martes, 9 de mayo de 2017

Calco



CALCO

Escribir poesía me retrotrae a la escuela,
a aquellos dibujos que calcábamos:
una lámina y un papel de cebolla
y, noctámbulo, el lápiz recorriéndolo.

El original y su representación.

Pero el poema no es la nueva silueta,
su trazo,
ni lo que está abajo,
intocable.

Es la movible relación entre los planos.

Un lanzador de cuchillos recorre

el perfil de sí mismo en el poema.

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