblioteca del abuelo.




viernes, 19 de mayo de 2017

Firmas en las Ferias



-Sábado 20 de mayo, 20-21 h., firma de Vilanos por el aire y el resto de mis títulos publicados por Ediciones de la Isla de Siltolá en su caseta en la Feria del Libro de Sevilla.

-Miércoles 24 de mayo, 19-21 h., firma de Los fantasmas de Yeats y el resto de mis obras publicadas por Espuela de Plata y Renacimiento en la caseta de esta de la Feria del Libro de Sevilla.

-Sábado 27 de mayo, 12-13 h., firma de Los fantasmas de Yeats, Vilanos por el aire y el resto de mis obras en la caseta de la librería Palas en la Feria del Libro de Sevilla.

-Lunes 5 de junio, 19-20:30 h., firma de Los fantasmas de Yeats y el resto de mis obras publicadas por Espuela de Plata y Renacimiento en la caseta de esta en la Feria del Libro de Madrid.

jueves, 18 de mayo de 2017

Sobre la experimentación en poesía





El peruano Maurizio Medo acaba de publicar en Ediciones Liliputienses Backstage. 18 entrevistas (y algunas notas) alrededor de la poesía contemporánea. Ahí, poetas que en general comparten una misma visión de la poesía, ajena a la figuración y lo clásico y con propensión a lo que desde fuera se ha denominado neobarroco, aportan sus ideas al respecto en conversaciones con Medo, a las que complementan algunos poemas de cada cual. No es en general el tipo de poesía que personalmente prefiero, pero es necesario conocerla (entre otras cosas, porque hay que buscar siempre la complementariedad de las certezas o incertidumbres propias en planteamientos que las maticen y enriquezcan). Del uruguayo Rafael Courtoisie, una de las voces más sólidas de esta casi veintena, me ha gustado esta observación, que reproduzco y comparto: "Hay un malentendido desde el siglo pasado, el XX: se confunde poesía con efusión sensible, con desborde afectivo. Creo que tu compatriota Vallejo dio una gran lección en 1922, cuando publicó Trilce. Trilce es absolutamente experimental, pero no se trata de una "búsqueda", de una sucesión de experimentos sin término: se trata de una sucesión de hallazgos, de lo que está al final de la eperimentación. Sin experimentar, sin  romper, sin violentar y probar, no hay poesía."

martes, 16 de mayo de 2017

domingo, 14 de mayo de 2017

Puerta abierta al flamenco




Lutgardo García Díaz ha esquivado en La llave misteriosa los peligros que acechan al tratamiento poético del tema del flamenco: ha conseguido escribir un libro con el que puede disfrutar un lector ajeno a ese mundo gracias a la calidad de sus versos (y a la privilegiada cabeza que los gobierna), los cuales en ningún momento caen en la tentación de convertirse en remedos de letras flamencas y que aun siendo hondos, hondísimos, están escritos desde el lado de la alta poesía lírica, no de lo jondo. Lo recomiendo sin reservas a todos los lectores sin prejuicios o que, mejor aún, quieran cuestionar estos.
     Cantaores y guitarristas llenan estas páginas en las que, en un recorrido cronológico por esta música que es a su vez canto, o cante, hay miserias, fríos, hambres, pero también oro, asombro y prodigios. Yo creo que a grandes poetas que fueron muy aficionados al flamenco, como Félix Grande o Alberto García Ulecia, les habría encantado leer La llave misteriosa. Uno, que no lo es (ni gran poeta ni aficionado), también es capaz de sentir el diapasón emocional de estos poemas en versos que sienten la misma admiración que Borges demostró por milongas y tangos en un pasado que se tornasolea como mítico y que me recuerda al excelente poema inicial, "La queja", donde se lee, por ejemplo: "Eso ocurrió después de que el gran Franconetti / entrara en el prostíbulo cantando las cabales, / con su tripa cetácea y su sombrero gaucho."
     Además de los flamencos, hay un protagonista trágico que en "19 de agosto" recibe una magnífica elegía, elegante elusiva: Fedrico García Lorca. Otros poetas amantes y decidores del flamenco se asoman también en citas y menciones, como Pablo García Baena, Aquilino Duque y Ricardo Molina. De la detención del tiempo en el cante, como en la buena poesía, da muy buena cuenta el poema "Taranto":

Y ahora la voz bajando por las grutas
a las entrañas mismas de la tierra.
Sorbiendo mminerales, tiñéndose las manos
con el carbón impuro que en las vetas aguarda
mientras pasan los siglos sin pasar.

Lutgardo García Díaz ha dejado aquí un libro singular, a contracorriente, hermoso. Y uno le da las gracias aunque no tenga el oído educado para el flamenco (aunque sí, que de aquí es de lo que se trata, para la poesía).


sábado, 13 de mayo de 2017

Brindis


La palabra brindis, con ese aparente plural, ¿no se nos sube a la cabeza y hace que veamos doble solo con mojar los labios en ella?

viernes, 12 de mayo de 2017

Una ciudad que se apaga




Presidida por una cita de los 80 sueños de Juan Eduardo Cirlot, que a su vez le presta, levemente modificado, el título, Un incendio invisible es la novela de Sara Mesa más reciente publicada, aunque en puridad se trata de la primera de las suyas. En su día ganó el Premio Málaga de Novela y fue publicada por la Fundación José Manuel Lara. Ahora, algunos años después, sale en Anagrama revisada por la autora según los términos que ella misma hace explícitos en su "Nota a la nueva edición". A la hora de ofrecer algunas pinceladas sobre el contenido del libro, también Mesa lo sitúa: "aquí se habla de maldad, incomunicación y egoísmo, de desigualdad y miedo, de soledad y encierro." 
     Un incendio invisible da cuenta de la misteriosa decadencia de una ciudad, Vado, y de la zozobra de sus habitantes, que en su mayoría la abandonan a su suerte, dejando detrás a los más débiles, entre los que se cuentan los ingresados en una residencia de ancianos que atiende, irónicamente, al nombre, prometedor, optimista, de New Life. Más que la trama de la novela, que la tiene, lo que más me interesa como lector de Un incendio invisible es la poderosa atmósfera fantasmal que paradójicamente se hace muy presente: ese tren semivacío, ese hotel de cinco estrellas que ahora presta servicios de pensión de mala muerte, el alto edificio que cada vez tiene menos luces encendidas, el corte de suministros como la luz y el agua y la sensación opresiva de que una maldición ha caído sobre la urbe. Destacan entre los personajes una niña con su perro, llenos de aristas pero también de una agónica, extremada dulzura.
    Sara Mesa llevaría luego alguno de sus cuentos de Mala letra al escenario de esta ciudad irreal (unreal city, escribió Eliot en La tierra baldía). Merece la pena el viaje a ella.

miércoles, 10 de mayo de 2017

En doce años





León Molina que acaba de revelarse como un esforzado editor de aforismos ajenos, ha reunido en Esperando a los pájaros del sur la poesía que ha publicado entre 2004 y 2016: El son acordado (2004), Llegar (2010), El taller del arquero (2014) y Un hombre sentado en una piedra (2016). En algunos casos ha corregido y suprimido poemas. Ofrece, además, nueve inéditos. Según él llega al final de un ciclo. No sé. En cualquier caso, me parece una buen oportunidad para llegar, mediante este compacto volumen que los junta, a los libros de uno de los poetas españoles que, saliendo prácticamente de la nada, sacudiéndose la inadvertencia a la que desde luego no era acreedor, más me han interesado en tiempos recientes, ya sea en los haikus y los textos breves, ya en las meditaciones, ya en las observaciones de la naturaleza, que permean, a su vez, las categorías anteriores.
     De los poemas nuevos podría destacar "Parásito", donde el protagonista de los versos se fija en una muchacha que sufre pero a la que el sufrimiento hace más hermosa, "sus rasgos adornados por la pena." Así lo cierra: 

Soy un parásito que se alimenta
de su dolor.

La alegría, como la vida, 
se abre paso en nosotros
sin mucho miramiento.

martes, 9 de mayo de 2017

Calco



CALCO

Escribir poesía me retrotrae a la escuela,
a aquellos dibujos que calcábamos:
una lámina y un papel de cebolla
y, noctámbulo, el lápiz recorriéndolo.

El original y su representación.

Pero el poema no es la nueva silueta,
su trazo,
ni lo que está abajo,
intocable.

Es la movible relación entre los planos.

Un lanzador de cuchillos recorre

el perfil de sí mismo en el poema.

domingo, 7 de mayo de 2017

Los nuevos poemas de Piedad Bonnett





Valga la paradoja, cuando el dolor no impide que tiemble la mano, este se expresa mejor, no tanto como mero dolor sino como manifestación poética. Es lo que sucede con Los habitados, libro con el que la colombiana Piedad Bonnett ganó el año pasado el Premio de Poesía Generación del 27. Hay aquí poemas sobre la locura, el desvalimiento, la pérdida, y un recuerdo constante de su hijo desaparecido, Daniel, sobre el que ya levantara el raro testimonio Lo que no tiene nombre (2013).
     Uno de los miembros del jurado ya me había transmitido las excelencias de Los habitados. Ahora, al comprobarlo por mí mismo, varios han sido los escalofríos que me han provocado estos versos. Ningún lector de poesía -ningún lector, sin más- puede quedar indiferente ante "Vigilante", "Fundido a negro", "Huesos",  "La fecha" o el postrero "Pido al dolor que persevere", que se cierra con estos versos terribles dirigidos al muerto que antes de serlo salió de su vientre:

Para que no te mueras doblemente
pido al dolor que sea mi alimento,
el aire de mi llama, de la lumbre

donde vengas a diario a consolarte
de los fríos pasajes de la muerte. 

viernes, 5 de mayo de 2017

Valeria Correa Fiz, también poeta





Valeria Correa Fiz, la autora argentina residente actualmente en Madrid (después de en Miami y Milán, "siempre en ciudades que empiezan rigurosamente con la letra eme", como subraya ella misma en la nota biobibliográfica de contraportada) se dio a conocer el año pasado por el excelente libro de relatos La condición animal (Páginas de Espuma). Tras ser finalista del Premio de Poesía Manuel Cabral, ahora se ha alzado con el Claudio Rodríguez, que convoca la Diputación de Zamora y publica Hiperión.
     El invierno a deshoras se caracteriza por sus poemas de mediana extensión, tendentes a lo narrativo, con sentido rítmico pero sin excesivos corsés formales y versos largos que propenden al versículo pero saben contraerse hasta periodos más cortos, con imaginación tipográfica que usa sabiamente el sangrado y una sabia adjudicación de títulos. No llegan a veinte los poemas, pero varios de ellos poseen una gran intensidad. Destacaría el poder erótico de "Vesubio", la capacidad ensoñadora y también amorosa de "American Dream" y la composición final "Babilonia" ("Cada dos por tres se vuelve a fundar Babilonia, / cada dos por tres Rómulo mata a Remo, Caín a Abel, un soldado a un civil, / cada dos por tres las bolsas, los volcanes explotan destruyendo / las Tablas de la Ley y el Orden Pompeyano.")
     Correa Fiz es de los poetas que han aprendido, tal vez porque en su caso la enseñanza sea buena discípula de su talento e intuición propios, que la poesía no se agota en lo lírico personal, que también es lícita la máscara y la apertura a lo otro que comienza más allá de la piel; que la poesía puede ser, pero potenciado por la intensidad, la condensación y la arquitectura, una de las provincias, quizá donde radique su capital, del ancho reino de la ficción. 

jueves, 4 de mayo de 2017

En la Feria del Libro de Cádiz




El próximo martes 9 de mayo a las 20:30 participaré con Juan Pablo Villalobos y José Miguel Tomasena en una mesa redonda sobre Juan Rulfo en la Feria del Libro de Cádiz, que este año rinde homenaje a la literatura mexicana.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Corcho



Para mí, el recuerdo de la Feria es aquel corcho de una escopeta de juguete que saca hoy a flote la memoria.

martes, 2 de mayo de 2017

Otra oportunidad para José Luis Tejada





"Las jerarquías literarias, el afán por reducir la literatura a una serie de nombres, la selección nacional de cada época, el hecho mismo de que las antologías suelan ser antologías de poetas y no de poemas, suele tenr como consecuencia que los nombres de un buen número de poetas interesantes, verdaderos, queden rezagados u ocultos, fuera de los templos en que se veneran a los autores del canon", escribe Juan Bonilla al comienzo de su pólogo a Razón de ser, libro de José Luis Tejada que vio la luz en 1967. Tiene razón y es un buen argumento para reivindicar al poeta gaditano (Puerto de Santa María, 1927-Cádiz, 1988).
    Si el libro merece reedición, algunos poemas de él son dignos de más de una lectura. Me ha pasado, cobre todo, con "Babel", un portentoso reflejo de la incomunicación por más que se degan palabras, enfrentadas a menudo en discursos que no se tocan ni reflejan y que son testimonio sobre todo del absurdo de la existencia, que puede llegar a ser doble, multiplicado "en la alcoba nupcial". La segunda estrofa de este poema:

Pongamos la esperanza
en el más armonioso de los casos.
Probemos a encender. Yo digo: "Dame
el botón, por favor, de tu camisa".
Tú respondes: "La pluma de mi tía
fue comprada anteayer en Liverpool".
Yo insisto: "Puede usted prestarme un pecho?".
Tú me contestas: "No. Pero el paraguas
de mi sobrino está junto a la mesa
del comedor". -- "Podría usted indicarme
el camino más corto
para llegar a la estación del sur?".

Pero no es ese el único poema memorable. Resistiéndose a ese diálogo de sordos, Tejada describe la calamidad pero también ofrece una oportunidad, acas la única para que el ser humano, animal social (aun cuando los poetas tiendan a lo aolitario), no se vaya por el desagüe. En "La peste a bordo" declara que "para que esta nave siga / bogando hasta el final, no sobra un ala." Y luego, en los tercetos:

Nadie se eche a nadar por propia cuenta,
nadie una tabla agarre. La tormenta
nos quiere divididos y difuntos.

Cada quién a sus gavias o a sus remos.
La epidemia es total. Nos perderemos
si no aprendemos a salvarnos juntos.


lunes, 1 de mayo de 2017

Antónimos del mar






Así llama a las islas el mallorquín Josep Lluís Aguiló en su nuevo libro Banderes dins la mar, que en traducción -espléndida- de Francisco Díaz de Castro pasa a ser Banderas en el mar. El poemario aparece simultáneamente en ambas lenguas en una elegante edición bilingüe de Visor, y todo él tiene una atmósfera insular que no se agota en ello, sino que dialoga con otras realidades antagónicas como, efectivamente, el mar, pero también mediante los pares contrastivos aborígenes/turistas, isleños/continentales, ínsulas/metrópoli, y hasta en unos cuantos poemas amorosos. Aguiló declara en una nota final que estas islas pueden ser no solo Mallorca, sino Cerdeña, Sicilia, Malta... También Ítaca, que más que una superficie de tierra es una ola recurrente que siempre viene de los hexámetros de Homero.
Ha hecho bien el poeta en no circunscribir a sus propias riberas la materia de los versos pero aportando a estos el profundo conocimiento de su propia realidad.
     "El Árbol del Sol" es una hermosa composición alegórica en la que se avista y persigue una suerte de talismán u obsesión, como Moby Dick para Ahab. Un día, el protagonista del poema estuvo a punto de salir a buscarlo, però no vaig gosar fer-ho. / A la meva edat ja no em ve de nou / quan m'infecta el material des somnis. En los endecasílabos de Díaz de Castro, "pero no me atreví, porque a mi edad / no me impresiono ya cuando me infecta / la materia secreta de los sueños." Por su parte, "Biografía" es un excelente poema sobre el cataclismo del amor (recuerdo ahora el "amor, amor, catástrofe" de Pedro Salinas): qué bien se presentan los sucesos extraordinarios, los signos, lo grandioso, frente a lo desarbolado que queda el que ama. Pero mejor lean el poema, y Banderas en el mar todo.