jueves, 26 de octubre de 2017

En Budapest




Sergi Bellver es el más nómada de los escritores españoles, y acaso uno de los más vagabundos del mundo, siempre de acá para allá, sin domicilio fijo, sin ataduras, con el más total desconocimiento de lo que sea empadronarse en un sitio. Para él parece escrito el poema anglosajón "The Wanderer". Más de copa es de que de raíces. Suele acogerse a la generosidad de los que le prestan casas o habitaciones y, culillo de mal asiento, no prolonga mucho las estancias. Justo ahora que acaba de regresar de un viaje a los Estados Unidos se publican sus Variaciones sobre Budapest en la editorial La Línea del Horizonte. Es un libro que se disfruta.
     Bellver guía al lector, le aporta referencias históricas y -muchas- culturales y literarias, le cuenta de su brujuleo. "Si le evito la pesadez de los ensayos -en todos los sentidos- y logro interpretar esta banda sonora como si le acompañara de fondo en un largo plano secuencia por la ciudad, habrá valido la pena el paseo", dice al comienzo del libro. No se trata de una larga caminata, sino de un deambular errático y breve, una suerte de divagación de poco más un centenar de metros, digo páginas. Está muy bien dotado Bellver para esto. Al concluir el recorrido asevera: "La literatura de viajes siempre fue mi territorio natural en la escritura, y me alivia haberle podido dar salida a todas aquellas imágenes, epifanías, historias y personas que no tenían espacio ni sentido en mi novela, pero que me hicieron llenar páginas de notas y más notas al natural hasta fijarlas y dejar aquí mi reflejo. Como si hubiera levantado un andamio de ficción alrededor de lo real y, desde ahí, hubiera dejado un testimonio a partir de mis hallazgos y obsesiones. Me siento cómodo en esa doble piel, al leer y escribir novela cuando se insiste en que está muerta y ya no tiene sentido contar historias. Al leer y escribir literatura de viajes cuando el mundo es cada vez más uniforme y el viaje parece haber perdido su sentido. Me siento cómodo porque, en mí, ambas perspectivas provienen de una misma forma  de mirar."
     La edición, si cuidada, es de bolsillo. Cabe en el de la chaqueta, en el del abrigo y, ya leído, sin pesar un gramo, en el de la memoria.

1 comentario:

Tes Nehuén dijo...

¡Preciosa reseña, Antonio! Dan muchas ganas de hincarle el diente a este paseo por Budapest. :)