domingo, 31 de diciembre de 2017

"Oculta" ya se muestra




La red, Internet, ha propiciado la aparición de muchas iniciativas culturales reunidas en torno a páginas, blogs, portales. Si en fechas recientes comenzaba su andadura Oculta.Lit, una revista digital literaria que presta especial atención a la poesía, ahora la publicación da el salto a la letra impresa. Y lo hace a lo grande, con un número que alcanza, a todo color y cuidado diseño, las 132 páginas sin que una de ellas sea de publicidad.
     Sobre ciudades giran varios textos de la revista dirigida por Diego Álvarez Miguel. En el resto de contenidos hay entrevistas (una, de Xaime Martínez al complicado, a ratos oro y a ratos mera quincalla, Pere Gimferrer), una narración de Almudena Sánchez, autora al alza desde su debut con La acústica de los iglús, poemas de varios jóvenes (me ha gustado particularmente Ángela Segovia, Premio de Poesía Joven Miguel Hernández 2017. La revista, que se expide sin gastos de envío a toda España, puede adquirirse en www.tienda.ocultalit.com

sábado, 30 de diciembre de 2017

Lectura de Luis Felipe Fabre





Me fui a México con la maleta llena de ejemplares de Estación Poesía y de mis libros. Una vez puestos en manos de los interesados y obsequiados a algunos posibles lectores, el hueco en la valija me permitió arramplar con un buen número de volúmenes que adquirí en la FIL, que sumados a los regalados por sus editores o autores supuso volver otra vez con el equipaje repleto de literatura. Entre mis adquisiciones más notables, un fino librito de Luis Felipe Fabre (Ciudad de México, 1974): Poemas de terror y de misterio (Almadía, 2013). Lo compré en el módulo de la editorial, en medio de una shopping spree a la que me animó la copa de mezcal a la que fui invitado (Almadía tiene su sede en el mezcalero estado de Oaxaca).
     Fabre, que acaba de publicar en Sexto Piso Escribir con caca, un ensayo sobre Salvador Novo, hace una poesía en la que reina la cultura pop y el desparpajo, el cine y la publicidad, sin eludir la alta literatura. Así, en el volumen en cuestión conviven (o conmueren) los zombis con Sor Juana Inés de la Cruz y los especialistas en la obra de Primero sueño. El humor es un arma difícil, y Fabre lo emplea con puntería, al tiempo que es un maestro en la construcción y estructura del poema, nunca solemne, siempre chispeante. Estoy deseando dar por despachada esta nota para releer Poemas de terror y de misterio.

viernes, 29 de diciembre de 2017

"Raíz olvido"





"La tensión de los versos y de los trazos se propone representar el ánimo, el alma, el destino en su inapelable y líquido temblor", escribe en el prólogo a Raíz olvido, libro de Jesús Cárdenas y Jorge Mejías, la poeta Ana Gorría. Este diálogo entre poemas e imágenes es el cuarto número de la colección Clemátide de textos ilustrados de la editorial Maclein Parker, que tiene su sede en la localidad sevillana de Dos Hermanas.
     Me gusta la fuerza de los trazos de Mejías y su trato con el color (páginas 22, 28 o 75, por ejemplo), pero de lo que más puedo entender, el lenguaje poético, puedo decir que es valiosa la aportación de Jesús Cárdenas al volumen (que también brinda el título a partir de un verso de su admirado Francisco Basallote). He leído los libros más recientes del poeta de Alcalá de Guadaíra y noto aquí una mayor abstracción, un despojamiento de la anécdota. De la calidad que ha alcanzado Cárdenas en esta línea en ascenso valga como muestra el poema con el que se abre la primera parte, "En busca del instinto", que copio a modo de invitación a la lectura del libro y también a su disfrute visual:

SECUENCIA DE VIDA

                        quedar sólo raíz
                                     sólo voz ya perenne

                                     ANTONIO MÉNDEZ RUBIO


Una línea continua en el agua
                                     donde ocurren las cosas,
no una fracción de lunas,
                                     sino lunas consecutivas
que te lleven al grito azul,
                                     a la emoción primera.

En nuestro mundo el agua
                                          echa raíces
en grandes campos solitarios
carentes de destino.
             Y nosotros apenas lo atisbamos.



miércoles, 27 de diciembre de 2017

Lectura de Elsa Cross





Entre los libros que me apetecía comprar en México estaba la Poesía completa de Elsa Cross, publicada por Fondo de Cultura Económica en 2012. Y me hice con él en el amplio módulo de la editorial en la FIL de Guadalajara, donde habría que entrar con una carretilla sino con un camión con tráiler. Ya en casa lo he leído con interés, placer y en algunos momentos deslumbramiento. Tiene una obra extensa Cross (el volumen roza las 800 páginas, con veintinueve títulos, y después ha publicado algo más en la editorial Era). Me temo que en España, aunque el pasado otoño fuera invitada a Cosmopoética, es poco o nada conocida. Y e una lástima que así sea.
     Elsa Cross (Ciudad de México, 1946, residente en Cuernavaca) es una autora que se preocupa por la materialidad del poema (mima el ritmo, cuida los cortes versales, organiza con mano firme su arquitectura en diferentes secciones o cantos). Pero también atiende como pocos a las cuestiones metafísicas: ejemplo de ello son las numerosas composiciones que tienen inspiración en la India, sin que allí se agoten sus escenarios, pues también Grecia deja su huella, como la Provenza de los trovadores, al comienzo de su carrera, con un excelente poema dirigido a Arnaut Daniel. En la breve presentación a esta Poesía completa, Cross escribe (con palabras que una atenta lectura refrenda): "La poesía ha sido muchas cosas para mí: el registro de una experiencia del mundo y una forma de conocimiento, ha sido búsqueda y encuentro, una contemplación, un juego, un diario de viaje. Aunque siento que la poesía es intemporal, y nunca he podido ubicar la mía propia dentro de alguna corriente, si tuviera que circunscribirla a alguna tradición, diría que mi escritura se ha nutrido de una larga sucesión de poetas que han ligado el ser a la palabra y la naturaleza, y han exaltado el canto."
     Corre el riesgo esta poesía, y más así al por mayor, de convertirse en algo monótono, repetido, indistinto. A veces al lector le puede parecer que los poemas carecen de individualización, que adolecen de un desparramiento que resta intensidad, concentrada fuerza en un punto. Pero la poeta juega con el efecto acumulativo, no apuesta por la breve canción sino por la salmodia, aunque al comienzo de su carrera cultivó el poema breve en "Verano", libro al que pertenece este escueto 6:

El territorio, tu cuerpo.
Y sea mi tiempo
la duración de tu caricia.

Hay de toda su obra un poema también relativamente breve que me llevaría a una isla desierta o que haría llegar el primero a la orilla salvadora de una antología. Pertenece al posterior (pero también temprano) La dama de la torre. Es este:

OSTIA

El mar se hizo para tormentas y naufragios,
para gritos inútiles.
Pero me acuerdo de la arena:
tenía granos azules, negros y amarillos,
arena oscura.
Quedaba en la mano al sacudirla.
Me acuerdo de la calma en el paisaje:
intensa lentitud de la marea,
sombría, apasionada.
El mar me duele por motivos que no importan.
Arena pegajosa,
mala arena para hacer un reloj,
para indicar el paso de mareas y de lunas.
Arena fiel y torpe, deteniendo una tarde.



martes, 26 de diciembre de 2017

Nuevos poemas en "Sibila"




He vuelto a publicar poemas inéditos en Sibila. Es todo un honor hacerlo en un número muy completo en el que también colaboran Juan Villoro, Óscar Hahn, Chantal Maillard o Juan Manuel Roca, entre otros. 

lunes, 25 de diciembre de 2017

Nuevos apuntes sueltos (algunos, navideños)



La Sociedad Internacional Marqués de Sade elige los mejores libros del daño.

*

Hay quienes no dan un palo al agua aunque pregonen lo contrario. Son personas que trabajan como bulos.

*

El gran triunfo abreviado de que te toque el reintegro sin tener que jugar a la lotería.

*

Sigan ustedes en sus ruidosos centros comerciales, que yo continúo con mis negocios silenciosos con lagos y con cielos.

*

Cuánta luz hay en la sombra de un niño que juega.

domingo, 24 de diciembre de 2017

De haijin a haijin





El escritor de haikus recibe el nombre de haijin. Julien Vocance fue un temprano cultivador del haiku en Occidente. Escribió una serie de ellos en torno de la Primera Guerra Mundial, a la que acaso convenga que le repongamos el nombre que perdió cuando le salió una hermana: Gran Guerra. Cien años después de aquella catástrofe, la principal haijin española, Susana Benet, publica su versión -excelente- de aquellas visiones bélicas, que vieron por primera vez la luz en la Grand Revue en 1916. Lo hace en la colección de traducciones, popularmente llamada "de los rombos" de Renacimiento.
     El poeta francés (1878-1954) no murió en la contienda. Sus haikus, o como quiera llamárselos, pues no son ortodoxos como no lo fueron los de José Juan Tablada o los de Alejandro MacKinley entre nosotros, tampoco han muerto en la traducción: Benet los recrea con inteligencia y sensibilidad; cierto que con una flexibilidad métrica que se sale del 5/7/5 canónico (como ya lo hacía el original), pero el resultado es más que solvente. Entre aviones y ametralladoras, trincheras y balazos se filtra, incluso con humor a veces, la mirada, la voz del poeta:

Quince días a ras de suelo,
mi ojo conoce los más leves montículos,
las mínimas hierbas.


En otro de estos haï-kaï (así se escribía en francés), la inmediatez del terreno y la ausencia de elementos modernos hace que podamos estar leyendo un texto de hace mil años:


En las vértebras
del caballo mal enterrado
mi pie hace: chof…



sábado, 23 de diciembre de 2017

Poemas de Máirtín Ó Direáin



Hilario Barrero ha publicado en la lejana (pero cercana gracias a él) Brooklyn, el número dieciocho de sus Cuadernos de Humo (Donde está el Fuego 6). Entre poetas y amigos, yo traduzco una muestra del poeta en irlandés Máirtín Ó Direáin. Van aquí dos de los poemas:




viernes, 22 de diciembre de 2017

"La Luz y la palabra"



Canal Sur ha estado emitiendo estas pasadas semanas una serie de documentales sobre la Generación del 27. He tenido el placer de participar como entrevistado, junto con otros especialistas. Se puede ver aquí:

Primer capítulo

Segundo capítulo

Tercer capítulo

jueves, 21 de diciembre de 2017

Un poema para celebrar la Navidad






Un poemita navideño de Douglas Hyde impreso por Lily y Lolly, hermanas de W. B. Yeats, en su artesanal Cuala Press. Lolly hizo también la ilustración para la tarjeta. Traduzco:

Llegó la Nochebuena al cielo,
un cielo resplandeciente sin asomo de nubes.

Entre la una y las dos
vino la nieve como bruma.

Entre las dos y las tres
cayó con fuerza la nevada.

La gente se despertó
y, mira, el manto de la Navidad.

Que Aquel que puso el manto ante nosotros
nos conceda una grata Navidad.


Pues ese es mi deseo para todos los lectores de Fuego con Nieve. ¡Feliz Navidad!


miércoles, 20 de diciembre de 2017

Una entrevista



Se puede leer aquí esta entrevista sobre En busca de la Isla Esmeralda. Me dicen -bah, pero son amigos- que estuve inspirado.

martes, 19 de diciembre de 2017

Cavafis, prosista



Siguiendo mi serie de artículos sobre la traducción en Letra Global, va este publicado ayer sobre el Cavafis prosista.

lunes, 18 de diciembre de 2017

El regreso de Mesa Toré




No es autor de obra extensa José Antonio Mesa Toré. Por eso fue una magnífica noticia que se alzara el año pasado con el XXXVIII Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla, no por el premio en sí, que también, sino por el anuncio de que el libro ganador se publicaría pasados unos meses. Ha tardado en hacerlo más de lo deseable, pero aquí está ya, confirmando la calidad de su voz poética, Exceso de buen tiempo
     Dos características imperan en la poesía de Mesa Toré: la aguda capacidad de observación y la dicción pulcra y elegante, sometida por lo general a las formas tradiciones. Lo demuestra ya en el primer poema del libro, un haiku que sirve de epígrafe al conjunto y sobre el que volverá más adelante en una variación:

Ah, nuestra vida: 
ese día de sol
en el que llueve.

Como si se desquitara del largo silencio desde su libro anterior, La primavera nórdica (1998), el autor ha reunido aquí tres amplias secciones que podrían ser casi libros: "Primavera tardía" (que explícitamente enlaza con aquel título), "Fammilienstammbuch / Libro de familia" (donde se desarrolla su historia de pareja y las vicisitudes y emociones de la adopción de la hija en Rusia) y "Con la Edad de Plata", un nutrido ramillete de homenajes a poetas como Emilio Prados o Luis Cernuda, entre otros. Cada una de esas partes se divide a su vez en varias subsecciones.
    A veces pulsa la tecla del humor, como en la autoparodia "Mísero Mesa Toré", que lo emparienta con poetas que se nombran a sí mismos en sus composiciones, como es el caso de Miguel d'Ors. Aquí, el ganador del Premio Ciudad de Melilla se impreca, cerrando el poema:

Tanta felicidad no se merece
que tú, Mesa Toré, la restituyas
en lágrimas contadas y fingidas.

En otra ocasión es la propia poesía el objeto del vocativo. Aquí, la queja reproduce un topos antiguo, pero que brilla de nuevo en su voz:

Poesía, jamás me señalaras
con tu dedo manchado de tristeza.

Reflexivo, Mesa Toré alcanza en mi opinión sus mejores logros en algunos de sus haikus, en el muy bello y celebratorio "Nacida de la nieve" y en el homenaje a José Moreno Villa que tiene por título "Topografía del mar", al que pertenecen estos versos:

porque el tiempo es un barco
inclinándose sobre el horizonte,
un barco que persigue el infinito,
y es por eso que vuelve, hecho oscura memoria,
a la playa primera en la mañana última.

Una virtud tiene, además, "Exceso de buen tiempo": en las citas que incorpora el autor a los poemas o a las secciones del libro siempre indica el nombre del traductor. Ojalá cundiera el ejemplo, signo de estima y respeto por quienes hacen posible que esos versos que admiramos, escritos en lengua que no son la nuestra, vengan vestidos de nuestro propio idioma.


domingo, 17 de diciembre de 2017

"La pantera"







LA PANTERA

Poema anglosajón de autor anónimo

Traducción de Antonio Rivero Taravillo y Teresa Merino Ruiz-Funes



Este poema, que abarca tres milenios, será aproximadamente del siglo X, esa incógnita que nos resulta arduo despejar desde el racionalismo y el iluso descreimiento actuales. Está recogido en un bestiario anglosajón que recibe el nombre, en latín, de Physiologus y que, incluido en el famoso códice conocido como Exeter Book, no es más que una versión a su vez de un texto griego de época alejandrina. Una primera traducción, ya con poco que corregir, la hizo Teresa Merino a principios de 1986. Yo, que no estudié inglés antiguo hasta el curso siguiente, me limité, solicitado por ella, a pulir algo la forma y adaptarla al alejandrino, el verso de antiguos poemas castellanos como el Libro de Alexandre o los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo. El verso anglosajón, dividido en dos hemistiquios, se presta particularmente a ello. Luego, en las otras traducciones que, ya solo, hice de poemas de esa lengua opté por un verso en el que primaran los acentos sobre el isosilabismo y ese rasgo que fascinó a Juan Eduardo Cirlot: la aliteración.
            Borges, que dirigió un soneto a la pantera (otra y la misma), le dedicó a esta del poema unas líneas de su Libro de los seres imaginarios. En ellas leemos: “Para atenuar el estupor que puede producir esta alegoría, recordemos que la Pantera no era una bestia feroz para los sajones, sino un sonido exótico, no respaldado por una representación muy concreta. Cabe agregar, a título de curiosidad, que el poema Gerontion, de Eliot, habla de Christ the tiger, de “Cristo el tigre”.”

A.R.T.


Monge sindongeond middangeard
unrīmu cynn,[þāra] þe wē æþelu ne magon
ryhte āreccannē rīm witan;
þæs wīde sindgeond wor[u]l[d] innan
fugla and dēorafoldhrērendras,
wornas widsceope,swā wæter bibūgeð
þisne beorhtan bōsm,brim grymetende,
sealtȳpa geswing.Wē bi sumum hȳrdon
wrǣtlīc[um] gecynd[e]wildra secgan,
fīrum frēamǣrne,feorlondum on,
eard weardian,ēðles nēotan,
æfter dūnscrafum.Is þæt dēor Pandher
bi noman hāten,þæs þe niþþa bear[n],
wīsfæste weras,on gewritum cȳþa[ð]
bi þām ānstapan.Sē is ǣ[g]hwām frēond,
duguða ēstig,būtan dracan ānum;
þām hē in ealle tīdandwrāð leofaþ,
þurh yfla gehwylcþe hē geæfnan mæg.
Ðæt is wrǣtlīc dēor,wundrum scȳne,
hīwa gehwylces.Swā hæleð secgað,
gǣsthālge guman,þætte Iōsēphes
tunece wǣretelga gehwylces
blēom bregdende,þāra beorhtra gehwylc,
ǣghwæs ǣnlīcra,ōþrum līxte
dryhta bearnum,swā þæs dēores hīw,
blǣc, brigda gehwæs,beorhtra and scȳnra
wundrum līxeð,þætte wrǣtlīcra
ǣghwylc ōþrum,ǣnlīcra gīen
and fǣgerra,frætwum blīceð,
symle sellīcra.Hē hafað sundorgecynd,
milde, gemetfæst.Hē is monþwǣre,
lufsum and lēoftæl:nele lāþes wiht
ǣ[ng]um geæfnanbūtan þām āttorsceaþan,
his fyrngeflitan,þe ic ǣr fore sægde.
Symle, fylle fægen,þonne fōddor þigeð,
æfter þām gereordumræste sēceð,
dȳgle stōweunder dūnscrafum;
ðǣr se þēo[d]wigaþrēonihta fæc
swifeð on swe[o]fote,slǣpe gebiesga[d].
Þonne ellenrōfūp āstondeð,
þrymme gewelga[d],on þone þriddan dæg,
snēome of slǣpe.Swēghlēoþor cymeð,
wōþa wynsumast,þurh þæs wildres mūð;
æfter pære stefnestenc ūt cymeð
of þām wongstede—wynsumra stēam,
swēttra and swīþra,swæcca gehwylcum,
wyrta blōstmumand wudublēdum,
eallum æþelīcraeorþan frætw[um].
Þonne of ceastrumand cynestōlum
and of burgsalumbeornþrēat monig
farað foldwegumfolca þrȳþum;
ēoredcystum,ofestum gefȳsde,
dareðlācende—dēor [s]wā some—
æfter þǣre stefneon þone stenc farað.
Swā is Dryhten God,drēama Rǣdend,
eallum ēaðmēdeōþrum gesceaftum,
duguða gehwylcre,būtan dracan ānum,
āttres ordfruman—þæt is se ealda fēond
þone hē gesǣldein sūsla grund,
and gefetradefȳrnum tēagum,
biþeahte þrēanȳdum;and þȳ þriddan dæge
of dīgle ārās,þæs þe hē dēað fore ūs
þrēo niht þolade,Þēoden engla,
sigora Sellend.Þæt wæs swēte stenc,
wlitig and wynsum,geond woruld ealle.
Siþþan tō þām swiccesōðfæste men,
on healfa gehwone, hēapum þrungon
geond ealne ymbhwyrft eorþan scēat[a].
Swā se snottra gecwæð Sanctus Paulus:
‘Monigfealde sind geond middangeard
gōd ungnȳðe þe ūs tō giefe dǣleð
and tō feorhnere Fæder ælmihtig,
and se ānga Hyht ealra gesceafta
uppe ge niþre.’ Þæt is æþele stenc.



                                   Existen en el mundo     infinitas especies,
apenas si podemos     referir su nobleza
ni tampoco su número     conocer justamente;
extendidas se encuentran     sobre la tierra toda
errantes multitudes     de pájaros y bestias
como el agua que abraza     este suelo radiante,
rugiente marejada,     oleaje salado.
Hablar hemos oído     sobre cierta criatura:
su carácter extraño,     las regiones que habita
—celebradas incluso     en países remotos—,
la morada que ocupa     en las altas cavernas.
Es llamada pantera     según han declarado
los hijos de los hombres     en sus sabios escritos
sobre este vagabundo     que marcha solitario.
Amigo generoso,     a todos favorece
excepto a la serpiente,      cuya maldad detesta.
Fiera maravillosa,     mágicamente bella
en todos los matices     de su rica apariencia.
así como la Túnica     Sagrada relucía
–afirman los piadosos–     irradiando color,
reluce su figura     con singular reflejo:
hermosura radiante,     fúlgido tornasol.
Es su naturaleza     de condición insólita,
apacible es y suave;     es amante y amado.
A nadie perjudica,     tan sólo a su adversario,
venenoso rival     del que ya antes hablé.
De su festín contento,     saciado se retira
a un oculto paraje     en las altas cavernas.
Allí duerme el guerrero;     descansa por tres días
en sueños sumergido.     Al tercer día sale:
lleno de fortaleza     abandona el reposo.
Bellísimos acordes     surgen de la garganta
del salvaje animal.     Cuando cesa el sonido
aquel lugar exhala     fragancias deliciosas,
más dulces y tenaces     que los aromas todos,
que los frutos silvestres,     que el follaje del bosque...
Supera en excelencia     los tesoros del mundo.
Surgen las multitudes     de palacios, ciudades;
por los caminos vienen     los armados guerreros,
huestes innumerables     avanzan presurosas.
También los animales     acuden al perfume
guiados por la voz:     así nuestro Señor
a todos favorece     con generosos dones
si no es a la serpiente     de quien brota el veneno,
veterana rival     a la que encadenó
al fondo del tormento,     sujeta con grilletes,
hundida en la miseria.    Después del tercer día,
tras morir por nosotros     abandonó el sepulcro:
Príncipe de los ángeles,     Señor de las victorias.
Una dulce fragancia     –placentera, exquisita–
impregnaba la tierra.     Los más fieles humanos
en tropel acudían     atravesando el círculo
de la faz terrenal.     Como dijo San Pablo:
“Abundan en el mundo     los espléndidos bienes
que el Todopoderoso     concedérnoslos quiso;
esperanza de vida     para toda criatura
        del cielo y de la tierra”.     Magnífica fragancia.

                                                          



Publicado en Anáfora, 11.